jueves, 19 febrero 2026

Los elevados precios de la electricidad cuestionan la viabilidad de la transición energética 

La AIE advierte de que esta tendencia se intensificará a lo largo de la década si no se reforman los marcos tarifarios

Esta es la principal conclusión del último informe de la Agencia Internacional de la Energía, que plantea que el precio de la electricidad es uno de los principales factores que condicionarán el éxito de la electrificación global en la segunda mitad de la década. 

¿Los precios de la electricidad son una crisis estructural? 

Aunque los mercados han dejado atrás los máximos registrados durante la crisis energética de 2021-2023 por la guerra de Ucrania, el informe advierte que el problema de los precios son una cuestión de larga duración, estructurales y no solo coyunturales. De hecho, según apunta la AIE el problema de los precios de la electricidad genera desigualdad entre diferentes regiones, afecta la competitividad y cuestiona la aceptación social en torno a la transición energética. 

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Según el informe de la agencia llamado Electricity 2026, las causas sobre esta presión continuada de los precios son múltiples. En este sentido, apunta a que gran parte de la culpa reside en los los peajes de red, los cargos regulados, los impuestos y los costes asociados a garantizar la seguridad del sistema eléctrico en un contexto de mayor electrificación y variabilidad de la generación. Esto se traduce en un mayor precio final en la factura de los hogares e industrias, a pesar de que los costes de generación renovable sigan bajando. 

En muchas economías avanzadas, estos componentes no energéticos representan ya una parte igual o superior al coste de la electricidad en el mercado mayorista, lo que explica por qué las bajadas en los precios del gas o el aumento de la generación renovable no se traducen automáticamente en facturas más bajas. La AIE advierte que esta tendencia se intensificará a lo largo de la década si no se reforman los marcos tarifarios, dado que la expansión y modernización de las redes eléctricas requerirá inversiones crecientes que, en muchos casos, se están trasladando directamente a los consumidores.

El impacto de los altos precios no es homogéneo 

Por otro lado, el informe destaca que las divergencias regionales en los precios de la electricidad siguen siendo amplias y persistentes, generando asimetrías cada vez más relevantes en términos de competitividad económica. En 2025, por ejemplo, los precios mayoristas repuntaron en regiones como la Unión Europea y Estados Unidos, impulsados por un encarecimiento del gas natural, mientras que descendieron en países como India o Australia, donde la elevada penetración de renovables de bajo coste ha amortiguado las tensiones del mercado. Estas diferencias están influyendo de forma directa en las decisiones de inversión industrial y en la localización de nuevas actividades electrointensivas, como centros de datos, fabricación de baterías o producción de hidrógeno.

Para la industria, la electricidad se consolida así como un factor estratégico de competitividad, comparable al coste laboral o fiscal. La AIE alerta de que, si estas brechas de precios se mantienen, existe el riesgo de una relocalización industrial desigual, con efectos económicos y sociales significativos, especialmente en regiones que aspiran a liderar la reindustrialización verde.

En el ámbito doméstico, la presión es igualmente visible. El informe señala que los precios de la electricidad para los hogares han crecido más rápido que los ingresos desde 2019 en numerosos países, erosionando el poder adquisitivo y aumentando la sensibilidad social frente a nuevas políticas climáticas. Esta situación resulta especialmente problemática en un contexto en el que la transición energética exige una mayor dependencia de la electricidad para calefacción, refrigeración, movilidad y servicios digitales. Según la AIE, si la electrificación se percibe como sinónimo de facturas más elevadas, la aceptación social de la transición puede verse seriamente comprometida.

Eurelectric advierte que la electricidad europea paga demasiados impuestos 

El problema se agrava por una distorsión fiscal que el informe considera crítica: en muchos países, la electricidad sigue estando más gravada que el gas natural, a pesar de ser el vector energético clave para la descarbonización.  Esta señal de precio contradictoria reduce los incentivos económicos para sustituir calderas de gas por bombas de calor o para electrificar procesos industriales, obligando a los gobiernos a recurrir a subsidios para sostener la adopción de tecnologías limpias

En definitiva, la AIE insiste en que el reto no es solo reducir los precios, sino hacerlos más eficientes y coherentes con el funcionamiento real del sistema eléctrico. Tarifas más dinámicas, que reflejen mejor la variabilidad horaria y estacional, junto con mecanismos de protección para los consumidores vulnerables, podrían reducir los costes estructurales del sistema y limitar la necesidad de inversiones adicionales. De esta forma los altos precios podrían dejar de convertirse en la normalidad del sistema eléctrico a convertirse sólo en fenómenos coyunturales.


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