Acompañar la adaptación tecnológica de quienes conviven cada día con una enfermedad crónica es clave para que la innovación no se convierta en una barrera, sino en una oportunidad. La transformación digital en salud solo tiene sentido si está pensada para facilitar, simplificar y apoyar a las personas en su rutina diaria, respetando sus tiempos, capacidades y necesidades reales.
Empoderar a los pacientes con herramientas digitales eficaces les permite recuperar el control sobre su bienestar, mejorar la adherencia a los tratamientos y tomar decisiones informadas sobre su propia salud. Cuando la tecnología es accesible y comprensible, deja de ser intimidante y se convierte en una aliada. Hablamos con Ismael Maceira, CEO de SAMIRA DTx y también cofundador.
¿Cómo se ha diseñado la arquitectura tecnológica de SAMIRA DTx para convertir la experiencia del paciente en datos clínicamente útiles?
En SAMIRA DTx ponemos al paciente en el centro de todo, se ha diseñado pensando en algo que yo he vivido: la mayor parte de la enfermedad ocurre fuera del hospital.
Entre visita y visita pasan muchas cosas que nadie ve. La tecnología intenta “escuchar” ese día a día. Cómo te sientes, cómo rindes, cuánto te cuesta hacer algo, si un día puedes más o menos.
Todo eso, que normalmente se queda en la experiencia personal del paciente, se transforma en señales que ayudan a entender mejor cómo está evolucionando.
Es como poner palabras y datos a lo que el paciente vive por dentro. Por eso en todos nuestros proyectos contamos con los pacientes desde el principio en el diseño de todas nuestras DTx.
“Se trata de hacer una terapia digital que, basada en tu evolución cognitiva, pueda ofrecerte una terapia personalizada”
¿Qué tipo de tecnologías se emplean para monitorizar síntomas como la fatiga cognitiva o la pérdida de memoria asociadas al COVID persistente?
Esos síntomas no siempre se ven en una prueba puntual. Yo lo sé bien. La fatiga cognitiva se nota cuando te cuesta más concentrarte, cuando tardas más en pensar, cuando te saturas antes.
La tecnología como la IA permite ver esos cambios poco a poco, en tareas sencillas, en cómo respondes cada día. No se trata solo de lo que el paciente cuenta, sino de cómo su cuerpo y su mente se comportan en la vida real.
Actualmente estamos trabajando en una app que tiene un motor de IA multimodal que permite ver la evolución del deterioro cognitivo del paciente y su rehabilitación o mantenimiento cognitivo con diferentes juego o ejercicios.
Se trata de hacer una terapia digital que, basada en tu evolución cognitiva, pueda ofrecerte una terapia personalizada. Por otro lado, en esta patología tan nueva y desconocida, con tan pocos datos, nos acaban de conceder un proyecto de búsqueda de patrones en covid persistente a través de la computación cuántica y compararlo con la computación tradicional, gracias al proyecto Biqain de la Diputación Foral de Bizkaia que está dentro de la estrategia Bas Q del Gobierno Vasco.
Desde un punto de vista técnico, ¿cómo se transforma el seguimiento diario del paciente en terapias digitales personalizadas?
Porque cada día es diferente. Hay días en los que puedes hacer más y días en los que apenas puedes menos. La terapia digital tiene en cuenta eso. Se adapta a las necesidades de los pacientes.
Por ejemplo, en sistema de rehabilitación, si el sistema ve que estás peor, baja la intensidad. Si ve que estás mejor, te ayuda a avanzar. Es como tener una terapia que se adapta a ti, no tú a la terapia.
Cambian el rol del paciente, empoderándolo en su enfermedad, porque el paciente no puede seguir siendo un mero espectador, tiene que ser el protagonista.
“La inteligencia artificial ayuda a ver patrones que a veces ni el propio paciente ve”
¿Qué papel juega la inteligencia artificial en la adaptación de los tratamientos a la evolución de cada usuario?
La inteligencia artificial ayuda a ver patrones que a veces ni el propio paciente ve. Detecta cuándo algo empieza a ir mal antes de que sea evidente.
Puede ayudar a anticipar descompensaciones en pacientes con asma o epoc o pacientes con IC, a ajustar y personalizar el tratamiento y a que el acompañamiento sea más fino. Pero siempre es una ayuda, no sustituye al profesional ni a la persona.

¿Cómo se garantiza la validez clínica y la fiabilidad de los datos recogidos por una plataforma digital orientada a salud?
Trabajando desde el principio con médicos y pacientes, basándose en unos estándares clínicos en eficacia y seguridad al igual que un fármaco, resumiendo que lo que recoge la tecnología tenga sentido clínico.
No recogemos datos porque sí. Buscamos que lo que se mide ayude de verdad a entender la evolución del paciente. Siempre contrastando lo que dice la tecnología con la realidad clínica.
“No recogemos datos porque sí. Buscamos que lo que se mide ayude de verdad a entender la evolución del paciente”
En un entorno regulado como el sanitario, ¿qué retos tecnológicos implica desarrollar una DTx preparada para su evaluación por el Sistema Nacional de Salud?
A nivel nacional, nos encontramos en un momento regulatorio clave, esperamos que en breve salga la regulación de las DTx en España y un tiempo después, la posible financiación por los sistemas de salud.
Como pasa ya en otros países Europeos como Alemania con el Diga o Francia con el Pecan donde ya existe una regulación concreta y una financiación por los sistemas de salud
“Las DTx generan datos muy valiosos y el profesional puede ver mejor cómo ha estado el paciente entre visitas”
¿Cómo se integran las terapias digitales con la práctica médica tradicional y con los profesionales sanitarios que supervisan al paciente?
No sustituyen al médico, lo complementan. Las DTx generan datos muy valiosos y el profesional puede ver mejor cómo ha estado el paciente entre visitas, no solo lo que cuenta ese día en consulta.
Eso mejora la visión y la toma de decisiones. Es una herramienta más para los clínicos. Nos sustituye a nada ni a nadie, son un complemento a la medicina tradicional.
¿Qué medidas de ciberseguridad y protección de datos se han implementado para salvaguardar información especialmente sensible?
Se tratan con el máximo cuidado. Son datos de salud, muy sensibles. La seguridad y la privacidad son fundamentales, porque sin confianza no hay tecnología que valga.
Cumpliendo todos los estándares de seguridad en salud. Este es un punto clave y que se lleva al máximo nivel.
“Creo que las DTx evolucionarán muchísimo; llegará la cuántica u otras tecnologías”
Desde el punto de vista de escalabilidad, ¿cómo se prepara la plataforma para dar servicio a miles de pacientes con patologías crónicas diferentes?
Al igual que los fármacos, se tienen que crear siempre para unas indicaciones concretas; no una DTx vale para todo. Al igual que los fármacos, empiezas por una y luego vas sumando.
Desde SAMIRA DTx estamos creando un portafolio de diferentes tecnologías para diferentes patologías. Y como software que son, su capacidad de escalabilidad es rápida en mercados que se encuentren reguladas.
Mirando al futuro, ¿qué papel pueden jugar tecnologías como la IA generativa, la analítica predictiva o los gemelos digitales en la evolución de las terapias digitales?
Creo que las DTx evolucionarán muchísimo; llegará la cuántica u otras tecnologías. Esto se está iniciando y es el principio de una innovación disruptiva en el campo de la salud. Parece ciencia ficción, pero muy pronto veremos cómo cuando vayamos al médico nos prescriba una tecnología al igual que hoy en día lo hace con los fármacos.
En Samira DTx siempre seguimos una premisa clara, que la tecnología ayude a humanizar, no a distanciar.


