Joan López, especialista en técnicas de estudio: “Estudiar cronológicamente es una de las cagadas que más gente comete en Selectividad”

El especialista en técnicas de estudio Joan López advierte que muchos alumnos fallan en Selectividad por mala planificación y explica por qué abandonar el orden cronológico puede marcar la diferencia en la nota final obtenida.

Cada año, miles de estudiantes en España encaran la Selectividad con una mezcla de presión, dudas y métodos de estudio que no siempre son los más eficaces. Aunque la prueba se repite curso tras curso, muchos aspirantes siguen cayendo en errores básicos de planificación.

El especialista en técnicas de estudio Joan López tiene un método infalible. A partir de su experiencia con alumnos, advierte que la Selectividad no se suspende solo por falta de conocimiento, sino por una mala estrategia. Su diagnóstico apunta a fallos muy concretos que pueden marcar la diferencia en la nota final.

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Priorizar bien: la estrategia que cambia la Selectividad

Priorizar bien: la estrategia que cambia la Selectividad
Fuente: agencias

Uno de los primeros problemas que detecta López es la falta de control sobre el tiempo real de estudio. Según explica, muchos estudiantes de Selectividad no saben cuántas horas dedican a cada asignatura, lo que impide tomar decisiones inteligentes.

Para el experto, el punto de partida es identificar qué materias ponderan más en la Selectividad. No todas tienen el mismo peso y, sin embargo, muchos alumnos reparten esfuerzos de forma intuitiva. Ese desequilibrio termina pasando factura.

El planteamiento que propone es casi quirúrgico. Primero, calcular la “bolsa de horas” semanal disponible. Después, distribuirla según la importancia de cada materia. Las asignaturas clave deben recibir más atención, mientras que las más asequibles pueden requerir menos tiempo.

En este contexto, lanza una advertencia directa: estudiar siguiendo el orden del temario suele ser un error. “Estudiar cronológicamente es una de las cagadas que más gente comete en Selectividad”, sostiene. A su juicio, empezar por el tema uno solo por inercia pedagógica no tiene sentido cuando el tiempo es limitado.

La alternativa pasa por analizar exámenes de años anteriores. López recomienda revisar pruebas de al menos cinco convocatorias de Selectividad e identificar qué temas se repiten con más frecuencia. Ese mapa permite priorizar con criterio y no por costumbre.

El repaso y la calma mental, claves para rendir mejor

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Más allá de la planificación, el especialista insiste en otro punto crítico: el repaso. Muchos estudiantes de Selectividad comprenden y memorizan, pero olvidan consolidar la información en el tiempo.

El objetivo, subraya, no es memorizar para hoy sino llegar al examen con el contenido fresco. Sin repasos periódicos, incluso un tema dominado puede evaporarse en pocas semanas. De ahí que recomiende integrar revisiones sistemáticas dentro del calendario de Selectividad.

Otro aspecto que suele pasarse por alto es la gestión emocional. Frente al dramatismo que rodea a la Selectividad, López introduce un enfoque más pragmático. Recuerda que se trata de una prueba importante, pero no irreversible.

Desde su perspectiva, reducir la presión mejora el rendimiento cognitivo. Cuando el alumno entra al examen en un estado de excesiva tensión, su capacidad de lectura, análisis y recuerdo se resiente. Por eso propone una fase final de “relativización” en las semanas previas a la Selectividad, orientada a rebajar la ansiedad sin perder compromiso.

El experto también aborda situaciones cada vez más presentes en las aulas, como estudiantes con TDAH o dislexia. En estos casos, defiende que la base sigue siendo la misma: convertir el estudio en una actividad activa y entrenable.

Pone como ejemplo la lectura. Con práctica específica, sostiene, la velocidad y la comprensión pueden mejorar de forma notable. El mensaje de fondo es claro: más que de talento innato, el progreso depende de técnica, metodología y constancia.

La mejora continua es otro de los pilares de su método. Joan López recomienda cerrar cada semana con un análisis breve del rendimiento: qué ha funcionado, qué no y qué ajustes conviene introducir. Ese seguimiento permite que la preparación de Selectividad evolucione de forma progresiva.

También advierte contra la comparación externa. Muchos estudiantes de Selectividad se frustran al intentar replicar rutinas de productividad ajenas. La referencia válida, afirma, debe ser el propio progreso respecto a semanas anteriores.

Al final, su enfoque combina estrategia, psicología y disciplina operativa. La Selectividad, concluye implícitamente, no se gana solo estudiando más, sino estudiando con inteligencia y manteniendo la cabeza fría cuando llega el momento decisivo.


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