miércoles, 18 febrero 2026

Gigi Vives (31), influencer: “Estar soltera no es lo más divertido del mundo; lo que siento es ansiedad”

Gigi Vives reflexiona sobre la soltería en la treintena y admite que, más que libertad, le genera ansiedad: el desgaste del dating, la presión social y la incertidumbre emocional reflejan un malestar compartido por muchos jóvenes adultos.

Gigi Vives atraviesa una etapa personal de ansiedad que conecta con una realidad cada vez más visible entre quienes transitan la treintena. La influencer, conocida por su trayectoria en moda y redes sociales, se ha convertido en una voz sincera sobre la soltería y el desgaste emocional que implica el dating actual.

En una entrevista en el pódcast Tomátelo con Vino, la creadora de contenido reflexiona sobre la presión social, la incertidumbre romántica y la ansiedad que puede aparecer cuando las expectativas sobre el amor no coinciden con la realidad cotidiana.

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La cara menos visible de la soltería: cuando la ansiedad reemplaza al entusiasmo

La cara menos visible de la soltería: cuando la ansiedad reemplaza al entusiasmo
Fuente: agencias

Durante años se instaló la idea de que estar soltera era sinónimo de libertad y diversión. Sin embargo, Gigi Vives rompe con ese discurso y reconoce que, en su experiencia, la ansiedad tiene un papel protagonista. No habla desde el dramatismo, sino desde la honestidad de quien lleva años viviendo sola y viendo cómo su entorno cambia a gran velocidad.

La influencer explica que la ansiedad aparece cuando las relaciones se vuelven frágiles y superficiales. El proceso de conocer gente, lejos de resultar emocionante, le genera cansancio. Define el dating como una entrevista constante, donde cada encuentro parece una evaluación y donde la ansiedad surge al interpretar silencios, mensajes sin responder o cambios repentinos de actitud.

A este contexto se suma la comparación inevitable con su círculo cercano. Muchas de sus amigas están casadas o formando familias, mientras ella continúa explorando su camino personal. Esa diferencia de ritmos puede alimentar la ansiedad, no por falta de amor propio, sino por la sensación de quedarse fuera de ciertos momentos compartidos.

En la conversación también aparece la influencia de las redes sociales. Vives reconoce que su exposición pública puede jugar en contra. Según explica, compartir gran parte de su vida online provoca que las personas lleguen con una idea preconcebida sobre ella. Esa falta de equilibrio genera ansiedad al sentir que la otra parte sabe demasiado sin haber construido todavía una conexión real.

Buscar estabilidad sin perderse a una misma

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Aunque defiende la importancia de aprender a estar sola, la creadora admite que no idealiza la soltería. Para ella, la estabilidad emocional siempre fue un valor importante y por eso la ansiedad aparece cuando el entorno romántico resulta imprevisible. No se trata de miedo al compromiso, sino de la dificultad para encontrar vínculos que aporten tranquilidad en lugar de incertidumbre.

Uno de los puntos más interesantes de su reflexión es la relación entre ansiedad y expectativas. La influencer reconoce que experiencias sentimentales pasadas dejaron huella y condicionaron su forma de relacionarse. La desconfianza, el temor a repetir patrones y la inseguridad son elementos que pueden alimentar la ansiedad incluso cuando la situación actual no lo justifica.

En este contexto decidió poner en pausa las aplicaciones de citas. No como un rechazo al amor, sino como una estrategia de cuidado personal. La ansiedad, dice, aumenta cuando se busca compañía desde la necesidad y no desde la tranquilidad interior. Su decisión responde a la intención de reencontrarse consigo misma y de recuperar el equilibrio emocional antes de iniciar una nueva etapa sentimental.

También subraya la importancia de los vínculos no románticos. En una sociedad donde las relaciones de pareja suelen ocupar el centro del discurso, reivindica cuidar las amistades y los lazos familiares. Esa red afectiva funciona como un antídoto contra la ansiedad, especialmente en momentos donde la soledad pesa más de lo habitual.

El relato de Gigi Vives conecta con una generación que cuestiona los modelos tradicionales del amor. La ansiedad ya no se oculta detrás de frases optimistas, sino que se reconoce como parte del proceso emocional de una etapa vital compleja. Por último, su testimonio, lejos de buscar respuestas definitivas, ofrece algo más valioso: la posibilidad de hablar con normalidad sobre las dudas, las contradicciones y las emociones que acompañan al amor en tiempos digitales.


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