¿Para qué sirve realmente tener un horno en casa si Mercadona ya te da la comida caliente, lista y a precio cerrado antes de que llegues a tu cocina? La pregunta no es retórica: cada semana, miles de clientes del supermercado valenciano salen del establecimiento con tuppers calientes bajo el brazo sin haber encendido un electrodoméstico.
El dato que lo confirma es contundente: a finales de 2025, la sección Listo para Comer ya estaba operativa en cerca del 90% de los más de 1.600 supermercados de la cadena en España. Y solo en la provincia de Sevilla, las 71 sucursales de Mercadona ya incorporan esta propuesta de platos calientes. Algo ha cambiado, y no es menor.
Qué es exactamente lo que ha montado Mercadona
La sección Listo para Comer no es una góndola de precocinados más. Es una zona con elaboración propia, platos calientes servidos a temperatura de consumo inmediato y una oferta que rota según el día y la temporada. No se trata de abrir un sobre y meter al microondas: el producto llega ya cocinado.
El modelo replica, a escala industrial pero con acabado artesanal, lo que antes solo ofrecían las charcuterías de barrio o los restaurantes de menú. La diferencia es que Mercadona lo ha integrado dentro del acto de compra habitual, sin desvío ni fricción para el cliente.
Mercadona y el golpe al horno doméstico
Encender un horno para dos personas cuesta energía, tiempo y planificación. Mercadona ha calculado bien ese coste invisible: el cliente que compra un plato caliente en el súper no solo ahorra dinero en la factura de la luz, también recupera entre 20 y 45 minutos de preparación real.
La propuesta no va dirigida solo a solteros o estudiantes. Familias, trabajadores con jornadas partidas y mayores que buscan comodidad son el grueso del público que está abandonando el horno doméstico para las comidas entre semana. El súper ha detectado ese nicho y lo ha convertido en una de sus apuestas estratégicas más claras de los últimos tres años.
El despliegue en Sevilla, la punta de lanza
Sevilla no es un caso aislado: es el modelo de referencia. Las 71 tiendas que Mercadona tiene en la provincia incorporan la sección Listo para Comer, incluyendo la más reciente, inaugurada en Bollullos de la Mitación con una inversión de 6,7 millones de euros. Esa tienda ya cuenta con zona de descanso para comer en el propio establecimiento.
El patrón es claro: cada nueva apertura de Mercadona integra desde el primer día esta sección. No es una prueba piloto ni un lujo de las tiendas grandes. Es el estándar de la cadena para 2025 y 2026, lo que indica que la dirección corporativa ha apostado sin marcha atrás por esta vía.
Cuánto cuesta frente al horno de casa
La comparativa no solo es cómoda para Mercadona: también lo es para el cliente. Un plato caliente completo en la sección Listo para Comer puede rondar los 3 a 5 euros por ración. Frente a eso, cocinar en casa con horno supone comprar ingredientes, esperar el precalentamiento y asumir el coste energético, que en 2025 no ha bajado de forma significativa.
| Concepto | Horno doméstico | Listo para Comer (Mercadona) |
|---|---|---|
| Tiempo de preparación | 30–60 min | 0 min |
| Coste energético estimado | 0,30–0,80 €/uso | 0 € |
| Precio por ración | Variable (ingredientes) | ~3–5 € |
| Planificación necesaria | Sí | No |
| Limpieza posterior | Sí | No |
Mercadona apunta a liderar la restauración express en 2026
El crecimiento de los platos preparados en España no es una moda pasajera: entre 2022 y 2025 las ventas de este segmento crecieron un 52,5%, según datos del sector. Mercadona, con su escala y su red de distribución, está posicionada para capturar la mayor parte de ese crecimiento durante 2026, especialmente cuando el 100% de sus tiendas tengan la sección operativa.
El consejo de cualquier analista de gran consumo en este momento es claro: quien todavía no haya probado la sección Listo para Comer de Mercadona debería hacerlo antes de renovar cualquier electrodoméstico de cocina. No porque el horno vaya a desaparecer, sino porque Mercadona ya ha decidido que, para muchas comidas del día a día, el cliente no lo necesita.




