La tensión entre la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) y Aena se mantiene. Desde la decisión de la empresa aeroportuaria de recomendar un aumento de la tarifa para operar en sus aeropuertos —como parte del Tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III)— la situación ha ido ganando tensión. A pesar de los deseos de la patronal española del sector de llevar la discusión con toda la cordialidad posible, el panorama se ha complicado tras las declaraciones del presidente de Aena durante la presentación de los resultados de la compañía.
«Se pide una bajada sin fin de las tarifas cuando las infraestructuras están congestionadas, muchas veces al límite de su capacidad», ha asegurado Maurici Lucena, presidente de la empresa pública, quien ha sido muy crítico con la posición de las líneas aéreas que operan en sus aeropuertos. Es cierto que la diferencia de criterios en este aspecto no podía ser mayor: las aerolíneas aseguran que las tarifas deberían reducirse en los próximos años, señalando que el aumento de viajeros es suficiente si se aplica la fórmula histórica; mientras tanto, desde Aena se defiende la necesidad de un aumento de estas para costear su plan de inversión.
“Las cosas hay que pagarlas por lo que cuestan; si Aena propone una inversión en España de casi 10.000 millones, solo en el ámbito aeronáutico, es de sentido común que tenga un impacto muy, muy pequeño en las tarifas”, ha justificado Lucena. “Os invito a que veáis lo que han subido los billetes de avión en comparación con la bajada de las tarifas de Aena”, ha sentenciado el directivo.

Pero, además, ha señalado que las aerolíneas no se preocupan por el efecto que una reducción en las tarifas puede tener sobre las infraestructuras, incluso sobre la seguridad del sector. Tenemos una buena regulación, cuya paternidad es de un Gobierno del PP; es una regulación con la que gana todo el mundo. Tenemos una absoluta inferioridad, porque Aena es una empresa y las aerolíneas son 150. Han entrado en un terreno resbaladizo, porque raya en la frivolidad. Si luego pasa algo, dirán que es culpa de Aena. Al final, lo que proponen son infraestructuras baratas para ganar más, comprometiendo el mantenimiento y la seguridad. Roza la falta de responsabilidad», ha sentenciado.
ALA DEFIENDE QUE EL MANTENIMIENTO DE LAS INFRAESTRUCTURAS NO REQUIERE UN AUMENTO EN LAS TARIFAS
Por su lado, ALA ha sido crítica con la posición adoptada por la empresa pública y ha cuestionado la forma en la que han decidido presentar el debate. Han defendido que su posición es perfectamente compatible con el buen mantenimiento de las infraestructuras actuales y con los proyectos de ampliación de aeropuertos como el de Madrid y el de Barcelona, donde aceptan que no hay mucho más espacio para aumentar frecuencias y rutas.
«La seguridad aérea no es negociable y constituye la prioridad absoluta de las compañías aéreas por encima de cualquier otra consideración. Por ello, desde ALA consideramos una irresponsabilidad del presidente de Aena asociar nuestra petición de bajada tarifaria con la seguridad, lo que consideramos una frivolidad absolutamente impropia de alguien en su posición», ha explicado la patronal en un comunicado, donde además ha insistido en que las medidas de seguridad necesarias emanan de los reglamentos europeos.
«La seguridad es, además, un ámbito estrictamente regulado y supervisado por autoridades nacionales y europeas, con estándares comunes en toda la Unión Europea que deben cumplirse de forma rigurosa por todos los operadores. La seguridad no depende del nivel de las tarifas aeroportuarias, sino del cumplimiento estricto de la normativa, de la inversión eficiente y de una supervisión constante por parte de las autoridades competentes», continúan desde ALA.
«Vincular el debate legítimo sobre la senda tarifaria o la eficiencia de la gestión aeroportuaria con un hipotético riesgo para la seguridad no contribuye a un diálogo constructivo y genera una alarma innecesaria», sentencia el texto de la organización.
MEDIDAS DE PRESIÓN DE ALGUNAS AEROLÍNEAS
La propia ALA mantiene su disposición a negociar y recuerda que las recomendaciones hechas por Aena para el DORA III no son definitivas, pues dependen de las decisiones finales que tomen la CNMC, la Dirección General de Aviación Civil y, finalmente, el Consejo de Ministros. Sin embargo, las experiencias previas señalan que, una vez aprobado el reglamento, hay pocos espacios para modificarlo, por lo que este es el momento clave para dar a conocer los problemas.

Por supuesto, Ryanair ha insistido en su propia posición radical para enfrentarse a este posible aumento de las tarifas, amenazando de nuevo con abandonar todavía más aeropuertos y frecuencias en territorio español. A pesar de todo, la postura de la empresa irlandesa no ha modificado la hoja de ruta de la empresa aeroportuaria, cuyo presidente insiste en que las amenazas de la low cost «rozan el ridículo».


