David Rees, director de Economía Global de Schroders, explica que sigue previendo que el crecimiento mundial sea más fuerte de lo que se espera en general, lo que proporcionará un contexto favorable para los activos de riesgo.

Sin embargo, dado que los bancos centrales están dispuestos a aprovechar las caídas puntuales de la inflación para recortar aún más los tipos de interés y mantener unas condiciones monetarias laxas, nos sigue preocupando que el crecimiento acelerado acabe provocando un aumento de la inflación a largo plazo.
Estos riesgos pueden hacer subir los tipos de interés a largo plazo, lo que provocaría más episodios de volatilidad en los mercados y volvería a poner de manifiesto la frágil dinámica de la deuda soberana.
Quizás el mayor cambio en nuestras previsiones es que ahora prevemos nuevos recortes de los tipos de interés en Estados Unidos y Reino Unido. Para ser claros, no creemos que una mayor flexibilización a partir de ahora esté totalmente justificada por los fundamentales macroeconómicos, especialmente en EE. UU., donde el gasto de los consumidores está en auge.
Sin embargo, los responsables políticos parecen preferir la flexibilización y, por lo tanto, es probable que aprovechen cualquier oportunidad que se presente para recortar los tipos.
Inflación: bancos centrales y la flexibilización de los tipos
En el Reino Unido, es probable que las medidas presupuestarias reduzcan la inflación general hasta el objetivo del 2% en abril, mientras que en EE. UU. los datos recientes sobre precios parecen haber sido artificialmente rebajados por la pérdida de datos de octubre cuando la Fed decidió no publicar el IPC debido a los efectos del cierre federal. Esto sucede en un momento en el que muchos se centrarán en la desinflación de los alquileres. Estos factores pueden dar a los responsables políticos una oportunidad para aplicar medidas de flexibilización este año.
Sin embargo, con el crecimiento manteniéndose y escasas pruebas fiables de una verdadera atonía en el mercado laboral, en un momento en que la inflación subyacente de los servicios sigue siendo elevada, aumentan los riesgos de una desagradable crisis inflacionista en el futuro.

Esperamos que el crecimiento del PIB estadounidense supere el 3% este año, ya que el auge del gasto de los consumidores parece que se verá impulsado por el apoyo adicional de las políticas monetarias y fiscales, junto con una fuerte inversión en tecnología.
La creación de empleo debería recuperarse, ya que la sólida demanda, junto con unas políticas de inmigración más estrictas que limitarán la oferta de mano de obra, volverán a tensar el mercado laboral para apoyar los salarios reales. En consecuencia, creemos que el equilibrio de riesgos se inclina hacia una mayor inflación.
El BCE mantiene sin cambios los tipos por quinta reunión consecutiva
En la zona euro, el crecimiento va camino de superar las expectativas del consenso en 2026-2027. La industria manufacturera recuperará impulso, especialmente en Alemania, donde se prevé un nuevo aumento del gasto en defensa e infraestructuras. La inflación general se moderará temporalmente por debajo del objetivo del Banco Central Europeo (BCE) a principios de 2026, pero es probable que la persistente inflación de los servicios, impulsada por los salarios, lleve al BCE a endurecer su política a partir de mediados de 2027.
El crecimiento del Reino Unido sigue siendo lento y es probable que las caídas temporales de la inflación general provoquen nuevos recortes de tipos por parte del Banco de Inglaterra en primavera. Sin embargo, las políticas fiscales des inflacionistas que alivian la inflación energética pueden dejar intactas las presiones subyacentes, especialmente cuando el mercado laboral aún no muestra signos decisivos de desaceleración.
Por lo tanto, es posible que se produzca una sorpresa al alza en la inflación en 2027, lo que probablemente impediría que el Banco de Inglaterra siga recortando los tipos y podría renovar la presión al alza sobre los rendimientos de los bonos del Estado a largo plazo, lo que volvería a poner de relieve los riesgos fiscales.
La economía china podría experimentar un repunte temporal, pero la actual recesión deflacionaria del sector inmobiliario sugiere que la recuperación no durará, ya que los efectos del estímulo se disiparán. La moderada demanda interna hace que sea poco probable que las empresas repercutan el aumento de los costes mundiales de las materias primas a los hogares, aunque los exportadores podrían hacerlo. Esto podría desplazar las presiones sobre los precios al extranjero, lo que presionaría la inflación de los bienes en otras economías.




