Psicobarrado, referente en salud mental: «Es probable que muchos sientan que sanaron por el cannabis y por eso quieran sanar a todos»

Psicobarrado advierte sobre los riesgos de romantizar el cannabis y recuerda que el trastorno por consumo existe en la psiquiatría actual. Pide información clínica rigurosa y cuestiona la tendencia a universalizar experiencias personales como si fueran evidencia científica.

El debate en torno al cannabis sigue estando en el centro de la escena pública. Entre discursos que lo presentan como una planta casi milagrosa y miradas que advierten sobre sus riesgos, la conversación suele quedar atrapada en extremos. En ese terreno gris, donde abundan mitos y escasea información clínica rigurosa, la voz de los especialistas gana una gran importancia.

Psicobarrado (Matías Allaf Herrera), psicólogo y docente universitario, decidió meterse en ese terreno incómodo. Su postura no es prohibicionista ni celebratoria. Parte del dato concreto de que dentro de la nomenclatura psiquiátrica oficial existe el trastorno por consumo de cannabis. Y a partir de allí, propone discutir sin romanticismos.

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El trastorno por consumo de cannabis sí existe

El trastorno por consumo de cannabis sí existe
Fuente: agencias

Durante años se instaló la idea de que el cannabis no genera adicción porque no produce una dependencia física comparable a la del alcohol. Psicobarrado matiza esa afirmación. Explica que los criterios clásicos de adicción ponían el foco en el craving, la tolerancia farmacológica y el deterioro laboral o vincular. Sin embargo, la psiquiatría actual contempla un cuadro específico: el trastorno por consumo de cannabis.

“No estamos hablando de una opinión moral, sino de una categoría psicopatológica descriptiva”, sostiene. En manuales diagnósticos internacionales se incluyen síntomas como alteraciones del sueño, pánico, disociación y cambios en el estado de ánimo vinculados al consumo problemático de cannabis.

Es cierto que la dependencia física del cannabis es menor si se la compara con el alcohol. En este último caso, la interrupción brusca puede generar fallos orgánicos graves. Con la marihuana, en cambio, no se observan colapsos sistémicos de ese nivel. Pero eso no implica ausencia de efectos. Puede aparecer insomnio de rebote, náuseas, malestar gástrico o irritabilidad. Son manifestaciones somáticas que, aunque más leves, forman parte del cuadro.

El especialista también cuestiona la vieja división tajante entre dependencia física y psicológica. Si una persona siente que no puede socializar, crear o relajarse sin cannabis, ¿dónde termina lo psicológico y empieza lo físico? La frontera, advierte, es menos clara de lo que suele creerse.

Entre lo recreativo y lo identitario

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Uno de los puntos más interesantes que plantea Psicobarrado es el fenómeno identitario alrededor del cannabis. A diferencia de otras sustancias, su consumo suele estar acompañado de una narrativa comunitaria y casi culinaria. Se habla de variedades, sabores, métodos de cultivo. Se comparte como un ritual que fortalece vínculos.

“Es probable que muchos sientan que sanaron por la planta de cannabis y por eso quieran sanar a todos”, afirma. El problema, agrega, aparece cuando esa vivencia subjetiva se transforma en una recomendación universal sin respaldo clínico. En la práctica diaria, asegura, recibe pacientes que desarrollaron cuadros de ansiedad o síntomas psicóticos asociados a consumos intensivos de cannabis con alto contenido de THC.

La literatura científica documenta que, en poblaciones vulnerables, el cannabis puede incrementar la incidencia de trastornos psicóticos como la esquizofrenia o el trastorno esquizoafectivo. También se han registrado episodios de pánico y celotipia exacerbada que remiten al suspender el consumo. No ocurre en todos los casos, pero el riesgo existe y debe ser comunicado con claridad.

El especialista utiliza una metáfora que resume su postura. Compara el consumo de cannabis con una visita al casino. Se puede ganar y retirarse a tiempo. Pero si se insiste una y otra vez, el margen se reduce y las pérdidas se vuelven probables. Algo similar sucede cuando se incrementa la frecuencia o la potencia del THC. Algunos usuarios que durante años tuvieron experiencias positivas comienzan, de repente, a sufrir ataques de pánico. Y no siempre logran revertir esa sensibilidad.

En el plano medicinal, Psicobarrado distingue con precisión. Reconoce que ciertos compuestos derivados del cannabis han mostrado eficacia en epilepsias refractarias o dolor crónico. Allí la investigación es clave. Pero advierte sobre la tendencia a recetar preparados con THC como primera línea para cuadros donde existen tratamientos consolidados y seguros.


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