domingo, 1 marzo 2026

Cecilia Berlanga Flores, psiquiatra y neuropsiquiatra: “Hay señales tempranas del Asperger que muchos padres no reconocen”

- La detección temprana del Asperger puede marcar la diferencia en el desarrollo y bienestar futuro.

Hablar de Asperger hoy ya no es exactamente lo mismo que hace unos años. El término se ha integrado dentro del trastorno del espectro autista (TEA), situándose en la parte más leve del espectro. Así lo explica la psiquiatra y neuropsiquiatra Cecilia Berlanga Flores, que insiste en que el nombre puede haber cambiado, pero la necesidad de comprensión sigue intacta.

“Se está cambiando el nombre… y el Asperger es digamos que el más clarito”, comenta. Y esa palabra —“clarito”— no busca minimizar, sino ubicar. Es parte de un continuo. Una forma distinta de funcionar, no una etiqueta aislada.

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El TEA suele empezar a mostrar señales entre los 18 y 24 meses. En esa etapa tan delicada, cuando el lenguaje empieza a florecer y los vínculos sociales se vuelven más evidentes, hay pequeños detalles que pueden marcar la diferencia. El cerebro procesa el mundo de otra manera. Y eso se nota.

Genética, no crianza

Asperger
Evitar el contacto visual puede ser una de las primeras señales del Asperger. fuente: IA

Uno de los puntos que más recalca la doctora es el componente hereditario. “Sabemos de cierto que 90% son heredados”, afirma. Y esta cifra no es menor.

Porque durante años muchas familias cargaron con culpas injustas. ¿Habré hecho algo mal? ¿Es por la forma en que lo eduqué? No. No es una cuestión de crianza. Es una condición con base biológica. Una manera diferente de organizar la información, de sentir los estímulos, de responder al entorno.

Y entender esto —de verdad entenderlo— alivia.

Esas señales que a veces no vemos

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Los movimientos repetitivos ayudan a regular la sobrecarga sensorial. fuente: IA

Hay señales tempranas que pueden parecer sutiles. Un niño que evita la mirada. Que no responde con una sonrisa cuando alguien le sonríe. Que parece estar “en su mundo”. A veces no es desinterés. Es otra forma de conectar.

También pueden aparecer movimientos repetitivos: caminar de puntitas, balancearse, mover las manos de manera rítmica. Desde fuera pueden parecer manías. Pero, en realidad, suelen ser estrategias para autorregularse. El mundo puede resultar abrumador cuando los sonidos suenan más fuertes de lo normal o la luz molesta más de lo que imaginamos.

Y aquí viene algo importante. La doctora advierte que si no se detecta y acompaña a tiempo, pueden aparecer otras dificultades en la adolescencia o adultez. Depresión. Ansiedad. Incluso trastornos del estado de ánimo. “Se sabe que al menos un 20% o 30% pueden presentar alguno de estos trastornos”, explica. No es alarmismo. Es prevención.

Detectar pronto es como encender una luz en una habitación que estaba a oscuras.

La terapia como brújula

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La detección temprana facilita una intervención más eficaz. fuente: IA

Cuando se habla de tratamiento, no se trata de “curar”. Esa palabra sobra. Se trata de acompañar. De reforzar habilidades sociales, emocionales, comunicativas. De ofrecer herramientas.

“Lo más importante es la terapia”, subraya Berlanga Flores. Terapias que orienten, que enseñen estrategias, que ayuden a navegar situaciones sociales que pueden resultar confusas.

En algunos casos, pueden utilizarse medicamentos para controlar ansiedad intensa o impulsividad. Pero la doctora es clara: no generan adicción ni cambian la esencia de la persona. No “apagan” a nadie. Solo alivian el malestar cuando este es demasiado pesado de cargar.

Y eso también importa.

Información que protege

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La información reduce la culpa y fortalece el acompañamiento familiar. fuente: IA

Si hay una palabra que atraviesa todo su discurso es información. “Lo más importante es estar informado”, insiste. Porque cuando una familia entiende lo que ocurre, cambia la manera de acompañar. Se reduce la culpa. Se desmontan prejuicios.

Me quedo especialmente con una frase que resume mucho: “Eres diferente, no es que estés enfermo, no es que estés mal, eres diferente”.

Diferente no significa menos. Significa otro camino.

Con diagnóstico temprano, apoyo adecuado y una sociedad más abierta, las personas dentro del espectro pueden construir una vida plena. Estudiar. Trabajar. Amar. Crear. Aportar.

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Al final, todo se resume en algo sencillo y enorme a la vez: mirar, escuchar y acompañar a tiempo puede cambiar una vida entera.

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