La información fluye sin descanso dentro de nuestros dispositivos. Smartphones, Smart Displays y Smartwatches multiplican las notificaciones y erosionan progresivamente la capacidad de concentración. En este contexto cada vez más smart, el médico especialista en alto rendimiento Sebastián La Rosa explica cómo responde el cerebro a estímulos aleatorios, desde los algoritmos de las redes sociales hasta las estrategias para potenciar memoria y atención en la vida diaria.
Su experiencia combina la neurociencia, la educación y la práctica clínica, ofreciendo un enfoque práctico y realista sobre cómo aprovechar al máximo nuestra capacidad cognitiva, más allá del mito de usar solo un porcentaje de nuestro cerebro.
La atención y la dopamina en la era de las redes sociales

La Rosa describe las redes sociales como una versión moderna de un casino. “El experimento de recompensa variable demuestra cómo una gratificación aleatoria puede generar obsesión”, explica. En este mecanismo, la incertidumbre sobre recibir o no una recompensa mantiene a la persona presionando el “botón” una y otra vez, ignorando incluso sus necesidades básicas. Las redes sociales aplican este principio al organizar los feeds de manera aleatoria, generando un efecto similar.
Más allá de los algoritmos, la capacidad de concentración es limitada y está influida por nuestro cronotipo, la energía disponible y los neurotransmisores. Según La Rosa, la mayoría alcanza su mayor rendimiento cognitivo alrededor de las 10 de la mañana, aunque cada persona tiene su propio ritmo biológico. Para mejorar la atención, recomienda herramientas clásicas como la técnica Pomodoro, combinada con entornos controlados, música de baja saliencia auditiva y la eliminación de distracciones, como el teléfono móvil.
El especialista también señala que entrenar la atención es posible, y que la calidad del sueño, la luz ambiental y la excitación cerebral juegan un papel crucial. “Existe un nivel óptimo de alerta donde nuestro cerebro rinde mejor; tanto el exceso como la falta de estímulo disminuyen el desempeño cognitivo”, afirma.
Memoria, aprendizaje y estrategias prácticas
En cuanto a la memoria, Sebastián La Rosa distingue entre memoria de trabajo y memoria cristalizada. La primera permite retener información temporal, como los pedidos de un camarero; la segunda se refiere al conocimiento acumulado y útil para resolver problemas complejos. La clave para mejorarla, según él, es la utilidad práctica de la información y su transformación en capas de conocimiento progresivas.
Explicar lo aprendido a otra persona es la técnica más eficaz para consolidar la memoria, señala La Rosa. También destaca métodos memotécnicos que aprovechan la saliencia y la extravagancia para facilitar el recuerdo. Por ejemplo, asociar números con personajes y escenarios concretos hace que la información sea más fácil de retener.
Para estudiantes y profesionales, la recomendación es construir conocimiento progresivamente, desde lo más básico hasta lo más complejo, asegurando que cada capa tenga relevancia práctica. “No se trata solo de memorizar datos; se trata de estructurar la información de manera que puedas aplicarla, enseñarla y recordarla cuando realmente importa”, afirma.
Además, La Rosa advierte sobre los riesgos de depender demasiado de las redes sociales y la inteligencia artificial como fuentes de información. Si bien democratizan el acceso al conocimiento, también aumentan la dispersión de la atención. La solución, según él, es entrenar la mente, organizar el tiempo y elegir con criterio qué información procesar, para que el cerebro pueda operar a su máximo potencial sin ceder ante estímulos aleatorios.
En conclusión, mejorar la memoria y la atención no requiere superpoderes ni fórmulas mágicas. Se trata de comprender cómo funciona nuestro cerebro, estructurar el aprendizaje de manera progresiva, reducir distracciones y usar técnicas que potencien nuestra capacidad cognitiva. Solo así, incluso en un entorno dominado por las redes sociales y la sobreestimulación constante, es posible alcanzar un rendimiento mental sostenido y consciente.



