Carlos Demattey, referente del entrenamiento de fuerza: “Con tres días a la semana una persona puede ponerse muy fuerte”

Carlos Demattey afirma que entrenar tres días por semana, con intensidad adecuada y buena selección de ejercicios, es suficiente para ganar fuerza significativa, destacando calidad y técnica sobre volumen y tiempo en el gimnasio.

En los últimos años, el entrenamiento de fuerza ha dejado de ser territorio exclusivo de culturistas y deportistas de elite para convertirse en una herramienta importante para la salud y el rendimiento general. Cada vez más personas acuden al gimnasio con el objetivo de ganar músculo, mejorar su condición física o simplemente sentirse mejor.

En este contexto, el preparador Carlos Demattey, conocido en redes como strongmantarrako, se ha consolidado como una voz autorizada dentro del entrenamiento. Según su mirada, no hace falta vivir en el gimnasio para progresar, pero sí entrenar con criterio y, sobre todo, con la intensidad adecuada.

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Fuente: Canva

Para Demattey, el principal problema del entrenamiento moderno no está en la falta de motivación, sino en la mala ejecución. En su análisis, muchos aficionados creen estar trabajando duro cuando en realidad se quedan muy lejos del estímulo necesario para progresar.

“El gran problema por el que la gente fracasa en el entrenamiento es no ajustar bien el peso”, sostiene. La afirmación no es menor. Según explica, la mayoría de las personas se guían por sensaciones poco fiables y terminan entrenando por debajo de su verdadera capacidad.

Aquí entra en juego un concepto técnico que el especialista repite con insistencia: el RIR cero (repeticiones en recámara). No se trata de fallar en cada serie, sino de terminarla sabiendo que no se podría completar una repetición más con buena técnica. Ese matiz, aparentemente pequeño, marca la diferencia entre un entrenamiento eficaz y uno meramente recreativo.

Demattey insiste en que el cuerpo funciona por adaptación. El entrenamiento es, en sus palabras, “una agresión externa” que obliga al organismo a fortalecerse para sobrevivir. Si ese estímulo no alcanza el umbral necesario, el cuerpo simplemente no cambia. Por eso, advierte que hacer más ejercicios no siempre equivale a mejores resultados.

La crítica también apunta a hábitos muy extendidos en sala de musculación. Ver a usuarios revisando el móvil entre series o encadenando rutinas sin intensidad real es, para él, una señal clara de que el entrenamiento pierde eficacia. La calidad de la serie pesa más que la cantidad de movimientos.

Cuántos días entrenar y qué ejercicios priorizar

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Uno de los mensajes más llamativos del experto desmonta otro mito habitual: la necesidad de entrenar seis días por semana. “Con tres días a la semana una persona puede ponerse muy fuerte”, afirma. La clave vuelve a ser la intensidad, buena selección de ejercicios y progresión del peso.

Para población general que busca fuerza y mejora física —no competir—, sitúa el rango óptimo entre tres y cinco sesiones semanales de entrenamiento. Dos días pueden quedarse cortos y seis resultan excesivos para la mayoría, especialmente si la recuperación no acompaña.

En cuanto a la estructura, Carlos Demattey no se casa con un único sistema. Considera válidos modelos como push pull legs o las frecuencias uno y dos, siempre que se adapten al contexto del deportista. Sin embargo, introduce un consejo práctico que suele pasarse por alto: el músculo rezagado debe entrenarse primero en la semana, cuando la energía está más alta.

El especialista también pone el foco en la elección de movimientos. Si tuviera que reducir el entrenamiento a unos pocos ejercicios, apostaría por los básicos: sentadilla, peso muerto y distintos presses. El motivo es claro. Son patrones globales que movilizan gran cantidad de masa muscular y generan un estímulo sistémico difícil de igualar con ejercicios aislados.

Ahora bien, no demoniza las máquinas. Reconoce que, bien utilizadas, permiten trabajar cerca del límite con mayor seguridad, especialmente en personas que entrenan solas. El entrenamiento con peso libre, por su parte, aporta beneficios estructurales y de estabilidad que mejoran la funcionalidad en la vida diaria.

Otro de los puntos que subraya es la confusión habitual entre fallo técnico y fallo real. Muchas personas creen haber llegado al límite cuando aún tienen margen amplio de repeticiones. Esa percepción errónea, según explica, es uno de los grandes frenos del progreso en el entrenamiento de fuerza.

En conclusión, la propuesta de Demattey se aleja del ruido habitual del fitness y apuesta por principios clásicos bien ejecutados. Menos dependencia del volumen sin sentido, más atención a la intensidad real y una planificación que respete la recuperación.


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