Iberdrola ha presentado sus resultados de 2025. La compañía ha reportado un crecimiento sustentado principalmente por su negocio de redes, a pesar de que el EBITDA total de la empresa haya reportado unas ligeras caídas de un 1,3% respecto al año pasado, por los efectos de la operación reforzada, fruto del apagón.
Aún así, a nivel recurrente la compañía transmite solidez con un EBITDA ajustado de 15.684 millones de euros, un 3% más que el año anterior; además de un beneficio neto de un 6.285 millones (un 12% más que en 2024). Las razones a las que apunta la compañía son principalmente al buen desempeño en redes.
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En la llamada a analistas de Iberdrola, el presidente ejecutivo de la compañía Ignacio Galán ha apuntado que el rumbo de la compañía está centrado en las redes internacionales, ya que «fuera entienden la necesidad de invertir en redes». Unas declaraciones que se encuentran sustentadas por los resultados reportados, con un crecimiento en un 21% del EBITDA dentro de este negocio, alcanzando los 7.794 millones de euros; de esta forma las redes no solo son el sector que más crece de la compañía, sino el que fundamenta el crecimiento de la misma.

La base de activos regulados también ha crecido un 12% respecto a valores de 2024, situándose en 51.000 millones de euros, de los que un 25% corresponde a activos de transporte gracias al fuerte impulso del negocio en especialmente en Estados Unidos y Reino Unido. La importancia estratégica de estos mercados extranjeros para Iberdrola se ve representada en su nivel de inversión, que en 2025 concentraron el 60% de la inversión en redes de todo el grupo (9.000 millones de euros).
Estados Unidos alcanzó un EBITDA de redes de 2.491 millones de dólares, creciendo un 73% respecto a 2024; donde la razón principal de la expansión de redes en el gigante americano está en las nuevas tarifas de distribución, mayor contribución de la transmisión y el reconocimiento por parte del regulador de Nueva York de 551 millones de dólares en costes pasados mediante activos regulados.
Por otro lado, la empresa sigue reportando visibilidad de sus activos en Estados Unidos, con la nueva interconexión entre Canadá y Massachussets que aportará 125 millones de dólares anuales al grupo de forma anual. Por lo que, en definitiva el entorno regulador estadounidense sigue favoreciendo la expansión de infraestructuras debido al crecimiento de la demanda de electrificación.

Esta situación también se daría en Reino Unido, donde Iberdrola alcanzó 1.595 millones de libras en EBITDA, creciendo un 28,7%. En estas métricas también ha influido la adquisición de ENW, consolidada durante 10 meses de ejercicio. El potencial del negocio británico está en la reciente aprobación del marco RIIIO-T3 que contempla cerca de 14.000 millones de euros de totex (gasto de capital + gastos operativos) para el periodo regulatorio hasta 2031 solo en transmisión. Es decir, podría multiplicar por cuatro el ritmo inversor de los cinco años anteriores en transporte, llegando a una inversión anual de 5.000 millones de libras.
Por lo que el RAB conjunto e transporte y distribución en Reino Unido podría superar los 30.000 millones de euros hacia 2030, frente a los 9.000 millones de España, consolidando así el peso de los mercados estadounidense y británico como vector de crecimiento. También dentro de la compañía se están promoviendo otros mercados como el brasileño o el australiano como elementos de diversificación de riesgos para compensar unas peores retribuciones del mercado español.
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De hecho, España ha dejado hace tiempo de ser un mercado prioritario para la compañía, ya que representa menos del 20% del RAB total del grupo, reduciendo el impacto de cualquier presión regulatoria. Aún así, Iberdrola sigue reportando crecimiento dentro de este sector en el país, llegando a un EBITDA de 2.015 millones de euros, un 31% más que 2024.
Generación y clientes no ha tenido tanta suerte
En 2025, el área de Producción y Clientes de Iberdrola registró una caída aproximada del 11% en EBITDA respecto al ejercicio anterior. Un descenso contrasta con el fuerte crecimiento del negocio de redes y refleja un entorno energético ya normalizado tras los picos extraordinarios de precios vividos en 2022–2023.
La primera causa del retroceso ha sido la reducción de los precios mayoristas de electricidad en los principales mercados europeos. En comparación con los niveles excepcionalmente altos de años previos, 2025 ha tenido precios más estables e inferiores, lo que se traduce en una reducción de los márgenes de generación, especialmente en España y Reino Unido. Al estar parte de la producción expuesta al mercado spot, la normalización de precios impactó directamente en el EBITDA del segmento.
En segundo lugar, la compañía señaló el efecto de los gravámenes sobre la generación, particularmente en España, donde continúan figuras fiscales extraordinarias que afectan a tecnologías como la hidráulica y la nuclear.
No obstante y aunque resulte paradójico, el año fue positivo en crecimiento de capacidad. Iberdrola instaló aproximadamente 2,7 GW nuevos de renovables en 2025, elevando su capacidad renovable total por encima de los 44 GW a nivel global. Además, mantiene 4,6 GW en construcción y cerca de 9 GW adicionales listos para desarrollo hasta 2028.
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Un proyecto emblemático es Vineyard Wind 1 en Estados Unidos, donde ya están instaladas 60 de lasa 62 turbinas y alrededor del 85% del parque está operativo. Este activo, con contratos de venta de energía a largo plazo, aporta ingresos estables durante décadas y representa un paso clave en el desarrollo del offshore en Norteamérica. Aunque la eólica marina implica mayores inversiones iniciales y retornos más ajustados que redes, ofrece visibilidad de caja a largo plazo.
En el negocio de clientes, la compañía mantiene una base cercana a los 40 millones de contratos a nivel global. El crecimiento en número de clientes ha sido sólido, especialmente en Estados Unidos y Reino Unido, pero los márgenes unitarios han sido más estrechos en un entorno de menor volatilidad. En este sentido, un elemento clave que mitiga la volatilidad es que el 100% de la producción prevista para 2026 está ya vendida o cubierta mediante PPAs, contratos regulados o suministro a clientes finales.
En perspectiva, aunque el EBITDA de Producción y Clientes retrocedió en 2025, la base de activos renovables continúa expandiéndose y el pipeline internacional es relevante. La combinación de crecimiento en capacidad instalada, proyectos estratégicos como Vineyard Wind o el de Victoria en Australia y contratos a largo plazo ofrece visibilidad de ingresos futuros.
Por otro lado, más allá de los resultados de su ejercicio 2025, cara a los próximos ejercicios, la compañía mantiene una guía de beneficio superior a 6.600 millones de euros en 2026 y por encima de 7.600 millones en 2028, apoyada en el crecimiento del negocio regulado. Iberdrola sostiene además una posición financiera sólida, con una deuda neta cercana a 50.200 millones de euros y un ratio deuda neta/EBITDA en el entorno de tres veces, preservando el rating de grado de inversión. A esto se le suma, a que la compañía ha anunciado un incremento del dividendo a 0,68 euros la acción, un 6% interanual.
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Además durante la presentación de resultados, el presidente ejecutivo de Iberdrola ha adelantado que continuará defendiendo la extensión de la vida útil de las centrales nucleares actualmente en operación, ya que «pueden llegar hasta los 80 años». En este sentido, Galán ha indicado que las centrales nucleares como la de Almaraz, son claves para garantizar la estabilidad de suministro y precios competitivos, en un contexto de electrificación de la economía. De hecho, ha recordado que los «países europeos sin centrales nucleares tienen precios estructuralmente altos, unos 20 euros más en comparación con España y Francia»

