Sandra Ferrer (48), psicóloga: “Hay muchos solteros en pareja que nunca llegan a vincularse de verdad”

Sandra Ferrer advierte que muchas personas mantienen relaciones formales sin implicarse emocionalmente y explica que el miedo inconsciente a la intimidad está detrás del fenómeno de los llamados solteros en pareja en la vida actual

En estos tiempos, las relaciones de pareja se han vuelto más breves y volátiles. Cada vez más consultas psicológicas alertan sobre este tipo de vínculos que no pasan desapercibidos para los profesionales de la salud mental. Lejos de minimizar el hecho o reducirlo a una simple anécdota, la psicóloga Sandra Ferrer pone el foco en este fenómeno silencioso que atraviesan miles de personas. Según explica, no basta con tener pareja para construir un vínculo real.

La especialista en heridas de apego advierte que muchas dinámicas afectivas actuales esconden mecanismos inconscientes de defensa. El resultado es una generación que desea intimidad, pero que al mismo tiempo la evita sin darse cuenta.

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El vínculo que asusta: por qué hay “solteros en pareja”

El vínculo que asusta: por qué hay “solteros en pareja”
Fuente: agencias

Sandra Ferrer, experta en apego y cofundadora del Programa Mía, asegura que “hay muchos solteros en pareja”. Con esta idea describe a personas que mantienen relaciones formales pero que nunca terminan de implicarse emocionalmente.

Desde su experiencia clínica, explica que el problema no suele ser la falta de deseo de amar. Más bien ocurre lo contrario. Muchas personas quieren construir una pareja estable, pero cuando la intimidad se vuelve real aparece un material inconsciente que incomoda y genera distancia.

Ferrer sostiene que el cerebro humano es predictivo y tiende a repetir esquemas aprendidos en la infancia. Por eso, al elegir pareja, muchas veces se proyectan necesidades afectivas que quedaron insatisfechas años atrás. No se trata solo de grandes traumas. A menudo la huella emocional surge por lo que faltó y no por lo que ocurrió.

En consulta, observa un patrón frecuente. Personas funcionales, con trabajo y vida social activa, que sin embargo repiten vínculos con una pareja poco disponible o inmadura. La explicación, dice, suele estar en roles aprendidos muy temprano.

La propia Ferrer comparte que su vocación nace de su historia personal. Tras la muerte de su madre cuando tenía ocho años, asumió de forma inconsciente un rol de hiperresponsabilidad emocional dentro de su familia. Ese patrón, con el tiempo, se replicó en su elección de pareja.

Heridas de apego y defensas emocionales

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Uno de los conceptos centrales de la psicóloga es el de “partes exiliadas”. Se refiere a emociones y necesidades que la persona aprendió a ocultar para poder adaptarse a su entorno. Esas partes no desaparecen. Permanecen latentes y se activan con fuerza en la relación de pareja.

Por eso, explica, muchas reacciones afectivas parecen desproporcionadas. Cuando alguien se siente abandonado por un mensaje que tarda en llegar o por un gesto ambiguo de la pareja, puede estar reaccionando desde memorias emocionales mucho más antiguas.

Sandra Ferrer introduce aquí el concepto de flashbacks emocionales. Se trata de activaciones del sistema nervioso que conectan el presente con experiencias pasadas sin que la persona sea plenamente consciente. El resultado es confusión: no se sabe si el problema pertenece a la relación actual o a la propia historia.

En este escenario, la cultura contemporánea juega un papel ambivalente. Por un lado, se celebra la autonomía y el empoderamiento individual. Por otro, esa misma narrativa puede reforzar mecanismos de evitación. Muchas personas, señala, optan por “picotear” vínculos antes que profundizar con una pareja.

La fantasía de invulnerabilidad también pesa. Existe la creencia de que la relación ideal no debería generar fricción ni malestar. Sin embargo, Ferrer insiste en que el roce emocional es parte inevitable del vínculo humano.

Otro punto clave es la función de las defensas. La especialista remarca que los mecanismos de evitación no son errores del sistema psicológico. En su momento fueron adaptativos y ayudaron a la persona a sobrevivir emocionalmente. El problema aparece cuando esas defensas siguen activas en la vida adulta e interfieren en la construcción de pareja.

Para avanzar, propone desarrollar lo que denomina el “yo observador”. Esta capacidad permite tomar distancia de las propias reacciones, identificar patrones repetidos y distinguir qué pertenece al presente y qué al pasado.

La conclusión de Ferrer es que el amor implica riesgo y no existe forma de vincularse profundamente con una pareja sin exponerse emocionalmente. Quienes intentan amar desde el control absoluto o desde la evitación suelen quedar atrapados en relaciones superficiales.


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