Marian Rojas Estapé (42), psiquiatra: “Una infancia infeliz no determina tu vida”

La psiquiatra Marian Rojas Estapé afirma que el pasado influye pero no condena: comprender la propia historia permite sanar. Defiende que con autoconocimiento y vínculos sanos es posible superar una infancia difícil y construir bienestar.

La salud mental ha dejado de ser un tema secundario para convertirse en una de las grandes preocupaciones de nuestro tiempo. Cada vez más personas buscan comprender qué ocurre en su interior y cómo gestionar mejor sus emociones. En ese camino se ha destacado la psiquiatra española Marian Rojas Estapé, quien ha logrado acercar al público conceptos e ideas sobre el amor y la infancia.

Desde su experiencia clínica y personal, sostiene que comprenderse es el primer paso para vivir mejor. “Si uno se comprende, se siente aliviado”, asegura. Su trayectoria profesional, marcada por una profunda vocación heredada de su padre y su abuelo, ambos psiquiatras, la ha llevado a defender la importancia de la prevención emocional y del cuidado de la salud mental desde la infancia.

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Infancias: La importancia de entender nuestra propia historia

Infancias: La importancia de entender nuestra propia historia
Fuente: agencias

Para la psiquiatra, gran parte de lo que somos está condicionado por la forma en que hemos sido educados y queridos. De ahí surge una de sus preguntas más potentes: “¿Amamos como nos amaron?”. Según explica, muchas de nuestras reacciones, miedos y formas de relacionarnos tienen raíces profundas que se remontan a la infancia.

Rojas Estapé insiste en que nadie está libre de dificultades. “Todos tenemos una biografía, y en todas hay momentos complicados”, afirma. Sin embargo, advierte que una infancia difícil no tiene por qué condenar a nadie. “Una infancia infeliz no determina tu vida”, asegura, apoyándose en estudios y en años de trabajo con pacientes que han logrado superar experiencias dolorosas.

La clave, explica, está en el autoconocimiento. Identificar qué nos activa el estrés, qué nos hiere y qué nos repara resulta fundamental para no vivir atrapados en el pasado. Muchas veces, situaciones aparentemente insignificantes despiertan heridas antiguas vinculadas con la infancia, y si no se comprenden, pueden generar respuestas desproporcionadas en la vida adulta.

En su consulta ha visto numerosos casos de personas que repiten patrones aprendidos en sus primeros años. Relaciones tóxicas, miedo al abandono o incapacidad para confiar suelen estar relacionados con experiencias tempranas. Comprender de dónde vienen esas emociones es, según ella, el primer paso para cambiarlas.

Del trauma al crecimiento personal

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La psiquiatra también habla con frecuencia del impacto del trauma. Relata que, tras trabajar como voluntaria en Camboya ayudando a niñas víctimas de prostitución infantil, comprendió que el sufrimiento no entiende de fronteras. Al volver a España descubrió que muchas personas arrastran heridas invisibles desde la infancia sin necesidad de haber vivido situaciones extremas.

Esa experiencia la llevó a profundizar en la idea de la resiliencia. Apoyándose en el pensamiento del neurólogo Boris Cyrulnik, defiende que incluso quienes han tenido una infancia marcada por el dolor pueden reconstruirse emocionalmente. “El trauma no tiene por qué definirnos”, repite con convicción.

Otro de los conceptos centrales de su discurso es el del miedo. Explica que el miedo es natural y necesario, pero se vuelve problemático cuando domina nuestra manera de relacionarnos. Muchas conductas adultas –la dificultad para decir que no, la necesidad constante de aprobación o el temor al rechazo– tienen su origen en experiencias vividas durante la infancia.

Rojas Estapé también alerta sobre el impacto de la soledad en la salud emocional. En una sociedad hiperconectada, cada vez más personas se sienten aisladas. Y recuerda que el cerebro humano necesita vínculos afectivos para funcionar bien. “Somos más fuertes cuando nos sentimos queridos”, afirma, subrayando la importancia del afecto desde la infancia hasta la edad adulta.

Para la especialista, la divulgación es una herramienta poderosa. Libros, charlas y plataformas como ‘Aprendemos Juntos’ han permitido que miles de personas entiendan que no están solas en lo que sienten. Reconocer que muchos problemas tienen origen en la infancia y que es posible trabajarlos ha supuesto un cambio de mirada en la sociedad.


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