martes, 3 marzo 2026

Amancio Ortega amplía su cartera inmobiliaria con rascacielos y centros logísticos

A punto de cumplir 90 años, Amancio Ortega lleva tiempo empeñado en dejar de ser solo el fundador de Inditex. El grupo dueño de Zara sigue marcando el ritmo en el negocio textil, pero el verdadero movimiento estratégico del empresario está fuera de las tiendas. En silencio y sin grandes declaraciones, ha ido construyendo un segundo imperio basado en activos inmobiliarios, infraestructuras, energía y logística. Más discreto que el de la moda. Igual o más rentable.

Según una reciente estimación de Forbes, su patrimonio neto asciende a 145.200 millones de dólares, tras un incremento anual de 28.700 millones. El empresario leonés posee alrededor del 60% de Inditex y este año ha recibido más de 3.000 millones de dólares en dividendos antes de impuestos.

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Mientras el consumo de ropa se enfría en muchos mercados, la compañía ha seguido aumentando ventas y beneficios, apoyada en aperturas y renovaciones en Estados Unidos y en la fortaleza relativa de la economía española.

Pero Ortega hace tiempo que no depende exclusivamente de las colecciones ni del tráfico en tienda. La herramienta clave de esta transformación es Pontegadea, el holding que gestiona su fortuna. Tradicionalmente centrada en activos inmobiliarios prime, la firma ha ido ampliando su radio de acción hacia sectores estratégicos.

En 2025 superó por primera vez los 1.000 millones de euros en ingresos anuales por alquileres, tras cerrar compras por más de 1.900 millones en edificios que ya generan rentas. Su cartera inmobiliaria supera los 18.000 millones en valor.

El patrón es reconocible: ubicaciones premium en ciudades globales como Nueva York, Londres, París, Toronto o Seattle; contratos estables; inquilinos solventes. En Vancouver ha adquirido oficinas de Amazon por 680 millones de euros. En Reino Unido compró un centro logístico alquilado a la misma compañía por 81 millones de libras. En Toronto es dueño del rascacielos Royal Bank Plaza.

En 2024 dio un salto relevante al adquirir el 49% de PD Ports, operador de once puertos en el Reino Unido, incluido Teesport, uno de los más importantes del país. La operación, valorada en unos 2.370 millones de euros, supuso su entrada en infraestructuras críticas. De repente, el hombre asociado a camisetas y escaparates pasaba a participar en nodos logísticos que mueven miles de millones en actividad económica.

COMPRA DE QUBE

Estos movimientos encajan con otro anuncio reciente: su participación, junto a Macquarie, en la adquisición del operador logístico australiano Qube. La operación valora el 100% de la compañía en unos 7.000 millones de euros, a 5,20 dólares australianos por acción. Ortega participa a través de Pontegadea en un consorcio que consolida su exposición a la logística global. Ya no se trata solo de poseer edificios donde otros operan, sino de tener participación directa en quienes gestionan cadenas de suministro.

zara Merca2.es
Amancio Ortega es dueño de Inditex. Foto. EP.

La energía es otro pilar. Desde 2020 ha tomado posiciones en Enagás, Red Eléctrica de España y REN. Además, ha firmado acuerdos con Repsol para adquirir el 49% de varios parques eólicos y solares que suman más de 1.000 megavatios, incluido el denominado Proyecto Ebro. También compró parques eólicos en Francia a EDF Renouvelables. Las renovables aportan estabilidad regulada y encajan con la narrativa de transición energética que hoy resulta casi obligatoria para cualquier gran grupo empresarial.

En paralelo, ha empezado a asomar en el capital riesgo tecnológico. Inversiones en Theker Robotics, en Barcelona, o en la estadounidense Galy —que desarrolla algodón a partir de cultivo celular— apuntan a una lógica industrial: automatización, eficiencia y sostenibilidad aplicadas a la cadena textil y logística.

No son apuestas masivas, pero sí coherentes con una visión de largo plazo. Ortega también conserva instrumentos propios. A través de Goa Invest, su constructora, levanta tiendas para Inditex y desarrolla proyectos vinculados a su fundación.

Esta expansión convive con sombras concretas en la carrera de Amancio Ortega. El modelo de producción que hizo crecer a Inditex depende en parte de cadenas de suministro en países donde la mano de obra es muy barata, y su fortuna se ha beneficiado de esa estructura durante décadas. Además, Ortega ha utilizado esquemas societarios internacionales que reducen su carga fiscal efectiva a la par que alardea de hacer donaciones en favor de la sanidad pública.


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