Laura Hidalgo, 39 años: la bronca entre vecinos por olores que acabó citando el Código Civil y las ordenanzas municipales

Laura Hidalgo tiene 39 años y vive en un bloque de pisos en el distrito de Carabanchel, en Madrid. Siempre había pensado que los problemas vecinales más habituales eran el ruido o las zonas comunes, pero nunca imaginó que el conflicto más serio de su comunidad, y el que le llevaría a consultar el Código Civil, vendría provocado por algo tan cotidiano como los olores persistentes que entraban en su vivienda.

Lo que comenzó como una molestia ocasional terminó convirtiéndose en una disputa vecinal que obligó a revisar el Código Civil y las ordenanzas municipales de salubridad.

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Un problema que traspasa paredes

El origen del conflicto estaba en el piso contiguo al de Laura. Su vecino había montado una especie de cocina improvisada en una habitación interior, sin ventilación adecuada. A diario, durante horas, se concentraban olores intensos de frituras, especias y humo que se colaban por las rendijas, el patio interior y los conductos comunes.

Había días en los que era imposible ventilar la casa. El olor se quedaba impregnado en la ropa y en las cortinas”, explica Laura. Al principio pensó que sería algo temporal, pero con el paso de los meses la situación empeoró.

Intentos de solución amistosa antes de contar con el Código Civil

Laura habló varias veces con su vecino para pedirle que mejorara la ventilación o redujera la actividad. La respuesta siempre fue la misma: que estaba en su casa y que tenía derecho a cocinar lo que quisiera.

Ese argumento, muy habitual en conflictos vecinales, fue el detonante para que Laura buscara información legal. “Ahí descubrí que el derecho a usar tu vivienda no es ilimitado si perjudica a otros”, comenta.

Qué dice el Código Civil sobre estos casos

Laura acudió a un abogado, quien le explicó que este tipo de situaciones no se regulan tanto por la Ley de Propiedad Horizontal, sino por el Código Civil, en concreto por el artículo 1902, que establece que quien cause daño a otro, por acción u omisión, está obligado a repararlo.

Además, existe una doctrina consolidada sobre las llamadas inmisiones molestas (olores, humos, ruidos o vibraciones), que considera ilícitas aquellas que superan los límites de la normal tolerancia y afectan al uso normal de una vivienda.

En otras palabras: no todo vale dentro de casa si afecta a los demás.

El papel clave de las ordenanzas municipales

Más allá del Código Civil, Laura descubrió que el Ayuntamiento de Madrid cuenta con ordenanzas municipales de salubridad y medio ambiente urbano que regulan emisiones de humos, olores y ventilación en edificios residenciales.

Estas normas establecen que:

  • Las actividades domésticas no pueden generar molestias continuadas a terceros.
  • Debe garantizarse una ventilación adecuada.
  • Los olores persistentes pueden considerarse una infracción administrativa si afectan a la salubridad.

Con esta base legal, Laura decidió dar un paso más.

Denuncia administrativa y actuación municipal

Tras documentar durante semanas la situación (fechas, horas y fotografías del humo acumulado), Laura presentó una denuncia ante el ayuntamiento. Un técnico municipal realizó una inspección y confirmó que la ventilación del piso vecino no cumplía los requisitos mínimos.

El resultado fue un requerimiento oficial al vecino para corregir la instalación y adoptar medidas que evitaran la propagación de olores. En caso de incumplimiento, se le advirtió de posibles sanciones económicas.

Cuando la administración entra en juego, la actitud cambia”, reconoce Laura. Y así fue. En pocas semanas, el vecino instaló un sistema de extracción adecuado y el problema desapareció casi por completo.

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El Código Civil fue protagonista de una pelea entre vecinos por los olores del edificio

El impacto en la convivencia

Aunque el conflicto dejó cicatrices en la relación vecinal, Laura asegura que la comunidad aprendió una lección importante. “Muchas veces pensamos que solo hay leyes para el ruido o las obras, pero la normativa sobre salubridad también protege nuestra calidad de vida”.

La intervención municipal evitó que el conflicto acabara en los tribunales civiles, algo que habría sido más largo y costoso para ambas partes.

Los conflictos vecinales no siempre se resuelven dentro de la comunidad. Casos como el de Laura Hidalgo demuestran que el Código Civil y las ordenanzas municipales son herramientas clave cuando las molestias afectan a la salud, la higiene o el uso normal de una vivienda.

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Olores, humos o emisiones persistentes no son simples incomodidades: pueden constituir inmisiones ilegales si superan los límites de la convivencia razonable. Conocer estas normas permite afrontar los problemas con respaldo legal y evitar enfrentamientos personales que solo empeoran la situación.


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