Por otro lado, también el directivo ha recordado que la fiscalidad es, actualmente, uno de los mayores obstáculos que dificultan el mantenimiento de este sector dentro mix energético español. En este sentido, ha indicado que la carga impositiva a la que se somete la energía nuclear compromete la viabilidad económica en el medio plazo.
Qué opinan los analistas
Una vez conocidos los resultados de la compañía, los analistas han empezado a evaluar si son positivos y consecuentes con la estrategia de la energética; además de la viabilidad de su programa para los años sucesivos. En este caso, Renta 4 en su último informe firmado por Ángel Pérez Llamazares, tiene una visión muy optimista del resultado de la empresa, por lo que su recomendación se sitúa en Sobre ponderar, con un precio objetivo de 18,60 euros la acción.
En este sentido, el banco español subraya que el beneficio neto alcanza 6.285 millones en 2025, con previsión de superar 6.600 millones en 2026 y más de 7.600 millones en 2028. Eso supone un crecimiento acumulado cercano al 20% en tres años, lo que aporta visibilidad; algo que valora el banco positivamente. Además de que también ven con buenos ojos el crecimiento del flujo de caja operativo de un 8,2% respecto a 2024, lo que permite mantener una inversión elevada (más de 12.500 millones anuales) e incluso mejorar el apalancamiento.
Por su parte, Jefferies tiene un punto de vista más cauto y recomienda Mantener con un precio objetivo 14,50 euros la acción. El informe firmado por Ahmed Farman reconoce que los resultados cumplen las previsiones y que el negocio de redes (que ya aporta 8.323 millones de euros de resultado operativo) refuerza la estabilidad del grupo, además de valorar positivamente la mejora del ratio de deuda hasta 3 veces el resultado operativo y la inversión superior a 12.500 millones en el año. Sin embargo, la firma considera que gran parte de ese perfil defensivo y del crecimiento previsto, ya está reflejado en la cotización
Y por último, RBC destaca por tener la opinión más cauta de todas, con una recomendación de Mantener, con un precio objetivo de 17 euros. El informe encabezado por Fernando García, indica que, aunque se apunten a crecimientos generales en el ejercicio 2025, parte de esta mejora se apoya en efectos extraordinarios (plusvalías y desgravaciones fiscales), lo que reduce la calidad del crecimiento a ojos más conservadores. A esto se le suma, un cierto riesgo en los marcos regulatorios (que podrían ser peores) que afectan al corazón de los beneficios de la empresa.
En definitiva, Iberdrola ha crecido en su ejercicio de 2025, gracias a una expansión en redes que se ha convertido en el gran foco de las inversiones del grupo. En este sentido, el giro estratégico de la compañía está virando para priorizar los mercados extranjeros por encima del nacional.


