Redeia, bajo el contexto de la presentación de sus resultados de 2025, ha dado a conocer su nuevo plan estratégico para el periodo 2026-2029. El grupo contempla una inversión total de 6.500 millones de euros, de los cuales 6.000 millones estarán destinados a la expansión y refuerzo de las redes en España. Esta cifra supone un incremento del 36% respecto a los 4.400 millones recogidos en su plan anterior.
El nuevo plan estratégico acelerará la inversión y el crecimiento de deuda
Redeia ha matizado que el elevado esfuerzo inversor en redes responde a la necesidad de atender las nuevas demandas del tejido productivo, el desarrollo de centros de datos y la electrificación del transporte. La compañía entra así en un nuevo ciclo inversor marcado por la expansión estructural del sistema eléctrico y el aumento de la demanda.
Pese a las dudas de algunos analistas sobre posibles retrasos en la aprobación definitiva del plan de inversiones (lo que podría encarecer determinados proyectos), en Redeia han transmitido tranquilidad, señalando que la partida de inversiones ofrece visibilidad suficiente para al menos los próximos tres años.
Más allá de los 6.000 millones destinados a redes en España, Redeia prevé invertir hasta 150 millones en sus negocios regulados internacionales (Brasil, Perú y Chile). Asimismo, contempla ampliar en 110 millones la inversión en su filial de fibra óptica Reintel para reforzar sus capacidades en fibra oscura.
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Este incremento de la inversión tendrá un reflejo directo en la base de activos regulados (RAB), verdadera palanca estructural de generación de ingresos del grupo. La compañía estima que la RAB alcanzará los 12.000 millones de euros en 2029, cifra que podría elevarse hasta los 14.000 millones si se incluyen los 2.000 millones correspondientes a obras en curso. Esto implicaría un crecimiento medio anual del 6,4% durante el periodo.
En términos operativos, Redeia prevé que el EBITDA supere los 1.250 millones en 2026 y, con un crecimiento estimado del 5% anual, alcance más de 1.530 millones en 2029. En cuanto al beneficio neto, la compañía espera situarse en torno a los 510 millones en 2026 y superar los 570 millones al final del plan, lo que supone un crecimiento medio anual cercano al 3%.

En materia de retribución al accionista, el grupo ha adelantado que el dividendo crecerá un 2% anual entre 2026 y 2029, lo que permitiría alcanzar los 0,87 euros por acción al cierre del periodo.
El esfuerzo inversor implicará, no obstante, un aumento de la deuda. La compañía prevé que pase de cerca de 6.000 millones en 2026 a unos 7.800 millones en 2029. Este incremento del apalancamiento es coherente con su modelo regulado, en el que el aumento del capex se traduce en mayores activos remunerados y, por tanto, en crecimiento futuro de ingresos.
Un repaso a un 2025 sin muchas sorpresas
Este nuevo ciclo inversor parte de un ejercicio 2025 que ya anticipa la aceleración prevista para los próximos años. La compañía ha reportado un EBITDA de 1.258 millones de euros, con un crecimiento del 4%, en línea con unos ingresos cercanos a los 1.720 millones.
Analizando el beneficio neto recurrente, Redeia ha registrado en torno a 500 millones de euros, excluyendo efectos extraordinarios de 2024 como la venta de Hispasat. La mejora interanual ha sido positiva, aunque el crecimiento estructural subyacente se mantiene contenido.
Por su parte, la deuda neta cerró en 5.470 millones de euros, con un incremento del 1% y una ratio de apalancamiento de 4,4 veces EBITDA. Estas cifras reflejan ya el inicio del ciclo de inversión intensiva que la compañía desplegará en el nuevo plan estratégico.
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En este sentido, conviene detenerse en el corazón del negocio: el transporte eléctrico, que representa aproximadamente el 80% del EBITDA del grupo y concentra la mayor parte de las inversiones. En 2025, los ingresos por transporte crecieron gracias a la puesta en servicio de nuevas infraestructuras, la aplicación de una tasa de retribución financiera (WACC) del 5,58% para el periodo 2020-2025 y el incremento de la base de activos regulados.
Gran parte de esta evolución está vinculada al aumento del capex, que en 2025 creció cerca de un 39% hasta superar los 1.000 millones de euros. Este fuerte incremento no constituye un hecho aislado, sino que actúa como antesala del plan inversor 2026-2029, reforzando la expansión futura de la RAB, principal palanca estructural de beneficios de Redeia.

Por otro lado, el negocio de telecomunicaciones a través de Reintel continúa aportando una contribución menor pero estable a los ingresos del grupo. En 2025, esta área mostró una evolución ligeramente positiva, apoyada en contratos indexados a la inflación.
A nivel internacional, Brasil, Chile y Perú siguen consolidándose como mercados atractivos para la compañía por la estabilidad de sus marcos regulatorios, aunque la depreciación de algunas divisas frente al euro ha limitado la evolución respecto al ejercicio anterior.
La opinión de los analistas
Una vez presentados los resultados de la compañía, los analistas han empezado a valorar su nuevo plan estratégico y si es consecuente con la estrategia de Redeia. En este sentido, Renta 4 ya ha dictado sentencia, apuntando a una recomendación de Mantener con un precio objetivo de 17,50 euros la acción.
El razonamiento del informe firmado por Ángel Pérez Llamazares, indica que el plan estratégico 2026-2029 está plenamente alineado con sus previsiones y valoran positivamente la visibilidad que aporta el nuevo marco regulatorio, el crecimiento del RAB del 35% y la mejora del dividendo hasta los 0,87 euros por acción.
Sin embargo, pese a reconocer el atractivo estructural del modelo regulado y el potencial de crecimiento a largo plazo, son cautos ante las posibles consecuencias derivadas del apagón de abril de 2025, especialmente en lo relativo a eventuales multas o reclamaciones que aún no están completamente despejadas
Por otro lado en el caso de RBC, opta por una perspectiva más cauta, estableciendo su nota en Mantener con un precio objetivo de 16,50 euros la acción. El último análisis encabezado por Fernando García indica que el crecimiento previsto del beneficio por acción, situado en torno al 3% anual (e incluso cercano al 1% si se incluyen los híbridos), se sitúa ligeramente por debajo del consenso del mercado.
Aunque valora como sorpresa positiva el incremento anual del dividendo del 2%, estima que el potencial de revalorización es limitado. La entidad subraya además los riesgos regulatorios en España y el posible impacto financiero del apagón ibérico, así como el aumento del apalancamiento previsto hasta 2029.


