Ouigo, al igual que Renfe e Iryo, está enfrentando una caída en las ventas de billetes en todas sus rutas debido a la reducción de frecuencias, el mayor número de retrasos y la crisis de confianza posterior al accidente en Adamuz.
La empresa ha decidido que una de las estrategias clave para superar esta situación es adelantar su venta de billetes hasta el día 12 de diciembre de este mismo año. Es una apuesta complicada en la situación actual, sobre todo porque la propia empresa se ha visto obligada a reducir algunas frecuencias clave en el territorio español, afectada por los límites de velocidad y las inspecciones de las vías impuestos por Adif tras el accidente.
Desde la empresa avisan de que, si se quieren aprovechar los precios más bajos que ha anunciado, lo mejor que pueden hacer los usuarios es planear los viajes con tiempo. Actualmente, la mayoría de los billetes que Ouigo ha puesto en venta desde mediados del verano siguen a su precio mínimo, alrededor de 9 euros, pero a medida que se acerque la fecha y aumente la demanda, lo normal es que estos precios la acompañen.
La apuesta es que esta oferta temprana les sirva para adelantarse a sus competidores en un momento en el que la ocupación de toda la alta velocidad se ha visto profundamente afectada. Hace unos días, la consultora financiera Fintonic anunciaba que, según sus cálculos, las ventas del sector habrían caído un 16% desde el accidente en Adamuz; esto tras años en los que los datos de la alta velocidad mostraban un aumento continuo en el número de viajeros, con cifras que ya superaban al avión.

Los motivos que pueden adivinarse son varios, desde el mayor tiempo de viaje en cada uno de los trenes, que además no puede ser confirmado previamente por los operadores. Si bien la apuesta es que puedan controlar los retrasos y mantenerlos dentro de la ventana de los 25 minutos, la situación no ha cambiado demasiado todavía, y sigue habiendo muchos reportes de usuarios afectados por retrasos mayores de una hora en el servicio, e incluso por viajes cancelados en horas de la mañana que han acabado combinándolos con otras frecuencias por la falta de ocupación.
Además, aunque han abierto la venta de la mayoría de sus billetes, la empresa y sus competidores mantienen cerrada la venta en la ruta de Málaga hasta el 23 de marzo de este año. Es un problema que ha sido difícil de digerir para la empresa y que afecta a todas sus ventas al sur. Además, ocurre después de años de crecimiento, en pleno esfuerzo por que su larga inversión pase a dar frutos.
LOS NÚMEROS CAEN TRAS AÑOS POSITIVOS
Lo cierto es que Ouigo, al igual que Renfe e Iryo, estaba en un momento delicado. La liberalización del sistema de alta velocidad en España ha sido un proceso más complejo de lo esperado, que además ha generado años de pérdidas en todo el sector, aunque estas eran esperadas y venían de la mano con un crecimiento en el mercado que apuntaba a la posibilidad de que el tren desplazara al avión y al vehículo particular en los viajes nacionales de larga distancia.
El problema es que el «efecto Adamuz» ahora está frenando este crecimiento. 2026 debía ser un año clave, con las tres empresas operando en todas las rutas que se incluyen en la primera etapa de la liberalización y donde el principal conflicto debía ser la forma de los nuevos operadores de abordar la posibilidad de la liberalización de la ruta de Galicia, el último gran destino en el que Renfe mantiene su monopolio.
De momento, cada una busca formas de asumir este golpe, aunque parece que la de Ouigo es la de siempre: abrir la venta de billetes desde temprano, mantener un precio bajo y buscar formas de atraer compradores antes de que sus rivales den el mismo paso. Desde siempre ha sido su forma de participar en lo que Renfe llamó el «Juego de Trenes» y, de momento, la estrategia se mantiene.
OUIGO, RENFE E IRYO SIGUEN SOÑANDO CON VOLVER A LA NORMALIDAD
Aunque ya den por hecho que los límites de velocidad impuestos por Adif se mantendrán hasta el fin de año y que, por tanto, todos los viajes en rutas como la que conecta Madrid y Barcelona tardarán al menos 25 minutos más de lo usual, las tres empresas siguen esperando que el resto de los problemas de la alta velocidad se vayan resolviendo en las próximas semanas.

Tras un principio de año complicado, la Semana Santa ha servido históricamente como un primer pico en el número de viajeros que aprovechan el puente para una escapada particular. Esperan que en este 2026 sea un pequeño bálsamo y que también sirva para que los usuarios empiecen a recuperar la confianza en el servicio tras estos meses tan difíciles.


