martes, 17 febrero 2026

Javier Molina, 41 años: el error con el SEPE que le dejó dos meses sin cobrar el paro

Javier Molina tiene 41 años y trabajó durante más de una década como administrativo en una empresa logística de Valencia. Cuando la compañía aplicó un despido objetivo por causas económicas, Javier pensó que el trámite para cobrar el paro sería sencillo. Había cotizado lo suficiente y nunca había tenido problemas con la administración. Sin embargo, un error aparentemente menor con el SEPE le dejó dos meses sin ingresos.

Su caso no es excepcional. Cada año, miles de personas sufren retrasos o suspensiones en sus prestaciones por fallos administrativos evitables.

Publicidad

El inicio del problema: un plazo mal entendido

Tras recibir la carta de despido, Javier se centró en cerrar asuntos personales y actualizar su currículum. Pensaba que tenía “tiempo de sobra” para hacer los trámites. Lo que no sabía es que el plazo para solicitar la prestación por desempleo es limitado y estricto.

“El error fue no contar bien los días”, explica. Javier solicitó la cita cuando el plazo ya había expirado por unos pocos días. El resultado fue inmediato: perdió el derecho a cobrar parte de la prestación, algo que la normativa del SEPE aplica de forma automática, sin margen de interpretación.

Qué gestiona realmente el SEPE (y qué no)

Uno de los problemas más habituales es la confusión entre organismos. Javier creía que inscribirse como demandante de empleo era lo mismo que solicitar la prestación. No lo es.

El SEPE se encarga de:

  • Reconocer y pagar prestaciones y subsidios por desempleo.
  • Gestionar ayudas asistenciales.
  • Coordinar políticas de empleo a nivel estatal.

Mientras tanto, los servicios autonómicos de empleo gestionan la inscripción como demandante, la formación y las ofertas laborales. Javier tardó varios días en darse cuenta de que son trámites distintos y obligatorios.

El segundo error: no revisar la documentación

Cuando por fin presentó la solicitud, el expediente quedó bloqueado por un fallo documental. La empresa no había enviado correctamente el certificado de empresa, un documento clave para que el SEPE calcule la prestación.

“El sistema daba por hecho que estaba todo correcto, pero no lo estaba”, recuerda. Javier no revisó el estado de su expediente y asumió que el cobro llegaría automáticamente. Pasaron semanas sin ingresos hasta que decidió consultar.

Este es otro fallo muy común: no comprobar el estado del expediente en la sede electrónica.

paro
No recibir el paro cuando se está esperando puede ser una situación verdaderamente frustrante

Comunicación deficiente y falta de información

Javier intentó resolver el problema del paro por teléfono, pero se encontró con líneas saturadas y citas presenciales muy espaciadas. “Ahí te das cuenta de que si no te adelantas, el sistema no avanza solo”, explica.

Finalmente, logró regularizar la situación aportando la documentación correcta, pero el daño ya estaba hecho: dos meses sin cobrar, pagos atrasados acumulados y tensión económica.

Qué errores son los más frecuentes con el SEPE

El caso de Javier y su paro resume varios fallos habituales que el SEPE detecta a diario:

  • Solicitar la prestación fuera de plazo.
  • No inscribirse correctamente como demandante de empleo.
  • No revisar el certificado de empresa.
  • No comunicar cambios de situación (trabajos puntuales, mudanzas, cambios bancarios).
  • Pensar que todo se resuelve automáticamente.

Cualquiera de estos errores puede provocar suspensiones, retrasos o incluso devoluciones de dinero.

Cómo evitar problemas con el SEPE

Tras su experiencia, Javier enumera varias recomendaciones clave:

  1. Calcular bien los plazos del paro desde el día siguiente al despido.
  2. Hacer todos los trámites, aunque parezcan duplicados.
  3. Revisar el expediente online con frecuencia.
  4. Guardar justificantes y resguardos.
  5. Comunicar cualquier cambio, por pequeño que parezca.

“Con el SEPE no vale confiarse”, resume.

El impacto emocional y económico

Más allá del dinero, Javier reconoce que el problema tuvo un impacto psicológico. “Estar en paro ya es duro; no cobrar por un error administrativo te deja muy tocado”, afirma. Durante ese tiempo tuvo que recurrir a ahorros y ayuda familiar.

Este tipo de situaciones explican por qué muchos expertos recomiendan asesorarse bien desde el primer día, especialmente en despidos complejos o situaciones irregulares.

Publicidad

El SEPE es una herramienta clave para proteger a las personas desempleadas, pero funciona con normas estrictas y procedimientos cerrados. El caso de Javier Molina demuestra que un pequeño error puede tener consecuencias importantes si no se actúa con rapidez y conocimiento.

Entender cómo funciona el sistema, anticiparse a los problemas y no dar nada por hecho es la mejor forma de evitar sustos en un momento ya de por sí delicado.


Publicidad