A nadie le gusta que le pongan una multa, pero menos aún cuando el motivo es un bote de líquido de apenas diez euros que lleva años cogiendo polvo. Si eres de los que confía ciegamente en el kit antipinchazos de su coche, es hora de que levantes la tapa del suelo de carga y mires bien.
Lo que muchos conductores ignoran es que ese compuesto sellante no es eterno. Tiene fecha de caducidad y, si te para una patrulla en un control rutinario de estado del vehículo, la broma te va a salir cara. No es una leyenda urbana; es pura normativa de seguridad vial aplicada con el rigor de la ley.
El peligro invisible que guardas en el maletero
Vamos a ser claros: el maletero se ha convertido para muchos en el trastero del coche. Metemos de todo y rara vez revisamos lo que hay debajo del tapizado. Sin embargo, la DGT y los fabricantes son muy específicos sobre los elementos de reparación obligatorios. Si tu coche no lleva rueda de repuesto, el kit debe estar en perfecto estado de revista.
La multa no llega por capricho. El líquido sellante es una solución química que, con el paso del tiempo y los cambios bruscos de temperatura dentro del habitáculo, se degrada. Si intentas usarlo una vez caducado, lo más probable es que se haya solidificado o perdido su capacidad de expansión. En resumen: te quedarás tirado y con una sanción en el bolsillo.
Por qué la Guardia Civil te puede sancionar con 200 euros
La lógica de la autoridad es aplastante. No llevar los elementos necesarios para garantizar la movilidad en caso de incidente se considera una falta grave. Una multa de este calibre busca que el conductor sea consciente de que un kit inservible equivale, a efectos legales, a no llevar nada.
He visto a muchos conductores indignarse al recibir la notificación, pero la ley es taxativa. Si el agente comprueba que el envase ha superado su fecha de uso, entiende que el vehículo no cumple con las condiciones de seguridad necesarias para circular. Es una de esas situaciones donde «lo barato sale caro» por pura desidia.
Los 6 puntos clave que debes revisar hoy mismo
No esperes a que sea demasiado tarde. Coge las llaves, baja al garaje y chequea estos puntos para evitar una multa innecesaria:
- Fecha de caducidad: Suele venir impresa en el lateral del bote; si ha pasado más de 4 años, tíralo.
- Estado del envase: Si el bote está hinchado o tiene fugas, es un peligro químico latente en tu maletero.
- Presión del compresor: El kit no es solo el líquido; asegúrate de que el pequeño compresor eléctrico funciona conectándolo a la toma de 12V.
- Integridad de la manguera: El caucho se agrieta con el calor del verano; comprueba que no tenga poros.
- Instrucciones legibles: Si no sabes cómo usarlo bajo presión y lluvia, el kit no te sirve de nada.
- Homologación: Asegúrate de que el kit es el original o uno compatible con el peso y tipo de neumático de tu vehículo.
El kit antipinchazos no es un «para siempre»
Tenemos la mala costumbre de pensar que ciertos elementos del coche son eternos. Error de principiante. La industria del automóvil ha sustituido la rueda de repuesto por estos kits para ahorrar peso y espacio, pero a cambio nos ha endosado una responsabilidad de mantenimiento extra. La multa es el recordatorio más amargo de esta nueva realidad.
Personalmente, me parece una faena que te crujan con 200 euros por algo así, pero entiendo el trasfondo. Quedarte tirado en una autovía por no poder reparar un pinchazo básico genera un riesgo para ti y para el resto de usuarios. Una multa preventiva, aunque duela, fuerza a que miremos donde nunca miramos: bajo la alfombrilla.
Errores comunes que disparan la probabilidad de multa
A veces no es solo la caducidad. Hay detalles que se nos escapan y que los agentes conocen perfectamente. Evita estos fallos si no quieres que la multa se convierta en tu próxima pesadilla:
- Llevar el bote de líquido suelto por el maletero sin su caja protectora.
- Haber usado el kit a medias y volverlo a guardar «por si queda algo».
- Desconocer dónde se encuentra exactamente el kit en vehículos modernos con configuraciones extrañas.
- No llevar los guantes y accesorios que suelen acompañar al sistema de reparación.
- Pensar que la ITV no lo revisa; cada vez son más estrictos con los elementos de seguridad opcionales.
- Confiar en sprays de gasolinera baratos que no cumplen la normativa mínima exigida.
El futuro: ¿Adiós a los kits de reparación?
El escenario que viene no es mucho más esperanzador para los olvidadizos. Con la llegada de los neumáticos run-flat y los sistemas de sellado interno, el kit antipinchazos podría tener los días contados. Pero mientras tu coche dependa de ese bote, la multa seguirá sobrevolando tu cabeza como un buitre hambriento.
Me apuesto lo que quieras a que, a partir de ahora, las campañas de vigilancia de la DGT pondrán más el foco en estos «detalles invisibles». Ya no vale con tener el seguro al día y pasar la ITV. La multa acecha en los pequeños descuidos. Así que hazte un favor: abre ese maletero, saca el bote y, si la fecha ya no se lee o ha pasado su tiempo, compra uno nuevo. Te costará 15 euros y te ahorrará 185 de diferencia con la sanción. No digas que un amigo no te avisó.






