Ryanair ha empezado a cumplir con su amenaza. La empresa irlandesa había informado al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible que dirige Óscar Puente, y a la propia Aena de que, si se mantenían las tarifas altas para operar en los aeropuertos menos comerciales del país, tendría que seguir reduciendo su presencia. Por eso no debería ser una sorpresa que, con el primer anuncio de la venta de sus billetes en el país de cara al verano, se vea cómo ya desaparecen algunas rutas y frecuencias.
La primera reducción ha sido en el aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández, donde han eliminado cuatro rutas que mantenían hasta el año pasado. Puntualmente, han eliminado dos rutas internacionales: Maastricht, en Países Bajos, y Klagenfurt, en Austria; además de otras dos nacionales, una de ellas la de Tenerife Norte, que quedará en manos de Vueling cuando llegue la temporada alta, y la conexión con Barcelona, que tenía cuatro frecuencias semanales los martes, jueves, sábados y domingos la pasada campaña estival.
Es un aviso de lo que puede pasar con la empresa irlandesa, sobre todo porque ha repetido su posición de cara a la propuesta de modificación para el Tercer Documento Regulador Aeroportuario (DORA III), donde Aena ha pedido que suba el precio de las tarifas. En esta situación es de esperar que la irlandesa decida redoblar su apuesta para hacer presión, pues ha sido su estrategia permanente para enfrentar la posición de las empresas aeroportuarias que mantienen unas tarifas que la empresa considera demasiado altas.

Al mismo tiempo, la decisión de Vueling de ocupar uno de estos espacios muestra cómo Aena y el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible han decidido afrontar esta realidad. El Gobierno nunca se ha planteado ceder a lo que consideran el «chantaje» de la empresa irlandesa; por su parte, la beligerancia natural de Ryanair tampoco les ha permitido acercarse a negociar, pues han defendido que las tarifas son inviables para su modelo de negocio.
RYANAIR MANTIENE SU POPULARIDAD EN ESPAÑA
Lo cierto es que, a pesar de la mala relación de la empresa con el Gobierno español, y en particular con los ministerios de Transportes y Consumo, Ryanair ha sabido mantener su popularidad en el país. Sus precios y la cantidad de frecuencias internacionales que mantienen en aeropuertos como los de Madrid y Barcelona la mantienen en una posición interesante para los usuarios, pues sigue siendo la principal opción para los viajes dentro del continente europeo.
La empresa ha intentado que esto sea suficiente para empujar al Gobierno a ceder un poco en su posición sobre las tarifas. Sin embargo, no ha sido suficiente y, de momento, solo han podido seguir abandonando algunos aeropuertos o dejando de lado algunas de las rutas y frecuencias para reducir lo que consideran un gasto operativo innecesario.
Por otro lado, lo cierto es que la empresa irlandesa no es la única dentro del mundo aeroportuario que pide que se revise el aumento de tarifas recomendado desde Aena para el DORA III. Tanto la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) como la IATA han señalado que les preocupa el aumento de las tarifas, porque consideran que no va en línea con los datos esperados de crecimiento de viajeros en los próximos años.
AENA INSISTE EN EL AUMENTO DE SUS TARIFAS EN LOS PRÓXIMOS AÑOS
Lo cierto es que Aena ha defendido su posición sobre las tarifas aeroportuarias. La empresa pública ha asegurado que su plan de inversión de los próximos años requiere un aumento de los cánones durante los próximos cinco años, y el mismo plan es necesario para operaciones que las propias aerolíneas consideran claves en el futuro inmediato, en particular las ampliaciones de los aeropuertos de Madrid y Barcelona.
El problema es que este aumento de tarifas puede traducirse en un coste extra de hasta 800 millones de euros para las líneas aéreas que operan en el país. Así lo ha confirmado el presidente de ALA, Javier Gándara, en una rueda de prensa en la que ha contestado a la recomendación de la empresa pública de aumentar las tarifas de operación de las aerolíneas en sus aeropuertos en un 3,8%, unos 43 céntimos por pasajero de forma anual entre 2027 y 2031.

De momento, desde ALA, patronal de la que forma parte Ryanair en España, siguen esperando que la situación cambie con la revisión de la propuesta por parte de la CNMC y la Dirección General de Aviación Civil (DGAC). Desde la patronal de las líneas aéreas se ha señalado que, tomando la fórmula usada para calcular históricamente las tarifas aeroportuarias, el cálculo debería reducirlas unos 90 céntimos por pasajero durante los próximos años, en lugar de aumentarlas.




