El mirador que los madrileños no comparten: vistas 360° a 40 minutos del centro, gratis y sin turistas

Olvida las colas interminables de la Gran Vía o los precios abusivos de las azoteas de moda. Existe un balcón secreto donde el tiempo se detiene y Madrid se rinde a tus pies por cero euros. Chinchón esconde el secreto mejor guardado de la región.

Si buscas el mejor mirador de la Comunidad de Madrid, deja de mirar hacia los rascacielos de la Castellana. A apenas 45 kilómetros de la Puerta del Sol, existe un balcón de piedra donde el aire todavía huele a leña y el silencio solo se rompe por el repique de las campanas.

Muchos madrileños creen conocerlo todo sobre Chinchón, pero la mayoría se queda atrapada en el anís y el asado de la Plaza Mayor. Error de principiante. Para tocar el cielo sin pagar un solo euro, hay que subir un poco más, allí donde los turistas con prisas no llegan.

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Mirador: El secreto que Chinchón te tenía guardado

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El Mirador de la Reina es, posiblemente, el rincón más democrático de toda la provincia. No necesitas reserva, ni etiqueta, ni dejarte 15 euros en un cóctel aguado. Este mirador ofrece una perspectiva vertical de uno de los pueblos más bonitos de España, con la Iglesia de la Asunción escoltándote la espalda.

Desde aquí, la famosa plaza redonda parece una maqueta de juguete. Es el sitio donde los madrileños de pura cepa vienen a resetear el cerebro cuando la ciudad aprieta demasiado. Si el día está limpio, al fondo, puedes ver las Cuatro Torres como si fueran fichas de dominó clavadas en el horizonte.

Por qué este mirador le gana la partida a Madrid

Subir aquí arriba no es solo cuestión de postureo o de sacar la foto perfecta para redes. Es un ejercicio de humildad. Mientras que en los áticos del centro de Madrid te sientes pequeño entre hormigón, en este mirador te sientes dueño de todo el valle del Tajuña.

Es curioso cómo cambia la perspectiva. Aquí arriba, el bullicio de la plaza se convierte en un murmullo lejano y reconfortante. Muchos madrileños vienen buscando esa paz que el Retiro perdió hace años bajo el peso de los bicitaxis y los altavoces Bluetooth.

El arte de aparcar gratis y llegar sin sudar

La logística es la muerte del romanticismo, pero hay que hablar de ella. Lo mejor de este mirador es que Chinchón todavía permite el lujo de aparcar sin pelearse con un parquímetro. Si dejas el coche en la zona del castillo o en los descampados habilitados, tienes un paseo de diez minutos que es puro cine.

No te dejes engañar por las cuestas; el esfuerzo se paga con creces. Este mirador es el punto final perfecto tras una comida contundente. Es el lugar donde los madrileños digieren el cordero mientras deciden si se llevan otra botella de anís o se quedan a vivir aquí para siempre.

Lo que nadie te cuenta de la luz en Chinchón

Si vas a mediodía, verás Chinchón. Si vas al atardecer, verás un milagro. La luz de la tarde en este mirador es oro líquido. Las fachadas blancas se vuelven anaranjadas y las sombras de los soportales de la plaza crean un dibujo que ni el mejor filtro de edición podría replicar.

He visto a madrileños curtidos en mil batallas quedarse mudos en este punto exacto. No es para menos. El mirador te regala esa sensación de haber descubierto un tesoro que, aunque está a la vista de todos, pocos saben apreciar con la pausa que merece.

Un escenario futuro: ¿Cuánto durará el secreto?

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El turismo de proximidad está explotando y lugares como este mirador están en el punto de mira de las guías de «viajes rápidos». Me mojo: en un par de años, disfrutar de este balcón sin codazos será un lujo del pasado. Los madrileños estamos redescubriendo nuestra propia casa y eso tiene un precio.

Mi previsión es que empezaremos a ver limitaciones de acceso o, al menos, una regulación más estricta en el casco histórico. Por eso, si tienes un sábado libre, no esperes a que lo pongan de moda en un programa de televisión. Este mirador es hoy, es gratis y es tuyo.

Cómo exprimir la visita como un profesional:

  • Llega 30 minutos antes de la puesta de sol para ver el cambio de color.
  • Aparca en la zona alta, cerca del Castillo de los Condes, para evitar el embudo del centro.
  • No te limites a la Plaza Mayor; las calles laterales esconden patios que son joyas.
  • Si el día está despejado, busca las siluetas del skyline de Madrid al fondo a la derecha.
  • Lleva calzado cómodo; el empedrado de Chinchón no perdona los errores.
  • Aprovecha para visitar la iglesia vecina y ver el cuadro de Goya (sí, hay un Goya original).

Razones por las que este plan bate a cualquier centro comercial:

  • La entrada al mirador cuesta exactamente 0 euros.
  • El aire es puro, sin rastro de la boina de contaminación de la capital.
  • Puedes aparcar gratis sin dar vueltas durante media hora.
  • Es el plan ideal para impresionar a alguien sin sacar la cartera.
  • La desconexión es real: a 40 minutos de Madrid, pero parece otro siglo.
  • Las fotos desde este mirador no tienen los reflejos de los cristales de los hoteles de lujo.

Espero que cuando subas a este mirador, entiendas por qué los madrileños que lo conocen guardan silencio. No es egoísmo, es instinto de conservación. Disfrútalo con respeto, que tesoros así ya no quedan tantos.


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