Naturgy ha presentado resultados de su ejercicio 2025 en los que ha reportado un crecimiento sólido y acorde con el guidance de la compañía. En este sentido, ha sido durante una jornada para periodistas en la que el cuerpo directivo de la empresa ha explicado las claves de sus resultados, al igual que sus previsiones para 2026. Donde más allá de unas expectativas conservadoras de crecimiento para este año, ha llamado la atención la encrucijada legal a la que se podría exponer Naturgy en 2027.
Se trataría de un escenario donde la compañía energética seguiría expuesta a un contrato de GNL con el proveedor ruso Yamal, que seguiría vigente mientras la normativa europea prohíbe la importación de molécula proveniente de Rusia. Es un riesgo jurídico y contractual, que no afecta al suministro y operación diaria de la compañía, gracias a su cartera diversificada. Naturgy ha indicado que aún no ha comenzado las conversaciones pertinentes, ya que cuenta con margen hasta final de año.
Naturgy, en línea con lo previsto
La compañía ha cerrado 2025 con un EBITDA de 5.334 millones de euros, una cifra ligeramente inferior a la reportada en 2024 de 5.365 millones. A esto se le suma un beneficio neto que ha experimentado un crecimiento muy elevado desde valores de años anteriores logrando 2.023 millones. Unos datos de los que la compañía ha mostrado su orgullo debido al panorama volátil, tanto en el precio de las materias primas por la incertidumbre geopolítica; como en los tipos de cambio que pueden haber propiciado un empuje a la baja de la rentabilidad de los negocios americanos de la compañía.
Aún así, Naturgy ha seguido manteniendo un alto nivel de resiliencia respaldada por la combinación equilibrada de actividades (gas y electricidad) y divisas, donde hay más peso en los negocios con euro nativo, que los que provienen de moneda latinoamericana y del dólar (debido a su tipo de cambio desventajoso).

Por otro lado, la inversión ha superado los 2.100 millones de euros, centrados esencialmente en redes y en generación renovable, consolidando no solo el rumbo del plan estratégico de la compañía, sino siendo coherentes con su proceso de transformación interna iniciada desde 2018 hacia modelos de crecimiento más respetuosos con el medio ambiente.
Naturgy: se esperan buenos resultados, aunque el mercado ya lo ha descontado
En términos de generación de caja, Naturgy se ha mantenido sólida con 4.890 millones de euros, de los cuales 1.676 millones se han destinado a los dividendos sin tensionar el balance. De hecho, la deuda neta se ha mantenido estable con 12.317 millones, con una liquidez cercana a los 10.000 millones. Esto se traduce en un colchón financiero que refuerza la opcionalidad de la compañía para afrontar nuevas oportunidades de inversión o incluso escenarios adversos.
En línea con esta fortaleza, el Consejo ha propuesto el pago de un tercer dividendo de 0,57 euros por acción para este 31 de marzo, lo que llevaría la retribución total del accionista en 2025 mínimo de 1,70 euros. Todos estos resultados se traducen en que Naturgy ha cumplido con sus compromisos.
Mandato renovado y reconfiguración accionarial
Más allá de las cifras, la jornada también dejó movimientos relevantes en el ámbito corporativo. El Consejo propondrá la renovación anticipada del mandato del presidente ejecutivo, Francisco Reynés hasta 2030, enviando una señal de continuidad estratégica y estabilidad en el liderazgo.

Al mismo tiempo, el órgano de gobierno ajustará su composición tras los recientes cambios accionariales. IFM aumentará su representación a tres consejeros con el nombramiento de Lars Bespolka, mientras que BlackRock reducirá su presencia a dos. En este sentido, la compañía ha señalado que las decisiones relevantes requieren mayorías reforzadas, lo que preserva el equilibrio interno y evita interpretaciones sobre un eventual control unilateral por parte de algún accionista.
