Puede que empezaras por moda, pero al final te quedaste por sus beneficios y lo bien que sienta, no solo a nivel físico, sino también mental y emocional. Esta práctica milenaria aporta una serie de ventajas a las personas, que lo convierten en un imprescindible en sus vidas. Y casi sin darte cuenta, empiezas a respirar de una forma distinta, a moverte despacio y a notar músculos que ni sabías que existían.
De esto trata el yoga. En un principio, se va con la idea de desconectar un rato y terminamos observando que llevamos días tensando la mandíbula, respirando a medias y acumulando más de lo que imaginabas. El cuerpo habla, y cuando por fin se escucha, ya nada vuelve a ser igual. Porque el yoga no es solamente hacer estiramientos; también ayuda a calmar la mente y encontrar el equilibrio con uno mismo.
Por eso decimos que hay beneficios que no siempre se ven en la típica foto perfecta de Instagram. Y merece la pena hablar de ellos. Estos son algunos efectos del yoga que probablemente no conocías y que pueden cambiar tu forma de practicarlo.

Ayuda a reducir la inflamación y fortalecer el abdomen
Posturas como la plancha, el barco o las torsiones no solo sirven para marcar el core. Trabajan en profundidad toda la zona abdominal y estimulan los órganos internos. Ese movimiento consciente activa el sistema linfático y puede ayudar a reducir la sensación de hinchazón.
Cada vez son más los expertos que aseguran que el yoga puede ser una herramienta muy poderosa para reducir la inflamación. Por lo que, si te notas pesada o inflamada, quizá necesites más torsiones suaves y menos obsesión con el abdomen plano.
Yoga con los ojos para reducir la tensión ocular
Puede sonar extraño, pero existe el yoga ocular y en países como India es de lo más habitual. Consiste en mover los ojos de forma consciente o practicar técnicas como el ‘palming’, que consiste en cubrirlos con las manos para relajarlos.
Uno de sus objetivos es mejorar la circulación sanguínea alrededor de los ojos, relajar los músculos oculares tensos y reducir el cansancio visual provocado por actividades prolongadas, como el uso habitual de dispositivos electrónicos. Es una de las mejores fórmulas para recuperarse después de horas frente a las pantallas.
Apertura de caderas para liberar las emociones contenidas
Las aperturas de cadera, como la paloma o la mariposa, no solo alivian la rigidez de pasar horas sentadas; sino que también, en esta zona del cuerpo, se dice que se almacenan las emociones no expresadas.
No es casualidad que, después de una sesión intensa de apertura, muchas personas sientan una liberación profunda o incluso lloren. A veces no es solo el músculo el que se estira; es el cuerpo soltando tensión acumulada durante semanas.
El yoga como forma de sanación y conexión con nosotros mismos
Aquí no importa llegar a la postura perfecta ni forzar el cuerpo, sino volver a habitarlo desde un lugar seguro. El yoga puede convertirse en espacio de sanación, donde esas heridas emocionales que son el trauma pueden sanar, ya que conectamos con nuestro cuerpo y con nosotros mismos.
Se trata de una práctica suave, sin ajustes físicos invasivos y donde la elección personal es clave: se liberan tensiones y bloqueos físicos, se restablece el vínculo entre cuerpo y mente y se mejora la regulación emocional.
Una práctica de escucha, sensibilidad y presencia
El beneficio más profundo del yoga no se ve, pero se siente. Practicar implica prestar atención a la respiración, a las sensaciones y a lo que ocurre en el cuerpo sin juzgarlo. Esa presencia termina trasladándose fuera de la esterilla. Es la mejor fórmula para dejar atrás la vida en piloto automático, llena de ansiedad y ruido externo, y vivir desde un estado de presencia, plenitud y grandeza.
Al final, el yoga no es cuestión de flexibilidad extrema ni de alcanzar una calma perfecta. Es un espacio para reconectar, soltar lo que pesa y sentirte un poco más en equilibrio cada día.



