viernes, 27 febrero 2026

El mensaje que incomoda en tiempos de bienestar exprés: Manuel Trijueque apuesta por la responsabilidad personal en Sano, libre, vivo

En un escenario saturado de consejos sobre nutrición, entrenamiento y suplementos, Manuel Trijueque propone una mirada distinta. Atleta y entrenador personal, presenta Sano, libre, vivo, publicado en la colección de no ficción de la editorial Maluma, como una obra que no compite con la medicina tradicional ni ofrece soluciones mágicas. Su planteamiento gira en torno a una idea central: cada persona debe implicarse activamente en el cuidado de su propia salud.

Desde el inicio de la conversación, deja clara su intención. No pretende añadir otro título a la extensa lista de libros sobre bienestar.

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“La idea de que nazca Sano, libre, vivo no es al final hacer un libro más sobre salud, que hay muchos y muy buenos”.

Un punto de inflexión personal

El origen del libro se remonta a su etapa como deportista profesional. Una lesión lo obligó a abandonar esa carrera y lo colocó en una situación de vulnerabilidad que marcó su trayectoria posterior.

“Por culpa de una lesión tuve que abandonar esa carrera que tenía y ahí me vi un poco desprotegido”.

A partir de ese momento, comenzó a buscar otras perspectivas dentro del ámbito de la salud. Ese proceso despertó en él una inquietud que, con los años, se consolidó gracias a su experiencia trabajando tanto con deportistas profesionales como con personas de edad avanzada. La escucha corporal, la alimentación adecuada y ciertas rutinas sencillas se convirtieron en ejes fundamentales de su enfoque.

Complementar, no confrontar

Trijueque insiste en que su propuesta no se sitúa en contra de la medicina convencional. Reconoce su papel determinante en la mejora de la esperanza de vida y en la atención de situaciones graves. Sin embargo, subraya que existen aspectos preventivos que dependen directamente del individuo.

“Uno mismo tiene que responsabilizarse de su salud. No podemos externalizar completamente la salud hacia otras personas”.

En su opinión, delegar totalmente el cuidado del cuerpo puede generar una actitud pasiva que termina saturando el sistema sanitario. Propone, en cambio, adoptar hábitos que permitan prevenir problemas menores y reservar la intervención médica para casos que realmente lo requieran.

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Simplificar en medio del exceso

Otro de los puntos que aborda es la sobrecarga informativa actual. Las redes sociales y la velocidad con la que circulan recomendaciones generan, según él, más confusión que claridad.

“Vivimos en un mundo que ahora hay más desinformación que información”.

Frente a ese panorama, plantea centrarse en acciones básicas y sostenibles: elegir alimentos naturales y nutritivos, moverse con regularidad y buscar entornos menos artificiales. No se trata de incorporar una lista interminable de tareas, sino de aplicar cuatro o cinco pautas que puedan mantenerse en el tiempo.

La inflamación y el estilo de vida moderno

En el libro dedica atención especial a la inflamación de bajo grado, que describe como un fenómeno frecuente en la sociedad actual. Explica que muchas personas no la perciben porque no siempre se manifiesta con dolor visible, pero sí aparece en los análisis clínicos.

“Prácticamente el 90% de la sociedad sus marcadores proinflamatorios están elevadísimos”.

Según su exposición, esta situación estaría relacionada con la alimentación inadecuada, la falta de movimiento y la exposición constante a entornos artificiales. Habla de una alteración en la comunicación celular que puede desembocar en patologías más serias si no se corrige a tiempo.

Herramientas en lugar de promesas

Trijueque recalca que su libro no ofrece garantías absolutas. Prefiere hablar de propuestas concretas que cada lector debe decidir si aplica o no en su vida cotidiana.

“No es un libro de promesas, sino de propuestas”.

Para él, la salud no puede delegarse en terceros. El profesional puede orientar y ofrecer herramientas, pero la ejecución depende de cada persona. Esa responsabilidad individual es, en su opinión, uno de los pilares fundamentales del bienestar.

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Alimentación y coherencia biológica

En el terreno nutricional, explica cuál es la base alimentaria que considera más adecuada tras años de análisis y experiencia profesional. Defiende una dieta compuesta principalmente por alimentos densos en nutrientes, como pescados, mariscos, carnes con vísceras y huevos, dejando otros productos como acompañamiento.

Sostiene que la carencia de vitaminas y micronutrientes está detrás de numerosos problemas actuales y que ciertos alimentos generan menos residuos metabólicos que otros. Su planteamiento se apoya en la idea de coherencia biológica: entender cómo se ha desarrollado el ser humano a lo largo del tiempo y actuar en consonancia con esa evolución.

Además de la alimentación, destaca la importancia del entorno. Recomienda, siempre que sea posible, exponerse al aire libre, al sol, al frío o al calor, y reducir el tiempo en espacios completamente artificiales. Son, según explica, prácticas sencillas que pueden fortalecer la salud general.

De la élite al ciudadano común

Aunque su experiencia está vinculada al deporte profesional, aclara que el libro no está pensado solo para atletas. Las estrategias que ha aplicado con quienes llevan su biología al límite pueden trasladarse, adaptadas, a cualquier persona interesada en mejorar su calidad de vida.

Su razonamiento es que lo que funciona en condiciones de alta exigencia puede beneficiar también a quienes buscan simplemente sentirse mejor y prevenir enfermedades.

En conclusión, prestar atención a las señales del cuerpo, actuar antes de que aparezcan problemas mayores y asumir un papel activo en el cuidado personal. En un contexto dominado por el ruido informativo, Sano, libre, vivo se presenta como una invitación a recuperar la conexión con uno mismo desde la responsabilidad y la coherencia.


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