La tecnología de localización personal vive un auge sin precedentes en Europa y España no es la excepción. En un contexto marcado por la preocupación por la seguridad y por la hiperconectividad cotidiana, cada vez más familias recurren a dispositivos que permiten saber dónde están sus hijos o incluso sus objetos personales en tiempo real. El resultado es un crecimiento sostenido de categorías como los relojes infantiles con GPS y los llaveros inteligentes con geolocalización.
Los datos más recientes del comparador Idealo muestran que el interés por los relojes con GPS para niños aumentó un 25% entre 2024 y 2025 en España. Se trata de uno de los segmentos tecnológicos infantiles que más ha evolucionado en el último año. Estos dispositivos permiten a los progenitores consultar la ubicación del menor desde una aplicación móvil, establecer perímetros de seguridad y recibir alertas si el niño sale de una zona previamente definida.
El auge no es casual. Muchos padres consideran estos relojes como una alternativa intermedia antes de entregar un teléfono inteligente. Ofrecen conectividad limitada, permiten llamadas o mensajes con contactos autorizados y reducen el acceso a redes sociales o contenidos no supervisados. La campaña navideña ha sido clave en su expansión, con un pico de búsquedas y ventas en diciembre de 2025 que confirma su consolidación como regalo tecnológico recurrente.
Del control infantil a la localización cotidiana
El crecimiento es aún más acusado en el ámbito de los llaveros inteligentes con GPS, cuya demanda aumentó un 33% en el mismo periodo. Estos dispositivos, de tamaño reducido, permiten localizar llaves, mochilas, carteras e incluso mascotas a través de una aplicación conectada al móvil. Su popularidad refleja un cambio en la relación con los objetos cotidianos y con la gestión del tiempo.
La mayor concentración de búsquedas se registró en noviembre de 2025, coincidiendo con el Black Friday y con el inicio de las compras anticipadas de Navidad. La facilidad de uso y la progresiva reducción de precios han contribuido a su adopción masiva. Además, la compatibilidad con asistentes digitales y la integración con ecosistemas tecnológicos domésticos refuerzan su atractivo.
En paralelo, el crecimiento del número de animales de compañía en España ha impulsado el interés por soluciones de rastreo para mascotas.
Actualmente se contabilizan cerca de 9,5 millones de perros frente a 6,6 millones de niños en el país. Este dato ilustra hasta qué punto la geolocalización ya no se limita al entorno infantil, sino que se extiende a otros ámbitos familiares.
Seguridad, tecnología y cultura de la vigilancia
El incremento de la demanda de GPS responde a una combinación de factores sociales y tecnológicos. La percepción de inseguridad en entornos urbanos, el aumento de actividades extraescolares y la necesidad de conciliación laboral influyen en la decisión de muchos padres. Saber en todo momento dónde se encuentra un hijo reduce la ansiedad y facilita la organización diaria.
Al mismo tiempo, el uso del GPS y de dispositivos conectados se ha normalizado. La mayoría de los adultos ya emplea aplicaciones de navegación, seguimiento de actividad física o localización de vehículos. Incorporar esa lógica al ámbito familiar resulta una evolución natural en una sociedad cada vez más digitalizada.

La accesibilidad económica también juega un papel determinante. Hace una década, los sistemas de geolocalización personal eran caros y complejos. Hoy existen modelos con precios competitivos y una amplia gama de funcionalidades, desde cámaras integradas hasta botones de emergencia. La competencia entre fabricantes ha contribuido a democratizar la tecnología.
Sin embargo, el auge de estos dispositivos abre un debate sobre privacidad y autonomía infantil. Expertos en psicología y educación advierten de que el uso constante de herramientas de seguimiento puede limitar la independencia de los menores y generar una cultura de vigilancia permanente. La cuestión no es solo tecnológica, sino también ética.
El mercado de GPS en expansión sostenida
El comportamiento del mercado apunta a que la tendencia continuará en los próximos años. La combinación de conectividad 5G, mejoras en la duración de las baterías y mayor precisión en la geolocalización hará que estos dispositivos sean más eficientes y discretos. Además, la integración con servicios de suscripción y almacenamiento en la nube amplía el abanico de funcionalidades.
El crecimiento del 25% en relojes GPS infantiles y del 33% en llaveros inteligentes no solo refleja una moda puntual, sino una transformación en la forma en que las familias gestionan la seguridad y el control. La tecnología, cada vez más presente en la vida cotidiana, redefine los límites entre protección y supervisión.
En un entorno donde la conectividad es constante y la información fluye en tiempo real, la localización personal por GPS se consolida como uno de los segmentos más dinámicos del mercado tecnológico de consumo. La cuestión de fondo no es si estos dispositivos seguirán creciendo, sino cómo se integrarán en la vida diaria y qué impacto tendrán en la relación entre padres, hijos y entorno digital.



