El sector del cine es, sin duda, uno de los más complejos en la actualidad. No solo atraviesa un profundo cambio tecnológico, sino también un cambio de paradigma trascendental en los hábitos de consumo. Pese a todo, las empresas del sector están sabiendo capear este temporal gracias, especialmente, a dos grandes palancas: el público infantil y una experiencia en sala cada vez más cuidada y diversificada. Ese es el caso, por ejemplo, de Yelmo, cuya sociedad operativa en España —Yelmo Films SL— ha logrado superar las cifras de negocio registradas antes de la pandemia.
En concreto, Yelmo facturó en su último año auditado —2024— más de 128 millones de euros, una cifra ligeramente superior a la del ejercicio anterior y un 1,58% más que en 2019. Puede parecer un crecimiento modesto, pero cobra una dimensión muy distinta si se contextualiza en un sector que, entendido como espacio físico, aún no termina de recuperarse. Especialmente en España, donde entre 2019 y 2025 el número de espectadores ha caído más de un 38% y encadena años y años de descenso continuado. En este escenario, los resultados de Yelmo no solo son destacables desde el punto de vista empresarial, sino que también suponen un alivio para los amantes de la experiencia cinematográfica en sala.
La buena evolución de Yelmo frente a las adversidades se explica desde diferentes ángulos, aunque no todos responden exclusivamente a aciertos propios. Uno de ellos es que, aunque el número de espectadores ha disminuido con fuerza, la facturación no lo ha hecho en la misma proporción. En 2025, por ejemplo, la recaudación del sector fue un 27% inferior a la de 2019: una caída considerable, pero claramente inferior al desplome del público. Otro factor clave es la concentración del negocio. En un sector con dificultades, las grandes cadenas como Yelmo tienden a ganar peso relativo mientras los operadores más pequeños desaparecen, lo que favorece a las compañías con mayor músculo financiero y capacidad de inversión.
Yelmo, un cambio de paradigma en las salas de cine
Eso es, en buena medida, lo que ha ocurrido con firmas como Yelmo, que han conseguido mantener e incluso reforzar su red de salas mientras muchos cines de barrio cerraban sus puertas. Esta consolidación implica que una mayor parte de los espectadores acuda a complejos ya existentes, mejorando así su rentabilidad. Además, la compañía ha sido especialmente activa en nuevas aperturas y renovaciones. En los últimos dos años ha inaugurado complejos como Vialia Vigo (Galicia), con 11 salas; Peñacastillo (Cantabria), con 7 salas; Jaén, con 9 salas; y La Maquinista (Cataluña), con 12 salas. A ello se suma la remodelación integral de su cine en La Vaguada (Madrid), reforzando su posicionamiento en ubicaciones estratégicas.
Aunque no se trata solo de tener más salas, sino de tenerlas mejor preparadas. La clave para Yelmo no está únicamente en la expansión física, sino en maximizar la rentabilidad por sala. En este sentido, tanto Yelmo como otros grandes operadores han sabido explotar una de las pocas ventajas competitivas que conserva el cine frente al ‘streaming’: la experiencia. Ir al cine ya no es solo ver una película, sino vivir una experiencia diferencial. Para ello, la compañía ha invertido de forma decidida en tecnología, confort y servicios adicionales dentro de sus complejos.
En el marco de esta estrategia, Yelmo ha desarrollado formatos de “salas altamente diferenciadoras”, según la propia compañía. En la cúspide se sitúan las denominadas ‘Salas Luxury’, que ofrecen servicio de restauración en butaca y atención personalizada, aunque su implantación avanza de forma progresiva. Más extendida está la conversión de salas tradicionales en ‘Salas Premium’, con butacas más amplias y reclinables, mayor comodidad y una oferta gastronómica ampliada en espacios tipo bar. Para impulsar esta transformación, Yelmo ha invertido más de 35 millones de euros en los últimos dos años, reforzando así su propuesta de valor.
Yelmo activa la palanca infantil
Por último, la cadena está desarrollando el concepto de ‘Salas Junior’, pensadas específicamente para el público infantil. Estas salas incorporan elementos lúdicos como toboganes o piscinas de bolas dentro del propio espacio de proyección. Y es que, curiosamente, la relación con los menores es la otra gran palanca que permite a Yelmo y al resto del sector seguir creciendo. En este caso, en un doble sentido: por un lado, el grueso de los ingresos continúa procediendo del cine familiar.
De hecho, tanto en 2024 como en 2025, las películas más taquilleras en España han estado dirigidas al público infantil y familiar. Títulos como ‘Del revés 2’, ‘Mufasa’, ‘Lilo & Stitch’, ‘Padre no hay más que uno’ o ‘Gru 4: Mi villano favorito’ han liderado el ranking de recaudación en los dos últimos años, confirmando el peso estructural de este segmento en la cuenta de resultados de compañías como Yelmo.
Sin embargo, la importancia del cine familiar no se limita únicamente a la venta de entradas. También impulsa la comercialización de productos complementarios —principalmente palomitas y bebidas—, un negocio que Yelmo ha sabido potenciar y sofisticar. La ampliación de la oferta gastronómica permite competir directamente con otros establecimientos de restauración, logrando que los clientes realicen dentro del complejo el gasto que, en otro contexto, habrían efectuado fuera, por ejemplo en un restaurante. No es un aspecto menor: en el último ejercicio, uno de cada tres euros ingresados por Yelmo procedía precisamente de este servicio, consolidando así una vía de ingresos clave para la sostenibilidad del modelo.
En definitiva, Yelmo se ha consolidado como uno de los grandes supervivientes —y ganadores— de la transformación del sector cinematográfico en España. A través de inversión, diferenciación y una apuesta clara por el público familiar y la experiencia en sala, la compañía ha logrado no solo resistir el cambio de ciclo, sino reforzar su posición en un mercado cada vez más concentrado y exigente.








