El proceso de contratación de los repartidores de Glovo y de Uber Eats ha sido profundamente complicado y ha acabado por traducirse en un problema para los usuarios y los restaurantes presentes en la plataforma. Según una presentación reciente de KPMG para la Restaurant Week, los pedidos de comida en delivery se han reducido hasta un 7% por la menor presencia de repartidores en las plataformas.
No es una novedad y sí un problema del que los repartidores de Glovo avisaban hace meses. El proceso de contratación de la empresa ha hecho que sientan que sus condiciones de sueldo y descanso empeoran en comparación con su etapa como autónomos, aunque el tiempo de trabajo sigue siendo el mismo. Todo ello, si bien hay esperanza de que el proceso de sindicalización les permita llegar a mejores condiciones de contrato con las plataformas de delivery y revisar el convenio de mensajería sobre el que actualmente están diseñados los contratos de Glovo.
Esto no quiere decir que las costumbres de los comensales hayan vuelto del todo al periodo pre pandemia. El mismo informe de KPMG muestra que los usuarios han vuelto al take away; es decir, a pedir la comida para llevar a casa o a hacer el pedido a través de la aplicación y pasarlo a recoger ellos mismos. Es una forma no solo de ahorrar el coste del envío, sino también de evitar los tiempos de espera en caso de que no haya repartidores suficientes para hacer la entrega de manera rápida.

En este panorama hay un nuevo reto para las plataformas. No es solo conseguir repartidores, sino seguir siendo una opción importante para que los usuarios sigan contando con opciones como Glovo, Uber Eats y Just Eat. Incluso en esta situación, las opciones presentes de algunos restaurantes están funcionando como un salvavidas en un momento en el que sus cambios se han transformado en un reto complejo para las empresas del sector. La opción de recoger el pedido ha sido un pequeño bálsamo, aunque no cura sus principales inquietudes.
LOS REPARTIDORES DE GLOVO SIENTEN QUE HAN EMPEORADO SUS CONDICIONES
Lo cierto es que el principal problema es que los repartidores de Glovo se sienten en una situación peor de la que tenían como autónomos. La sensación, según la mayoría, es que trabajan las mismas horas, que los recorridos de sus entregas son más largos y que no se ha calculado el gasto de mantenimiento de sus vehículos al momento de calcular sus nuevos sueldos. Se suma que no están percibiendo los premios por alta facturación del mismo modo que lo hacían antes de la llegada de los nuevos contratos.
Incluso si en el pasado sus ingresos dependían de la facturación, la sensación actual de la mayoría de los repartidores es que sus largas horas de trabajo dan igual, sin importar lo largo de los recorridos o la hora a la que terminen. Esto se ha traducido en que muchos de ellos decidan reasignar los pedidos de distancias más largas a otros repartidores, y han dejado de lado algunos servicios que no están estipulados en los contratos, pero que eran parte de sus costumbres, como subir el pedido por las escaleras cuando era necesario en lugar de esperar en las puertas.
También han aumentado incidencias como retrasos en las entregas o incluso pedidos perdidos, pues no es raro que los riders, en esta nueva situación, dejen un pedido en el felpudo y acabe tomándolo otro vecino del usuario que ha hecho el pedido originalmente. Ahora será interesante ver si este problema se repite con Uber Eats, que también ha iniciado un proceso de contratación, pero que, en lugar de contratos directos, trabajará con flotas externas.

La que de momento más escapa de estos problemas es Just Eat. Aunque sus tiempos de espera siempre han sido más largos que los de sus competidores debido a que tenían una flota más pequeña que aquellas con riders autónomos, el trabajar durante años con contratos directos ha evitado algunas irregularidades de sus competidores.
GLOVO Y UBER EATS INTENTAN EQUILIBRAR SUS CAMBIOS
Lo cierto es que las empresas del sector delivery están en un momento interesante de cambios. No es solo el proceso de contrataciones en España, sino que están en el centro de varias conversaciones en Europa, tanto por su modelo de trabajo —que en la mayoría de los casos sigue siendo de autónomos— como por los algoritmos de precios que marcan tanto su modelo como el de las empresas de la nueva movilidad.
El crecimiento del take away es, entonces, una noticia interesante. Lo cierto es que invita a que las plataformas busquen más estrategias para diversificar sus ingresos. Será interesante ver si plantean otras estrategias y si tienen nuevos planes dentro de su modelo de entregas.




