La crisis de la vivienda en España ha traspasado el ámbito económico y político para instalarse con fuerza en el sector audiovisual. El encarecimiento del alquiler, la expansión de los pisos turísticos, la entrada de fondos de inversión en edificios residenciales y el aumento de los desahucios no solo configuran titulares y estadísticas: también se han convertido en materia narrativa.
El cine y las series incorporan estas tensiones como telón de fondo o como eje central, construyendo relatos donde la vivienda deja de ser escenario para convertirse en conflicto. En ese contexto surge ‘Ravalear’, una serie creada por Pol Rodríguez y codirigida junto a Isaki Lacuesta, que toma como punto de partida la transformación inmobiliaria del barrio del Raval, en Barcelona.
El título remite a un verbo popularizado en la ciudad, «ravalejar», que describe el acto de pasear por este enclave histórico. Sin embargo, la serie se centra en otra experiencia vinculada al barrio: la pérdida de espacios y proyectos de vida a causa de operaciones inmobiliarias. El detonante de la ficción es un caso real.
La familia de Rodríguez regentó durante casi un siglo el restaurante Can Lluís, una casa de comidas centenaria que formaba parte del paisaje cotidiano del Raval. El local estaba situado en un edificio que terminó en manos de un fondo de inversión. Tras varios años de litigios y presiones, el inmueble fue vaciado y el negocio familiar cerró en 2021 como consecuencia de un desahucio. La serie, estructurada en seis capítulos, reconstruye ese proceso a través de personajes ficcionados.
El relato muestra cómo un edificio completo cambia de propietario y cómo la nueva gestión impulsa la salida de los inquilinos con el objetivo de revalorizar el activo, venderlo o destinarlo al mercado turístico. La trama detalla los mecanismos legales y administrativos que acompañan estas operaciones: notificaciones, renegociaciones contractuales, recursos judiciales y plazos que acaban configurando un laberinto burocrático para quienes habitan el inmueble.
El protagonista, interpretado por Enric Auquer, encarna a un hijo que observa el desmoronamiento del proyecto vital de sus padres. Junto a él, María Rodríguez Soto y Quim Ávila completan un trío central que articula la dimensión familiar y emocional del conflicto. El reparto incorpora además a intérpretes como Sergi López, Francesc Orella y Lluïsa Castell, que dan forma a un mosaico de personajes vinculados al edificio y al barrio. Rodada en las calles del Raval, la serie utiliza cámara en mano y combina actores profesionales con vecinos reales.
Algunas secuencias pixelan rostros y recorren escaleras y pisos para subrayar la sensación de proximidad y de registro casi documental. El restaurante fue reconstruido para el rodaje, implicando a asociaciones y colectivos del barrio. De este modo, la producción integra el tejido social del entorno en la propia puesta en escena.
El Raval, uno de los barrios más antiguos de Barcelona, ha experimentado sucesivas transformaciones a lo largo de las últimas décadas. A comienzos de siglo, el documental ‘En construcción’, dirigido por José Luis Guerín, observó el impacto de la renovación urbanística en la vida cotidiana de sus residentes.
Más de veinte años después, la nueva serie retoma ese escenario para describir otro ciclo de cambios, esta vez marcado por la compra masiva de edificios por parte de inversores privados y por la expansión de la turistificación. La narración sitúa el caso familiar en un marco más amplio.
El edificio que concentra la acción funciona como microcosmos de un fenómeno que se repite en distintos puntos del país. La adquisición de fincas completas, la presión sobre arrendatarios antiguos y la transformación del uso residencial en turístico modifican la composición social del barrio. Negocios tradicionales desaparecen y nuevas actividades orientadas a visitantes sustituyen a los comercios históricos.
La serie fue presentada en el Festival Internacional de Cine de Berlín, convirtiéndose en la primera producción española de este formato en participar en el certamen. Allí se proyectaron sus dos primeros episodios antes de su estreno en la plataforma HBO. Su paso por el festival situó el conflicto inmobiliario del Raval en un escaparate internacional.
LA VIVIENDA Y EL AUDIOVISUAL
La crisis de la vivienda ha sido abordada por el audiovisual español en diferentes momentos históricos. En ‘El pisito’, dirigida por Marco Ferreri, la dificultad para acceder a un alquiler se convertía en el motor de una tragicomedia. ‘Surcos’, de José Antonio Nieves Conde, retrataba el éxodo rural y la precariedad habitacional en la ciudad.

Más recientemente, ‘Techo y comida’ abordó el riesgo de desahucio de una madre sola, mientras que ‘Los Tortuga’, de Belén Funes, narra el desplazamiento entre Jaén y Barcelona y la pérdida de estabilidad residencial. A esa línea se suma la reciente ‘La deuda’, que también incorpora el peso del mercado inmobiliario en la vida cotidiana.
En conjunto, estas obras configuran un recorrido en el que la vivienda aparece como eje estructural de conflictos familiares, laborales y sociales. Con ‘Ravalear’, el foco se desplaza a un edificio concreto del Raval, pero el trasfondo conecta con una problemática extendida: la transformación del sector de la vivienda en un drama para millones de españoles.



