Mario Alonso Puig (71), cirujano y escritor: “Lo más importante del cerebro es desarrollar criterio propio para decidir bien”

El cirujano y divulgador Mario Alonso Puig advierte que, en la era de la sobreinformación, la clave del cerebro no es saber más, sino formar criterio propio para filtrar datos y tomar decisiones realmente acertadas.

En un contexto marcado por la sobreinformación y la prisa constante, el funcionamiento del cerebro toma posicionamiento dentro del debate público. Cada vez más especialistas insisten en que comprender cómo pensamos y decidimos ya no es solo un asunto científico, sino también educativo y social.

En esta línea se pronuncia el cirujano y divulgador Mario Alonso Puig, quien sostiene que la verdadera fortaleza del cerebro no reside únicamente en la memoria o la inteligencia, sino en la capacidad de desarrollar criterio propio para tomar decisiones acertadas.

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El cerebro necesita atención, reflexión y prueba y error

El cerebro necesita atención, reflexión y prueba y error
Fuente: agencias

Desde su experiencia clínica y divulgativa, Puig plantea que uno de los grandes déficits del sistema educativo es no enseñar cómo funciona realmente el cerebro a la hora de decidir. A su juicio, tener criterio implica saber filtrar la información que se recibe, distinguir lo relevante de lo accesorio y actuar en consecuencia.

Para que el cerebro pueda construir ese criterio, el especialista identifica tres pilares básicos. El primero es la atención. Sin un nivel adecuado de concentración, explica, el cerebro simplemente no capta bien los datos y cualquier decisión posterior nace debilitada.

El segundo elemento es la reflexión. Puig insiste en la importancia de “pararse y darle la vuelta” a los problemas. En un entorno dominado por la inmediatez, entrenar al cerebro para pensar con calma se vuelve, según su visión, una ventaja competitiva clara.

El tercer pilar es la exploración mediante el clásico método de prueba y error. El cerebro aprende cuando contrasta hipótesis con la realidad. Por eso, bloquear la experimentación o penalizar el fallo puede frenar procesos clave de aprendizaje.

En el lado opuesto, el divulgador advierte sobre lo que considera uno de los mayores riesgos: cuando el cerebro queda dominado por el ego. En ese escenario, la mente se orienta únicamente al beneficio propio y pierde capacidad de análisis amplio. El resultado, sostiene, es una mente más reactiva y menos lúcida.

Neuroplasticidad y curiosidad: se puede aprender toda la vida

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Uno de los mensajes más reiterados por Mario Alonso Puig es que el cerebro mantiene su capacidad de cambio durante toda la vida. La base científica de esta afirmación es la neuroplasticidad, es decir, la posibilidad de formar nuevas conexiones neuronales incluso en edades avanzadas.

En este punto suele recordar los hallazgos de Santiago Ramón y Cajal, quien ya describió la importancia de las espinas dendríticas como puntos de conexión entre neuronas. Hoy la evidencia respalda que el cerebro conserva una notable flexibilidad para adaptarse al entorno.

Ahora bien, esa capacidad no se activa sola. Puig subraya que el motor principal del aprendizaje es la combinación de interés y curiosidad. Cuando el cerebro percibe relevancia personal en un tema, se activan circuitos que facilitan la consolidación de la memoria.

Por el contrario, advierte que la prepotencia intelectual puede bloquear ese proceso. Una persona que cree saberlo todo reduce su apertura mental y limita la capacidad del cerebro para incorporar información nueva. La humildad cognitiva, en cambio, mantiene vivo el impulso de aprender.

El especialista también introduce matices sobre hábitos cotidianos. Considera clave cuidar el descanso nocturno, dado que el sueño cumple una función reparadora tanto física como emocional. Un cerebro mal descansado pierde eficiencia atencional y capacidad de regulación.

En cuanto a la intuición, Puig distingue varios niveles. Desde un plano más fisiológico —relacionado con procesos inconscientes— hasta dimensiones que vincula con la psicología profunda inspirada en Carl Jung. En todos los casos recomienda escuchar esas señales, aunque sin sustituir el análisis racional.


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