sábado, 28 febrero 2026

Alberto Iturralde (57), analista bursátil: “La inteligencia artificial está asomando grandes problemas económicos de fondo”

El analista bursátil Alberto Iturralde advierte que el auge de la inteligencia artificial podría estar ocultando desequilibrios económicos de fondo y pide más prudencia ante un mercado que muestra señales crecientes de volatilidad.

Alberto Iturralde pone el foco en una cuestión que empieza a incomodar a una gran parte del mercado y en aquellos que apuestan en la inteligencia artificial. Mientras los inversores siguen pendientes de resultados empresariales y de la próxima publicación de Nvidia, el analista advierte de riesgos estructurales que podrían estar gestándose bajo la superficie.

En su lectura reciente de mercado, el responsable de operativa DAX sostiene que la inteligencia artificial no solo está impulsando expectativas, sino que también podría estar destapando desequilibrios económicos de fondo. A su juicio, el momento exige más prudencia que en meses anteriores.

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Volatilidad creciente y un mercado que exige más cautela

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Iturralde asegura que anticipar el movimiento diario de la bolsa es, en gran medida, imposible. Según explica, el mercado responde a dinámicas matemáticas complejas donde la narrativa informativa pesa menos de lo que muchos creen. Sin embargo, sí identifica una señal que merece atención: el aumento progresivo de la volatilidad.

En este contexto, el analista considera que el mercado sigue siendo alcista, pero ya no con la misma comodidad que en etapas anteriores. Especialmente en índices que han subido con fuerza en los últimos dos años, el repunte de la volatilidad podría estar anticipando un proceso de distribución previo a correcciones.

Desde el punto de vista estacional, Iturralde recuerda que marzo suele traer recortes puntuales. No habla de un desplome inmediato, pero sí de un entorno donde el uso de stop loss (orden de detención de pérdidas) vuelve a ser imprescindible. Para el inversor medio, el mensaje es que el ciclo alcista podría entrar en una fase más delicada.

Aun así, introduce un matiz relevante. Con varias compañías tecnológicas preparando salidas a bolsa vinculadas a la inteligencia artificial, lo razonable —según su lectura— es que el mercado mantenga un tono constructivo durante buena parte de 2026. El verdadero riesgo, advierte, podría aparecer después.

La inteligencia artificial como síntoma de tensiones económicas

La inteligencia artificial como síntoma de tensiones económicas
Fuente: agencias

El núcleo de su preocupación gira alrededor del impacto estructural de la inteligencia artificial. Iturralde sostiene que el mercado podría estar subestimando las consecuencias económicas de su despliegue masivo.

Uno de los puntos que menciona es la enorme inversión prevista en inteligencia artificial por parte de grandes tecnológicas. El caso de OpenAI, con planes de gasto que alcanzan cifras de cientos de miles de millones hasta 2030, ilustra —a su juicio— una dinámica todavía no resuelta: la monetización real.

El analista recoge una idea que empieza a circular entre algunos observadores del sector. Actualmente, el retorno económico directo de la inteligencia artificial estaría muy por debajo del capital invertido. Si esta brecha persiste, el mercado podría enfrentarse más adelante a un ajuste de expectativas.

Pero la advertencia va más allá de la rentabilidad empresarial. Alberto Iturralde apunta a un posible efecto estructural: la inteligencia artificial podría erosionar ventajas competitivas de numerosas compañías tradicionales, dejándolas “transparentes” frente a competidores más eficientes.

Este proceso, explica, no suele provocar caídas inmediatas. En los mercados financieros, cuando surge un cambio estructural, el sistema necesita tiempo para distribuir posiciones antes de reflejar plenamente el deterioro económico. Por eso advierte del riesgo de una falsa sensación de bonanza.

Otro frente potencial es el laboral. La expansión de la inteligencia artificial podría generar lo que denomina “sobredesempleo” en determinados sectores. Si ese escenario se materializa, el impacto macroeconómico terminaría filtrándose a beneficios empresariales y valoraciones bursátiles.

En paralelo, Iturralde también observa tensiones en activos refugio como el oro y la plata, que siguen mostrando una volatilidad elevada. A su juicio, parte de estos movimientos responde a la incertidumbre sobre la futura política monetaria de la Reserva Federal y al debate sobre la fortaleza del dólar.

El analista subraya que el fuerte rally previo de los metales preciosos ya incorporaba un componente especulativo significativo. Si el entorno monetario se vuelve más restrictivo, estos activos podrían encontrar más dificultades para mantener el ritmo alcista.

Con todo esto, su mensaje no es de alarma inmediata, sino de vigilancia estratégica. El mercado puede mantener el buen tono durante meses, especialmente si las grandes operaciones corporativas vinculadas a la inteligencia artificial siguen en marcha. Sin embargo, insiste en que bajo esa superficie podrían estar acumulándose tensiones que el mercado todavía no ha descontado.


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