martes, 17 febrero 2026

Jordi Wild (41), sobre su trabajo como creador de contenidos: “La curiosidad es innata; no existe sociedad sin curiosidad”

El creador de contenidos Jordi Wild sostiene que el éxito de su podcast no responde a fórmulas, sino a la curiosidad y la escucha activa: una apuesta por conversaciones largas que desafían la lógica actual.

En una era dominada por el consumo rápido de contenidos, la escasa curiosidad y la atención fragmentada, Jordi Wild ha logrado un fenómeno poco habitual: convertir conversaciones de cuatro o cinco horas en auténticos eventos masivos. Su pódcast se ha consolidado como el más escuchado en español, desafiando la lógica de los formatos breves típicos de Tiktok e Instagram.

Lejos de atribuir el éxito a fórmulas mágicas, el creador catalán insiste en una idea central: la curiosidad es el motor de todo. No habla de estrategias infalibles ni de recetas replicables, sino de interés genuino por el otro y por los temas que despiertan preguntas universales.

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No hay fórmulas mágicas: bagaje, intuición y trabajo previo

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Cuando se le pregunta cómo ha conseguido liderar el mercado del pódcast en español, Wild descarta cualquier manual de instrucciones. “No hay un secreto ni una fórmula”, sostiene. En su visión, el éxito no se reduce a tres claves fáciles de empaquetar. Considera que gran parte de los resultados dependen de factores que escapan al control individual.

Eso no significa que el punto de partida fuera neutro. Antes de lanzar su proyecto actual, acumulaba millones de suscriptores en su canal anterior. Ese bagaje le permitió acceder a invitados de alto perfil y contar con una base de seguidores dispuesta a probar el nuevo formato. No comenzó desde cero. La experiencia previa fue un capital determinante.

Sin embargo, advierte que tener audiencia no garantiza nada. Hacer un pódcast es técnicamente sencillo. Dos micrófonos y una cámara básica pueden ser suficientes. Lo complejo es hacerlo bien. Para quienes desean empezar, ofrece un consejo práctico: priorizar el sonido por encima de la imagen. La calidad del audio es clave en un formato que se sostiene, ante todo, en la escucha.

En paralelo, reconoce que el contexto digital influye. El consumo actual se caracteriza por la inmediatez. Redes sociales como TikTok o Instagram han acostumbrado al usuario a estímulos de pocos segundos. Frente a eso, proponer una charla de historia o filosofía durante horas parece una apuesta arriesgada. Sin embargo, los números contradicen esa intuición.

Episodios dedicados al Imperio Romano o a la arqueología han superado millones de visualizaciones. Temas densos, alejados de la viralidad superficial, encuentran un público amplio. Para Wild, la explicación es clara: la curiosidad no entiende de algoritmos. Forma parte de la condición humana.

El arte de escuchar con curiosidad y bajar el ego en la conversación

El arte de escuchar con curiosidad y bajar el ego en la conversación
Fuente: agencias

Si hay un eje que atraviesa su método de trabajo es la curiosidad entendida como actitud. No se trata solo de elegir temas interesantes, sino de escuchar con atención real. En un formato uno a uno, explica, el entrevistador debe ceder el protagonismo. “Hay que bajar el ego completamente”, afirma.

Acostumbrado durante años a ser el centro de sus propios vídeos, el cambio no fue menor. En el podcast, el foco se traslada al invitado. Durante las horas que dura la conversación, esa persona es quien conduce el relato. El anfitrión pregunta, guía y, en ocasiones, guarda silencio prolongado para permitir que el discurso fluya.

Esa capacidad de escuchar está directamente ligada a la curiosidad. Cuando el interés es auténtico, la conversación avanza sin necesidad de artificios. Jordi Wild defiende que muchos de sus episodios funcionan porque reproducen lo que ocurriría entre amigos un viernes por la noche: preguntas sobre historia, religión, ciencia o misterios que despiertan debate.

La curiosidad, en ese sentido, actúa como hilo conductor. Desde interrogantes sobre la existencia histórica de Jesucristo hasta enigmas arqueológicos o episodios del pasado, los temas apelan a preguntas que atraviesan culturas y generaciones. No existe sociedad sin curiosidad. Es la fuerza que impulsó exploraciones, descubrimientos y avances científicos.

Ahora bien, escuchar no implica desaparecer. Wild distingue entre ceder protagonismo y renunciar a la autoría. Su sello personal permanece en cada episodio. Bromas, comentarios y reacciones forman parte de la identidad del producto. El equilibrio consiste en intervenir sin eclipsar.

Otro aspecto central es la preparación previa. Antes de cada grabación, dedica horas a elaborar una escaleta básica. No se trata de un guion cerrado, sino de conceptos y posibles líneas de conversación. En la mayoría de los casos apenas la consulta durante la charla, pero el proceso de prepararla le obliga a pensar y a ordenar ideas.

Entrevistar, sostiene, es más complejo de lo que parece desde fuera. Saber cuándo un tema se vuelve reiterativo, cuándo conviene cambiar de rumbo o cuándo dejar que el invitado profundice exige atención constante. El ritmo es fundamental. Aunque valora la divulgación, se define ante todo como un creador de entretenimiento.


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