domingo, 1 marzo 2026

Isabel Viña (32), médica: “La obesidad es una enfermedad, no una elección voluntaria”

La médica explica que la obesidad debe entenderse como una enfermedad multifactorial en la que intervienen hormonas, cerebro y entorno, y advierte que el estigma social dificulta el abordaje clínico eficaz en la práctica médica.

La obesidad se ha convertido en uno de los problemas sanitarios y sociales más importantes de los últimos años. Más allá de la estética o la alimentación, el problema abre interrogantes sobre hormonas, genética, estilo de vida y estigma social.

En ese contexto, la médica Isabel Viña introduce una mirada clínica que busca ordenar la información que existe sobre la temática. Su postura es que la obesidad no puede reducirse a una decisión individual, sino que debe entenderse como una enfermedad compleja y multifactorial.

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El origen del problema: entre hormonas, cerebro y estilo de vida

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Uno de los puntos más discutidos es dónde comienza realmente la obesidad. ¿Se trata de un desajuste hormonal que empuja al aumento de peso o del exceso de grasa que termina alterando el sistema endocrino? Para Viña, la respuesta es que en muchos casos, la ciencia todavía no lo sabe con precisión.

La especialista explica que ciertas alteraciones hormonales, como cambios en el cortisol, la insulina o las hormonas tiroideas, pueden favorecer que el organismo metabolice peor los alimentos. En términos simples, el cuerpo gasta menos energía para realizar las mismas tareas y el excedente se almacena como grasa, lo que facilita la aparición de obesidad.

Sin embargo, el proceso también puede funcionar a la inversa. El aumento de grasa corporal genera un entorno inflamatorio que daña órganos clave, como el páncreas, y altera la producción hormonal. Se produce así un efecto dominó que perpetúa la obesidad incluso cuando el detonante inicial ya no está presente.

A este entramado se suma el papel del cerebro. Viña subraya que la dopamina no genera placer directo, sino anticipación de la recompensa. Algunas alteraciones hormonales pueden intensificar esa expectativa frente a la comida, lo que favorece conductas de ingesta repetitiva y mantiene el círculo vicioso de la obesidad.

Sedentarismo, estrés y educación: los factores aumentan la obesidad

Sedentarismo, estrés y educación: los factores aumentan la obesidad
Fuente: agencias

Aunque el componente biológico es relevante, la médica observa en consulta un patrón dominante: el estilo de vida actual no ayuda. El sedentarismo aparece como uno de los grandes motores silenciosos de la obesidad en el mundo desarrollado.

Según su experiencia clínica, muchas personas centran toda la atención en la dieta y descuidan el movimiento. Viña es tajante en este punto. Considera que, desde el punto de vista metabólico y hormonal, suele ser más saludable una persona moderadamente activa con una alimentación imperfecta que alguien con dieta estricta pero completamente sedentario.

El estrés también juega un papel decisivo. La especialista describe una “abrumadora cantidad” de pacientes que utilizan la comida como vía de escape emocional. Esta conducta, repetida en el tiempo, consolida hábitos que favorecen la obesidad y dificultan cualquier intento de cambio sostenido.

Ahora bien, Isabel Viña rechaza la idea de que la obesidad sea, en la mayoría de los casos, una elección consciente. A su juicio, resulta poco verosímil pensar que alguien desee voluntariamente las limitaciones físicas y los riesgos de salud asociados. Otra cuestión distinta, matiza, es que una persona con obesidad no se encuentre preparada para iniciar un proceso de pérdida de peso.

Desde el punto de vista epidemiológico, las cifras refuerzan la preocupación. En España, alrededor del 18% de la población presenta obesidad, con tendencia ascendente. En Estados Unidos, el problema alcanza dimensiones aún mayores y ya se habla abiertamente de epidemia.

Ante este escenario, la médica insiste en la necesidad de actuar desde la infancia. Evitar el uso sistemático de alimentos ultrapalatables como recompensa emocional y fomentar el movimiento diario aparecen como dos pilares preventivos clave frente a la obesidad.

Viña se aleja del reproche y apuesta por la intervención temprana y el acompañamiento clínico. Entender la obesidad como enfermedad, sostiene, no busca justificarla, sino abordarla con herramientas médicas, educativas y sociales más eficaces. Solo así, concluye, será posible frenar una tendencia que hoy preocupa a sistemas sanitarios de todo el mundo.


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