miércoles, 4 marzo 2026

Mario Alonso Puig (71), cirujano y escritor: “El éxito del tener es el menos importante, aunque la sociedad lo valore más”

El cirujano y divulgador Mario Alonso Puig cuestiona el culto al éxito material y defiende que el bienestar real depende más del desarrollo interior, la gestión del pensamiento y el equilibrio emocional que de lo acumulado.

En una época dominada por la productividad, la imagen y la acumulación material, la idea de éxito vuelve a estar bajo la lupa. Cada vez más especialistas advierten que la salud emocional y mental no depende solo de logros visibles ni de apoyarse exclusivamente en fármacos.

En este contexto, el cirujano y divulgador Mario Alonso Puig propone una mirada totalmente distinta. Lo que una persona piensa termina moldeando lo que siente y, finalmente, lo que ocurre en su propio cuerpo.

Publicidad

El pensamiento como origen del bienestar (más allá de los fármacos)

YouTube video

Para Puig, el auténtico campo de batalla no está fuera, sino dentro de la mente. El especialista sostiene que pensamiento, emoción y biología forman una cadena inseparable que explica buena parte del bienestar humano.

Según explica, lo que una persona piensa se transforma primero en emoción. Esa emoción, a su vez, genera cambios fisiológicos medibles. Por eso insiste en que no todo puede resolverse únicamente con fármacos, aunque reconoce que estos tienen su lugar en la medicina moderna.

El médico subraya que las palabras también importan. Las define como el reflejo sonoro del pensamiento. Cuando alguien se repite mensajes de escasez o de amenaza, el cuerpo responde con tensión y estrés. En ese punto, muchas personas terminan recurriendo a fármacos para aliviar síntomas que, en parte, se originan en patrones mentales mantenidos en el tiempo.

Para ilustrarlo, Puig recuerda el caso del mago Jandro antes de una charla TED. El ilusionista se repetía de forma insistente que le quedaba poco tiempo. Esa narrativa interna elevó su ansiedad. Solo cuando cambió su diálogo mental por un mensaje de mayor margen y calma logró recuperar la serenidad.

El ejemplo, según el cirujano, muestra hasta qué punto la percepción modifica la respuesta fisiológica. No se trata de rechazar los fármacos, insiste, sino de entender que la mente también es un factor terapéutico de primer orden.

Éxito del tener vs. éxito del ser: la distinción clave

“Casi 800.000 mayores de 50 años buscan trabajo sin éxito: el otro rostro del paro de larga duración”

Uno de los ejes más potentes del discurso de Mario Alonso Puig es su definición de éxito. El médico distingue con claridad dos modelos que suelen confundirse.

Por un lado está el éxito del tener. Es el más visible. Incluye logros profesionales, reconocimiento social o patrimonio económico. La sociedad, admite, tiende a premiar este perfil. Sin embargo, advierte que apoyarse solo en este modelo puede llevar a una búsqueda permanente de soluciones externas, incluidos fármacos, para llenar vacíos emocionales.

Frente a ello, propone el éxito del ser. Aquí el foco no está en lo acumulado sino en la calidad humana que una persona irradia. Puig relata el encuentro con un pastor en el País Vasco que, pese a su vida humilde, transmitía una alegría profunda. Para él, ese hombre representaba un caso claro de éxito interior.

Tener más no garantiza sentirse mejor. Tampoco menos posesiones implican automáticamente mayor bienestar. La clave está en no confundir planos. En palabras del cirujano, los vacíos del ser no se rellenan con el tener ni con fármacos utilizados como único recurso.

Desde su experiencia clínica y divulgativa, Puig insiste en que muchas personas buscan en fármacos lo que en realidad requiere cambios de hábitos mentales, emocionales y relacionales. Esto no implica prescindir de tratamientos médicos cuando son necesarios. Significa, más bien, ampliar la mirada.

El especialista también aborda cómo avanzar hacia un mayor autoconocimiento. Señala tres pilares que han marcado su propio camino. La lectura profunda, la reflexión consciente y la meditación. Esta última, explica, ayuda a desactivar la red neuronal por defecto, asociada a la distracción constante.

Diversos estudios en neurociencia han observado que prácticas de atención plena pueden mejorar la regulación emocional, la claridad mental y la respuesta al estrés. En algunos contextos clínicos, incluso se utilizan junto a fármacos para potenciar resultados terapéuticos.

Puig insiste en que la atención funciona como un músculo. Cuanto más se entrena, más conexiones neuronales se fortalecen en la corteza prefrontal. Este entrenamiento mental, afirma, puede reducir la necesidad de recurrir de forma automática a fármacos ante cada episodio de malestar leve.

Para quienes creen no tener tiempo, el cirujano propone empezar con apenas un minuto diario de quietud consciente. Con la práctica, sostiene, la propia persona percibe mejoras en eficiencia y claridad, lo que a medio plazo compensa la inversión inicial de tiempo.

Los fármacos siguen siendo herramientas valiosas en la medicina contemporánea. Pero, a su juicio, el bienestar duradero exige integrar también el trabajo sobre el pensamiento, la atención y la calidad de la vida interior.


Publicidad