Toñi Moreno (52), comunicadora: “La necesidad me empujó; empecé en televisión con 14 años para ayudar en casa”

Impulsada por la necesidad económica, la periodista Toñi Moreno recuerda cómo comenzó en televisión con apenas 14 años para ayudar en casa, inicio de una carrera marcada por adaptación constante a lo largo del tiempo.

La trayectoria de Toñi Moreno no se explica únicamente por la vocación. En su caso, el motor inicial fue mucho más concreto: la necesidad económica. Con apenas 14 años, y tras escuchar a su madre decir que no había dinero para los libros del curso siguiente, la hoy comunicadora decidió buscar trabajo en la televisión local de su pueblo. Aquella decisión temprana marcó el inicio de más de tres décadas vinculada al medio audiovisual.

Desde entonces, Moreno ha sido testigo directo de la transformación tecnológica y narrativa de la televisión y el periodismo. Su experiencia atraviesa todas las etapas: desde las emisiones por cable casi artesanales hasta el actual ecosistema dominado por el móvil, las redes sociales y la inteligencia artificial.

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De la televisión al periodista con smartphone

De la televisión al periodista con smartphone
Fuente: agencias

Moreno comenzó en lo que recuerda como “la primera televisión local” de su entorno, donde presentar un informativo con 14 o 15 años era, en sus palabras, una mezcla de valentía e inconsciencia. Aquellos primeros pasos estuvieron marcados por el aprendizaje acelerado y por una exposición pública que no siempre fue fácil de gestionar.

Con el paso de los años, la periodista vivió en primera línea la evolución técnica del oficio. Durante la posguerra de Kosovo, por ejemplo, debía recorrer horas por carretera para enviar una crónica vía satélite a España. Hoy, reconoce, el paradigma ha cambiado por completo.

El punto de inflexión personal llegó el día del atentado en el metro de Ámsterdam. Al ver a ciudadanos retransmitiendo desde el subsuelo con sus teléfonos, entendió que el periodismo había entrado en otra fase: “Ahí pensé que ya todo el mundo podía ser reportero”.

Lejos de adoptar una postura defensiva, Moreno ha optado por adaptarse. Fue de las primeras presentadoras de su generación en abrir perfil en Instagram y actualmente experimenta con avatares creados con inteligencia artificial para ampliar su alcance. Su filosofía es clara: en comunicación, resistirse al cambio suele equivaler a quedarse fuera.

El programa de televisión que emocionó a su padre

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Pese a su extensa carrera, el reconocimiento profesional nunca fue lo que más impresionó a su entorno familiar, especialmente a su padre, agricultor y hombre de carácter sobrio. Según relata la comunicadora, la televisión le dejaba prácticamente indiferente.

La excepción llegó con el formato solidario Entre todos, emitido primero en Canal Sur y después en Televisión Española en plena resaca de la crisis de 2009. El programa articulaba redes de ayuda ciudadana para personas que lo habían perdido todo, y ahí Toñi Moreno encontró el sentido más profundo de su trabajo.

Recuerda especialmente el caso de una bailarina valenciana que, tras sufrir un fallo multiorgánico, necesitaba prótesis valoradas en 160.000 euros para recuperar una vida autónoma. El equipo dudaba de si sería posible alcanzar esa cifra en directo. Sin embargo, la respuesta de la audiencia desbordó todas las previsiones: se reunieron 165.000 euros en una sola tarde.

También evoca la historia de un empresario arruinado por el desplome de la construcción que acudió al programa incapaz de hablar. Moreno confiesa que la carga emocional del formato fue tan intensa que terminó enfermando tras aquella etapa.

Para su padre, aquel espacio sí tenía sentido. No por la audiencia ni por la notoriedad, sino porque percibía que el trabajo de su hija servía para algo tangible. Fue, según la periodista, el único momento en que vio en sus ojos un orgullo explícito.

Treinta años después de aquel debut adolescente, Moreno mantiene intacta la idea que la empujó a empezar: la comunicación como herramienta útil. La tecnología ha cambiado, el oficio se ha fragmentado y cualquiera puede emitir en directo desde un teléfono. Pero, en su lectura, la clave sigue siendo la misma que cuando pidió su primer casting, contar historias que conecten con la gente real.


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