Equinor es de las empresas que más sufre el débil entorno energético europeo

La alta dependencia de Equinor a los precios del crudo se convierten en una sentencia que limitaría su crecimiento

Equinor es una de las principales empresas que, a ojos de los analistas de Morgan Stanley, sale peor parada por un entorno hostil en la energía de Europa. Este entorno se basa en una expansión de los múltiplos, en un contexto donde los beneficios operativos tienden a la baja, por lo que una empresa como la noruega que es tan sensible al precio del Brent se ve en una situación desventajosa. Esta situación da pie a que Morgan Stanley sitúe su recomendación en Infra ponderar con un precio objetivo de 228 coronas noruegas. 

Un panorama energético complejo

Morgan Stanley dibuja un panorama incómodo para las energéticas europeas. El banco habla abiertamente de fragile frameworks, marcos financieros que empiezan a mostrar grietas justo cuando las valoraciones se han estirado. El sector ha avanzado en torno a un 11% en el año, según el MSCI Europe Energy,  frente al 6% del conjunto del mercado, pero ese rebote no viene acompañado de una mejora estructural de los beneficios. Esa es, para la entidad, la primera señal de alerta.

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Planta onshore de upstream de petróleo. Fuente: Agencias

La segunda está en los múltiplos. Las compañías cotizan a 4,8 veces el precio sobre flujo de caja operativo (P/CFFO), por encima del rango histórico de 3,4–4,5 veces observado desde 2008. Al mismo tiempo, la rentabilidad por dividendo se ha comprimido hasta el 5,1%, por debajo de su banda histórica del 5,3–7,4%. En otras palabras, el mercado está pagando más por cada euro de flujo de caja en un momento en el que las previsiones de beneficios apuntan a la baja. La subida no ha sido impulsada por mejoras operativas, sino por una expansión de valoración.

A ese desequilibrio se suma un entorno del crudo que el banco considera frágil. Los precios actuales se sostienen por factores que Morgan Stanley califica de reversibles: importaciones extraordinarias de China y una prima geopolítica vinculada a las tensiones en Irán. Sin embargo, la entidad prevé un superávit en el mercado del Brent en 2026. Eso implicaría precios más bajos en un ejercicio en el que buena parte de las compañías ya están planificando con un crudo cercano a los 60 dólares por barril. El resultado sería un escenario de menor generación de caja y posible compresión de múltiplos: el riesgo de un doble ajuste, por beneficios y por valoración.

Equinor: menor colchón y alta dependencia

En ese contexto, Morgan Stanley identifica a Equinor como la empresa peor posicionada dentro del sector europeo. Esto se debe a que debido al riesgo de que el Brent se sitúe en torno a los 60 dólares, la energética noruega al no contar con un negocio más distribuido como otros de sus pares, daría pie a una limitación del flujo de caja que solo podría destinarlo al pago de dividendos, recortando (aún más) su margen de recompra de acciones. 

Hay que recordar que aunque Equinor ha reducido de forma significativa su programa de recompra (de alrededor de 5.000 millones de dólares a unos 1.500 millones) el banco señala que incluso ese nivel podría no estar plenamente autofinanciado en un escenario de crudo débil. Esto se traduce en que, al ver limitado su capacidad de recompra, no podría aumentar el valor de sus acciones y crecer financieramente tanto como otras empresas europeas del sector.

Planta offshore de Equinor. Fuente: Equinor
Planta offshore de Equinor. Fuente: Equinor

De hecho, Morgan Stanley destaca que Equinor podría apoyarse en su balance en 2026 para sostener la remuneración al accionista, lo que implicaría un aumento del apalancamiento en una fase potencialmente más débil del ciclo. El ratio de deuda sobre capital ha repuntado hasta el entorno del 17–18%, desde niveles cercanos al 12%, reflejando una posición menos holgada que la de algunos competidores.

Equinor deja de lado sus años excepcionales: su negocio podría empeorar de forma estructural

A ello se suma una tasa de reposición de reservas de Equinor en torno al 48%, lo que limita la visibilidad de crecimiento estructural y aumenta la dependencia del precio del crudo para sostener resultados. Parte de la mejora esperada quedaría desplazada a 2027 (donde las previsiones apuntan a una normalización de los precios del crudo)  dejando 2026 como un ejercicio de transición con menor margen de maniobra si el petróleo no acompaña.

En definitiva, en un sector que ya cotiza en la parte alta de su rango histórico y con un Brent cuya fortaleza podría ser transitoria, Morgan Stanley considera que Equinor concentra el mayor riesgo relativo. La combinación de sensibilidad al crudo, presión creciente sobre el balance y menor cobertura financiera en un probable escenario de 60 dólares convierte a la petrolera noruega en la más expuesta en caso de que el ciclo se enfriara.


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