viernes, 27 febrero 2026

El ‘sandwich fiscal de Nutella’: Así elude impuestos Grupo Ferrero en España

Una particularidad del negocio de Grupo Ferrero en España son sus bajos beneficios en relación con su facturación.
Detrás de la filial española hay una red de empresas que van desde Países Bajos a Luxemburgo.

El Grupo Ferrero —que aglutina marcas como Ferrero Rocher, Nutella, Kit Kat o Kinder— vive un momento agridulce en España. Las ventas no paran de crecer; de hecho, en los últimos tres años la facturación ha aumentado en torno a un 17%. Sin embargo, el encarecimiento de sus principales materias primas —el cacao y el azúcar— está erosionando los márgenes. No obstante, por extraño que pueda parecer, estas cifras apenas inquietan en Alba —la pequeña ciudad italiana donde el Grupo Ferrero tiene su sede—, ya que forman parte del sofisticado entramado fiscal de la compañía.

Y es que, si por algo se caracteriza el Grupo Ferrero además de por sus icónicos productos, es por su afinada estructura fiscal internacional. Un diseño que se extiende a todas sus filiales, incluida, por supuesto, la española. De hecho, resulta especialmente significativo comprobar que el margen neto de la empresa en territorio nacional apenas alcanza el 1,9% y que a nivel global ronda el 1%, una cifra que en condiciones normales sería difícilmente sostenible para cualquier multinacional del sector alimentario.

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La estructura con la que opera el Grupo Ferrero se articula en tres niveles principales. En primer lugar, las compras intragrupo: la práctica totalidad de los productos que comercializa la filial española proceden de otras sociedades del grupo. En segundo término, una parte de la financiación también es intragrupo. Por último, la sociedad española repatria sus beneficios optimizados fiscalmente no a Italia, sino a un holding holandés, donde se beneficia del régimen de Exención de Participación (Participation Exemption).

‘Sándwich de Nutella’ del Grupo Ferrero

En el ámbito fiscal existe un concepto ampliamente conocido: el “sándwich holandés”, una estrategia de planificación fiscal utilizada por multinacionales para trasladar beneficios entre jurisdicciones y reducir su factura en el Impuesto sobre Sociedades. En el caso del Grupo Ferrero, la fórmula presenta ciertas particularidades —de ahí la adaptación del término—, pero cumple con eficacia el objetivo de maximizar la eficiencia fiscal del grupo.

Todo sándwich necesita dos rebanadas de pan. En este caso, una es holandesa y la otra luxemburguesa. Ambas sociedades del Grupo Ferrero —con denominaciones prácticamente idénticas dentro de la estructura internacional— funcionan de forma coordinada para aliviar la carga fiscal consolidada. La sociedad con sede en Países Bajos es la propietaria de la filial española, al ostentar el 99% de sus acciones y actuar como holding del Grupo Ferrero en esta estructura.

Al estar domiciliada en Países Bajos y no en Italia —donde el Grupo Ferrero tiene su sede histórica—, puede acogerse a la Directiva 2011/96/UE, conocida como Directiva Matriz-Filial de la Unión Europea. Esta normativa impide que España grave con retención los dividendos distribuidos entre sociedades matrices y filiales dentro de la UE, siempre que se cumplan determinados requisitos. Gracias a este marco y al régimen de Exención de Participación (Participation Exemption), los dividendos pueden transferirse con una tributación muy reducida o nula. No es casualidad que Países Bajos sea uno de los destinos preferidos para las sociedades holding de grandes multinacionales europeas, entre ellas el propio Grupo Ferrero.

El toque dulce del Grupo Ferrero desde Luxemburgo

La parte central del denominado ‘sándwich de Nutella’ del Grupo Ferrero tampoco se sitúa en Italia, sino en Luxemburgo. En concreto, la operativa de la filial española depende de una sociedad luxemburguesa del grupo, que desempeña un papel clave tanto en la financiación como en el suministro de productos.

La pieza fundamental es la operativa comercial. Desde los ejercicios 2013-2014, la sociedad luxemburguesa se ha convertido en el proveedor exclusivo de productos Ferrero para la filial española. Esta estructura permite al Grupo Ferrero aplicar el mecanismo de los Precios de Transferencia (Transfer Pricing), una herramienta habitual dentro de la planificación fiscal internacional de grandes multinacionales industriales.

La clave reside en la gestión de las compras intragrupo. Ajustando los márgenes internos, el Grupo Ferrero puede modular dónde se concentra el beneficio. Si el precio de adquisición interno es elevado, el coste de ventas en España aumenta, lo que reduce automáticamente el beneficio imponible de la filial española y, en consecuencia, el pago del Impuesto sobre Sociedades en España. Paralelamente, el mayor margen puede consolidarse en otra sociedad del grupo ubicada en una jurisdicción fiscalmente más eficiente.

Además, dentro de este tipo de estructuras es habitual que determinados pagos asociados al uso de marcas —como Nutella o Ferrero Rocher—, a procesos de I+D o a servicios estratégicos se integren en las operaciones intragrupo. De este modo, parte del valor intangible del Grupo Ferrero puede trasladarse entre sociedades bajo distintos conceptos contractuales, reforzando el diseño fiscal global del grupo.

En definitiva, el Grupo Ferrero combina crecimiento comercial y planificación fiscal internacional para mantener su competitividad. Aunque los márgenes declarados en España sean reducidos, la arquitectura societaria del grupo permite optimizar beneficios a nivel global sin comprometer la solidez del negocio.


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