2026: Biometano y captación de oportunidades de centros de datos
Por otro lado, la presentación de resultados también ha supuesto un adelanto del rendimiento que espera Naturgy. La empresa estima que en 2026 alcance un EBITDA de 5.300 millones de euros y un beneficio neto que supere los 1.900 millones. Un resultado ligeramente inferior a los resultados de 2025, ya que, tal y como ha explicado la compañía, experimentó extraordinarios que no repetirían para este año. Esto es una realidad muy parecida a sus previsiones de deuda neta, que esperan que crezca en torno a los 13.500 millones, debido a la presencia de los asuntos pendientes que se liquidarán durante este año.
Las inversiones orgánicas se situarían en torno a los 2.100 millones, manteniendo un enfoque selectivo y disciplinado, donde sus prioridades estratégicas en 2026 serán el impulso del biometano como vector inmediato de la descarbonización, ya que el hidrógeno verde según la compañía es un driver muy a largo plazo. A esto se le suma, la captación de «sites» para centros de datos, ya que Naturgy no invierte directamente en la construcción de estas infraestructuras; la igual que el desarrollo de renovables precavido en base a la rentabilidad y el refuerzo de los ciclos combinados como garantía del suministro.
El horizonte de 2027 marcado por el GNL ruso
A pesar de este marco de crecimiento y cumplimiento de los resultados de la compañía, 2027 se alza como un año crítico para la compañía, debido a la incertidumbre legal que se daría entre la gasista Yamal y las sanciones a Rusia provenientes de Bruselas. En este sentido, Naturgy tiene un contrato de largo plazo para comprar gas natural licuado (GNL) procedente del operador ruso Yamal, un contrato firmado antes de la Guerra de Ucrania. El problema de este acuerdo es que seguiría vigente en 2027, cuando se aplicaría la prohibición de la Unión Europea de importar gas ruso, que se traduciría en que Naturgy no podría descargar ese gas en Europa a pesar de tener el contrato firmado.
En este sentido, la compañía ha explicado que en estas situaciones entraría el concepto de «fuerza mayor», donde en caso de que una ley impida a una empresa cumplir con su contrato se puede alegar que no existe responsabilidad dentro de la misma. No obstante, esto no es un proceso automático, ya que ambas partes deben intentar mitigar el daño del incumplimiento del contrato. Esto se traduce en que las empresas pueden buscar soluciones intermedias, como podría ser redirigir esos cargamentos a países fuera de la Unión Europea o la suspensión parcial de entregas.
Naturgy no ha empezado las conversaciones pertinentes, ya que cuenta con margen hasta final de año. Aún así, tampoco tiene riesgos de suministro porque cuenta con acceso a contratos de GNL de procedencia americana.
Qué opinan los analistas
Después de la presentación de estos resultados, los analistas han empezado a valorar el rendimiento de la compañía y sus previsiones. En este sentido, RBC considera que los resultados de Naturgy han estado en línea con lo esperado y mantienen su recomendación de Mantener con un precio objetivo de 25,50 euros, destacando la sólida generación de caja, la mejora del dividendo y el adelanto del guidance para 2026 como señales positivas, aunque advierten de que el potencial alcista es limitado y de que persisten riesgos en el negocio de GNL y en la evolución de la demanda.
Por su parte, Renta 4 también reconoce el buen comportamiento del flujo de caja y el cumplimiento de metas, pero subraya que el beneficio neto se apoyó en extraordinarios (como la recuperación fiscal en generación térmica) y mantiene una recomendación de Mantener con un precio objetivo de 29,8 euros, apuntando además a la debilidad en comercialización, el impacto de los tipos de cambio y la posible incertidumbre en el accionariado como factores que aconsejan cautela.
En definitiva, Naturgy ha reportado un comportamiento sólido en su ejercicio de 2025, y un guidance adecuado para 2026 con buenas expectativas, pero existen ciertas incertidumbres regulatorias cara a 2027 por su contrato de GNL de procedencia rusa.







