Autónomo: el error con Verifactu que puede dejarte sin tiempo y costarte muy caro

La implantación de Verifactu por parte de la Agencia Tributaria obligará a miles de autónomos a cambiar su sistema de facturación antes de 2027. Retrasarlo puede generar caos operativo, sanciones económicas y un coste mucho mayor del previsto.

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En los próximos meses miles de autónomos deberán adaptarse a un nuevo sistema de facturación. La normativa avanza y muchos todavía no tienen claro qué es exactamente Verifactu ni cuándo será obligatorio. El riesgo no está en la ley en sí, sino en dejarlo para el final.

Para cada autónomo, el verdadero problema no es técnico sino estratégico. Pensar que 2027 está lejos puede convertirse en el error más costoso. Adaptarse tarde implica prisas, desorden y posibles sanciones que pueden afectar directamente al negocio.

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Qué es Verifactu y por qué no es lo mismo que la factura electrónica

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Actualmente, existen dos grandes reformas que están transformando la facturación en España. Por un lado, se encuentra la Ley Crea y Crece, que introduce la factura electrónica obligatoria entre empresas. Por otro lado, está la Ley Antifraude, que da origen a Verifactu. Ambas suelen confundirse, pero no son lo mismo.

Verifactu es un sistema diseñado por la Agencia Tributaria para garantizar que las facturas no puedan alterarse sin dejar rastro. Su objetivo es eliminar el llamado software de doble uso y reducir el fraude fiscal. En términos simples, cada factura emitida debe quedar registrada de forma inalterable.

Para el autónomo esto significa que ya no podrá borrar o modificar una factura sin que quede constancia. Si existe un error, deberá emitirse una factura rectificativa. El sistema se apoya en cuatro pilares técnicos: un hash encadenado que actúa como huella digital, firma electrónica del sistema, registro de eventos y posibilidad de envío inmediato de la información.

Aquí surge otra duda habitual. ¿Es obligatorio enviar todas las facturas en tiempo real? La norma contempla dos modalidades. En la opción Verifactu, el sistema remite los registros automáticamente a Hacienda. En la modalidad no Verifactu, el autónomo conserva los datos con mayores requisitos técnicos y los entrega solo si se solicitan. En ambos casos, el programa debe estar certificado.

Por lo tanto, no se trata de un mayor control individualizado, sino de un estándar de trazabilidad que ya funciona en países como Portugal o Italia. Si el autónomo ya cumple con sus obligaciones fiscales, la adaptación será principalmente tecnológica.

El calendario que muchos autónomos están subestimando

El calendario que muchos autónomos están subestimando
Fuente: agencias

El calendario oficial ya está definido. Las sociedades mercantiles deberán tener su sistema adaptado el 1 de enero de 2027. En el caso del autónomo persona física, el plazo se amplía hasta el 1 de julio de 2027. Puede parecer tiempo suficiente, pero ahí reside el error más frecuente.

Muchos profesionales continúan facturando con hojas de cálculo o documentos de texto. Migrar años de datos, clientes y productos a un software certificado no se resuelve en una semana. Si el autónomo espera a finales de 2026, el proceso puede volverse caótico.

Además, el cambio no es solo instalar una aplicación. Implica modificar hábitos. Las facturas ya no podrán corregirse de manera informal. El orden diario será imprescindible. Para una asesoría con cientos de clientes, el reto es aún mayor. Digitalizar de forma masiva en el último momento puede colapsar cualquier despacho.

Sin embargo, también existen ventajas. Con Verifactu, la Agencia Tributaria dispondrá de información casi en tiempo real. Esto abre la puerta a borradores de IVA o IRPF más precisos, similares a los de la declaración de la renta. Para el autónomo organizado, puede traducirse en menos carga administrativa y menor riesgo de inspección.

El coste económico dependerá del software elegido, pero no adaptarse sí puede resultar caro. Las sanciones por incumplimiento o por utilizar programas no certificados pueden ser elevadas. A ello se suma el coste indirecto de la improvisación, que afecta al tiempo y a la imagen profesional.

Por esta razón, los expertos recomiendan utilizar 2026 como año de transición. Probar sistemas, simular la operativa y acostumbrarse a emitir facturas rectificativas cuando sea necesario. Para el autónomo, adelantarse no es solo cumplir la ley, sino proteger su actividad.

En conclusión, Verifactu no es una amenaza sino un cambio estructural en la forma de facturar. El verdadero riesgo no está en la normativa, sino en la procrastinación. El autónomo que planifique con tiempo convertirá la obligación en una oportunidad de modernización. El que lo deje para el final puede encontrarse sin margen de reacción y con un problema que, además de complejo, puede salir muy caro.


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