Eurelectric, la patronal del sector eléctrico en Europa, ha publicado un informe llamado “Battle-tested power systems”, en el que apunta la necesidad de reforzar la forma en la que los sistemas comunitarios son defendidos ante conflictos de alta intensidad o híbridos como el caso de la guerra de Ucrania. En este sentido, Eurelectric señala que la defensa de las estructuras energéticas deben dejar de ser reactivas, y tener un nivel de preparación más elevado para evitar daños que pueden poner en jaque a la seguridad europea.
La guerra de Ucrania: un campo de pruebas
Eurelectric ha señalado que la guerra entre Rusia y Ucrania ha supuesto un precedente en la importancia que tienen estos sistemas: se han convertido en un blanco estratégico en los conflictos del ahora, debido a que son atacados de forma sistemática y masiva. Las formas en las que se atacan estas infraestructuras también desafían a las estrategias convencionales, combinado ataques físicos (guerra convencional) y cibernéticas.
En este sentido, dentro del conflicto en el este de Europa, Eurelectric señala que es casi más peligroso el sabotaje digital que el físico. De hecho, los ciberataques han aumentado entre un 30 y 40% desde el inicio de la guerra, con malwares sofisticados como Industroyer2 que ha generado daños en las subestaciones de tensión.
De esta forma, el informe concluye con que la dimensión de la defensa es inseparable de la seguridad física en sistemas eléctricos digitalizados. Esta forma de defensa entendida desde el plano físico y digital, según apunta la representante del sector eléctrico europeo, es indispensable, ya que los sistemas altamente digitalizados son la tendencia a la que apunta toda la infraestructura europea.
Eurelectric propone soluciones de tres tiempos: preparación, respuesta y recuperación
Fruto de la experiencia en la guerra de Ucrania, Eurelectric plantea una estructura de resiliencia de los sistemas eléctricos en tres fases: preparación, respuesta y recuperación.
En la preparación, el informe señala que es crucial el refuerzo físico de activos críticos, el almacenamiento estratégico de equipos clave , como los transformadores primarios y el fortalecimiento de la seguridad. En este sentido, la representante del sector eléctrico europeo, indica que no se puede tener reservas de todo el stock asociado al mantenimiento de las infraestructuras energéticas, por lo que lo realista pasaría por contar con, exclusivamente, el material más crítico y descentralizar el almacenamiento del mismo. Esto se traduce en una reducción de la exposición de estos recursos a ataques externos.
Eurelectric advierte que la electricidad europea paga demasiados impuestos
Por otro lado, en cuanto a la respuesta, el informe destaca que es crucial la creación de equipos de intervención rápida , protocolos de crisis preestablecidos y coordinación con fuerzas armadas para asegurar las instalaciones en caso de daños. El caso de Ucrania sirve de ejemplo para Eurelectric, donde se han demostrado prácticas de canibalización de activos dañarlos al reutilizar componentes, e incluso tácticas más propias de la “tierra quemada”, basadas en el desmontaje preventivo de centrales ante el riesgo de la ocupación enemiga.
Y por último, en cuanto a la recuperación, el documento concluye que la reconstrucción de estas infraestructuras debe incorporar criterios de resiliencia estructural, donde deben priorizar sistemas descentralizados, a través de energías renovables distribuidas, almacenamiento en baterías (BEES) y tecnologías avanzadas de monitorización.
En definitiva, Eurelectric apunta a que la guerra de Ucrania tiene que servir como ejemplo de resiliencia energética, ya que es el principal campo de pruebas donde se está poniendo en práctica una forma de generar conflictos, la guerra híbrida que pone de manifiesto que el sistema energético europeo no está suficientemente preparado para este tipo de amenazas propias de nuestro tiempo.










