Con la alta volatilidad financiera de estos días (tasas de interés y aranceles que suben y bajan), la reciente caída de Bitcoin (y su posterior subida) y el retroceso del sector tecnológico han encendido las alarmas entre los inversores. La coincidencia con el aumento del oro ha reabierto el debate sobre si el ciclo alcista iniciado en 2022 está llegando a su fin.
Sin embargo, el analista técnico Jose Luis Cava introduce un matiz diferente al resto de los especialistas. A su juicio, el movimiento no responde a un cambio estructural del mercado, sino a tensiones puntuales de liquidez que han obligado a algunas compañías a vender Bitcoin de forma agresiva para mantenerse a flote.
La liquidez, en el centro del terremoto de Bitcoin

Cava sostiene que el reciente latigazo de Bitcoin no puede interpretarse de forma aislada. Según explica, varias empresas vinculadas al ecosistema tecnológico acumulaban posiciones en Bitcoin y, ante el endurecimiento del crédito bancario y de la banca en la sombra, se vieron forzadas a buscar efectivo de manera urgente.
“Había empresas vendiendo Bitcoin a lo loco para sobrevivir”, resume el analista, quien insiste en que muchas de estas ventas no respondían a criterios de precio ni a una visión negativa sobre el activo. El experto pone como ejemplo el caso de una compañía que, tras diversificarse hacia inteligencia artificial y computación de alto rendimiento, vendió cerca de 2.000 Bitcoin en apenas ocho semanas. La operación, ejecutada de forma agresiva, buscaba exclusivamente obtener liquidez inmediata.
Desde su perspectiva, este tipo de movimientos genera presión bajista en Bitcoin a corto plazo, pero no implica necesariamente un deterioro de sus fundamentos. De hecho, Cava interpreta el episodio como una señal de que Bitcoin sigue funcionando como reserva de valor líquida en momentos de estrés financiero.
El analista subraya que estas ventas provinieron de lo que denomina “manos hiperdébiles”, es decir, actores obligados a deshacer posiciones por necesidad y no por convicción de mercado. Una vez que este proceso de liquidación forzada concluya, considera probable que Bitcoin recupere estabilidad.
¿Sigue intacta la tendencia alcista de los mercados?
Más allá del comportamiento de Bitcoin, Cava introduce una lectura más amplia sobre la salud del mercado. A pesar del castigo sufrido por las empresas de software, el analista no ve señales concluyentes de fin de ciclo.
Su argumento se apoya en la amplitud del mercado. Cuando se analiza el índice equiponderado del S&P 500, explica, la tendencia alcista sigue vigente y el deterioro se concentra principalmente en el segmento tecnológico.
Eso sí, lanza una advertencia clara. En su opinión, el verdadero riesgo no está hoy en Bitcoin ni en las tecnológicas, sino en la liquidez global del sistema financiero. “Los mercados no se mueren de viejos, se mueren por falta de liquidez”, recuerda.
Por ello, vigila especialmente la evolución de las primas de riesgo del crédito de alto rendimiento. Mientras estos diferenciales se mantengan contenidos, el escenario base seguiría siendo constructivo para la renta variable y, por extensión, para Bitcoin.
El analista también vincula el entorno actual con la revolución de la inteligencia artificial. Como ocurrió en ciclos tecnológicos anteriores, anticipa ganadores y perdedores. Algunas compañías desaparecerán, otras se adaptarán y surgirán nuevos líderes.
En paralelo, advierte sobre posibles tensiones fiscales en Estados Unidos derivadas de reclamaciones millonarias por aranceles considerados ilegales. Si estas devoluciones se materializan a gran escala, podrían incrementar el déficit y elevar las necesidades de financiación del Tesoro.
Aun así, su mensaje final es de cautela, no de pánico. José Luis Cava considera que Bitcoin mantiene su papel dentro del sistema financiero y que el reciente episodio responde más a estrés puntual que a un cambio de paradigma.
En conclusión, Jose Luis Cava interpreta la reciente debilidad de Bitcoin como un episodio de estrés de liquidez, no como el final del ciclo alcista. Para los inversores, la clave inmediata será vigilar el crédito y distinguir entre ventas forzadas de corto plazo y un deterioro estructural del mercado global.



