El ecosistema mediático español vive uno de esos momentos en los que viejas certezas saltan por los aires. El auge de las plataformas digitales, la presión de las tecnológicas estadounidenses —que apenas se someten a las reglas tradicionales del sector y tributan lejos de donde generan negocio— y la creciente batalla política han propiciado lo que hace no tanto parecía impensable: que grupos históricamente enfrentados exploren zonas de entendimiento.
En ese contexto, el presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, ha impulsado un acercamiento estratégico hacia viejos rivales como los editores de Atresmedia, editor de Onda Cero —rival de la Cadena SER—, o Unidad Editorial, editor de El Mundo y Marca —rivales históricos de El País y As—.
Durante décadas, Prisa miró por encima del hombro a buena parte de su competencia. En tiempos de Jesús de Polanco y Juan Luis Cebrián, el grupo que edita El País y controla la Cadena SER ejercía una hegemonía cultural y política difícilmente discutida. «El que se va de Prisa no vuelve a Prisa», se decía en los pasillos de Gran Vía y Miguel Yuste, lo cual era el reflejo de una identidad corporativa fuerte y de una rivalidad intensa con otras cabeceras.
Ese pulso marcó durante años la agenda pública. El País y El Mundo no solo competían por lectores; representaban proyectos editoriales antagónicos. Resulta por eso especialmente significativo que hoy Unidad Editorial anuncie en la SER a su nuevo canal Veo 7 o que desde los medios de Prisa se trate con gran deferencia a grupos como Atresmedia, matriz de Onda Cero y La Sexta, pese a que la pasada temporada desde la SER se celebraba cada triunfo de ‘La Revuelta’ sobre ‘El Hormiguero’.
Hace apenas unos años, este nuevo clima habría sido inimaginable. El cambio no se explica solo por afinidades editoriales. También responde a un contexto de presión externa. Las grandes tecnológicas han alterado la cadena de valor informativa y publicitaria, mientras los operadores tradicionales compiten por una audiencia fragmentada y volátil.
A ello se suma un clima político tenso. La falta de sintonía de los principales editores españoles con el Gobierno de Pedro Sánchez —cuyos partidarios incomodan a algunos multimedia a través de RTVE— ha contribuido a acercar posiciones entre compañías privadas que, pese a sus diferencias, comparten diagnóstico sobre el presidente del Gobierno.
LOS CAMBIOS DE OUGHOURLIAN
En ese tablero, Prisa ha vivido su propia evolución. Oughourlian respaldó decisivamente a Sánchez en 2018, en un momento político delicado. La relación se enfrió cuando desde Moncloa temieron que el editor vendiera el único holding progresista del Estado a otra compañía. La ruptura definitiva llegó el pasado año con la decisión del editor de no impulsar el canal de TDT promovido por La Moncloa, tal y como desveló el propio mandamás de Prisa en Expansión, rival de Cinco Días.
El divorcio motivó la decisión de Oughourlian de cesar a Pepa Bueno y Montserrrat Domínguez al frente de El País y la SER, y de José Miguel Contreras como director de Contenidos de Prisa Media. La sangre, sin embargo, finalmente no llegó al río al firmarse una guerra fría que ha mantenido a ambos medios en la cercanía ideológica del PSOE.
La mediación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero facilitó una solución de equilibrio: perfiles próximos a su órbita, como Fran Llorente y Jan Martínez Ahrens, asumieron las mayores responsabilidades en la SER y El País, respectivamente.
En paralelo, el grupo ha modulado su tono hacia determinados actores del sector. En los últimos meses, tanto El País como la Cadena SER han ofrecido una cobertura especialmente amable a Atresmedia. El contraste fue evidente cuando El País publicó hace tres meses un severo artículo contra el presidente de RTVE, José Pablo López. La señal no pasó desapercibida en el sector: Prisa redefine afinidades frente a RTVE, en la que tiene un gran ascendiente su exdirectivo José Miguel Contreras.
El movimiento coincide con la ofensiva de La Sexta para relanzar su perfil informativo. La cadena busca sacudirse el estancamiento de audiencia en un momento en que La 1 y Cuatro han capitalizado el tirón del infotainment político.

Los fichajes de Marc Giró y, sobre todo, de Aimar Bretos —conductor de ‘Hora 25’ en la SER y rival de ‘La Brújula’ de Onda Cero—apuntalan una estrategia de reafirmación progresista y renovación del prime time. La incorporación de Bretos —procedente de la SER— no se habría producido sin el visto bueno de Prisa, que incluso ha saludado el movimiento desde las páginas de El País.
El periodista ha subrayado que compartirá estándares periodísticos con Antonio García Ferreras, que se encuentra en horas bajas en términos de cuota de pantalla con ‘Al rojo vivo’ ante el empuje de ‘Mañaneros 360’ y ‘En boca de todos’. El nuevo programa producido por Newtral, propiedad de Ana Pastor, podría ubicarse en domingo para evitar competir directamente con ‘Hora 25’.




