Uber se ha sumado a la estrategia de Cabify en Madrid. La plataforma de transporte fundada en Estados Unidos habría solicitado al Ayuntamiento unas 1.500 licencias de VTC para la capital, enfocándose sobre todo en la necesidad de aumentar el número de vehículos de cero emisiones que operan en la capital. La empresa esperaba que estas licencias se aprobaran por un periodo de 10 años, pero de momento no las han conseguido.
Esta petición se habría hecho como parte de las alegaciones de la empresa ante la aprobación de la nueva ordenanza del taxi en Madrid. Uber fue una de las 30 empresas que presentaron propuestas ante la nueva ordenanza, aunque tanto las nuevas licencias como la reducción de las exigencias para las aprobaciones de vehículos y licencias dentro de la capital.

Lo cierto es que, si la empresa insiste en las nuevas licencias, puede cambiar de nuevo la situación del transporte de pasajeros particulares en la capital. No es la única empresa del sector que se encuentra en una situación similar, con Cabify justo en proceso de poner a funcionar las 800 licencias que ha tenido que entregarles la Comunidad de Madrid. Sin embargo, para otras empresas del sector, como Bolt, o incluso la patronal Unauto VTC una inyección de estas magnitudes puede acabar por romper el equilibrio del sector en Madrid.
Los motivos para no aprobar la propuesta de Uber fueron sobre todo que la ordenanza de movilidad del ayuntamiento ya incluye el procedimiento necesario para sumar nuevos vehículos de «eurotaxi«, es decir, adaptados para personas con capacidades de movimiento reducidas. Por tanto, no sería necesario aprobar semejante número de licencias de VTC, sobre todo porque solo se necesitan unas 300 unidades adaptadas a las normativas de accesibilidad, un número muy por debajo de lo pedido por la plataforma.
También habían señalado que la exigencia del título de la ESO para los conductores de VTC constituye una barrera de acceso innecesaria y desproporcionada. El Consistorio respondió que la ESO es una etapa obligatoria y gratuita, que no puede considerarse discriminatoria, y que contribuye a garantizar una preparación básica adecuada a las exigencias actuales del servicio.
UBER QUIERE SIMPLIFICAR LOS PROCESOS DE ADSCRIPCIÓN DE VEHÍCULOS
Desde Uber no solo han solicitado las nuevas licencias, sino que han asegurado que los procesos burocráticos necesarios para que los nuevos vehículos se sumen a las plataformas son demasiado lentos y complicados. La empresa habría presentado un modelo que, en lugar de esperar por la autorización municipal, los vehículos pudiesen operar con las licencias siempre y cuando cumplan con ciertas condiciones, entre ellas potencia mínima, longitud exterior, antigüedad máxima en sustituciones, taxímetro conforme a normativa y cumplimiento de accesibilidad en eurotaxis.
La compañía argumentó que el modelo vigente genera ineficiencias administrativas y supone una carga desproporcionada, además de existir, a su juicio, una asimetría respecto a los vehículos adscritos a licencias VTC. El Ayuntamiento defendió el sistema actual, que combina autorizaciones de modelos y libertad de elección, y recordó que no tiene competencias sobre la regulación, pues la misma fue dejada en manos de los gobiernos autonómicos.
De todos modos, no parece una posibilidad real. No solo el ayuntamiento ha dicho que no, sino que desde la Comunidad de Madrid aunque se ha recibido con los brazos abiertos a las plataformas de VTC, se ha buscado controlarlas y evitar que arrollen todo el sector y generen problemas para el taxi. Por tanto, es de esperar que se quieran seguir controlando las autorizaciones del sector. A pesar de todo, la capital puede ser una de las zonas con más licencias, pero no es donde más crece su número.
LAS VTC INSISTEN EN LA FALTA DE LICENCIAS EN MADRID
Aunque algunas voces del sector insisten en el riesgo de sobrecargar el mercado, desde las plataformas de VTC se insiste en la necesidad de aumentar el número de licencias y vehículos tanto de su sector como del taxi. Insisten en que Madrid es una de las capitales europeas con menor número de opciones de transporte de particulares por habitante de todo el continente.

Por otro lado, desde el taxi se ha insistido siempre que esto se debe simplemente a la menor demanda. En la práctica, defienden, los madrileños están más acostumbrados al uso del transporte público que otras de las grandes ciudades del viejo continente. De todos modos, la entrada de las licencias de Cabify a la Comunidad pondrá a prueba hasta dónde puede llegar el mercado antes de un desequilibrio complicado.




