Varias cabeceras de la izquierda mediática y un notable grupo de periodistas, juristas, artistas y activistas han puesto pie en pared ante lo que consideran una ofensiva sostenida de la derecha política y mediática para deslegitimar a la izquierda dentro de su afán por derribar al Gobierno central.
Denuncian una estrategia que combina desinformación, insultos y amenazas, y que busca erosionar a las voces progresistas mediante el miedo y el desgaste personal. La iniciativa parte de Acción contra el Odio, CTXT y la Fundación Contexto y Acción, y cuenta con el impulso de medios como Público, InfoLibre, Canal Red, Luzes, El Plural, El Salto, Pandemia Digital, Spanish Revolution, Crític, La Marea y Sin Permiso.
Bajo el lema «Por una esfera pública libre de acoso, amenazas y odio», el manifiesto alerta de que «el miedo es la antesala del silencio» y sostiene que hoy «muchas voces públicas sienten miedo en el Estado español». Los promotores describen un clima en el que los ataques ya no son hechos aislados, sino parte de una acción coordinada que mezcla mentiras, insultos, machismo, racismo y campañas digitales organizadas.
El objetivo, sostienen, es «amedrentar a las voces comprometidas con la democracia que resultan incómodas a los ultras». Para los firmantes, no se trata solo de excesos verbales. Enumeran casos recientes en los que periodistas han sido señalados por partidos neofascistas: informadoras han sido objeto de bulos sobre sus salarios en medios de gran audiencia, es el caso de la fake new de El Mundo sobre Silvia Intxaurrondo; una comentarista de RTVE racializada fue amenazada por Vox con la deportación, fue el caso de Laura Arroyo; y un cómico como Héctor de Miguel ha sido acusado falsamente de burlarse de víctimas de un accidente.
El manifiesto subraya que el fin último del autoritarismo es «silenciar todo relato diferente al suyo» y alerta de que esa lógica ya opera en redes sociales y determinados espacios mediáticos. «Mentiras, insultos, machismo, homofobia, racismo, desinformación y violencia coordinada» formarían parte de una misma estrategia destinada a deshumanizar a los adversarios políticos y mediáticos.
Entre las firmas destacan la presidenta de la Fundación Contexto y Acción, Yayo Herrero; el director de Público, Manuel Rico; la directora de InfoLibre, Virginia Pérez Alonso; el exvicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias; el periodista Gerardo Tecé; el catedrático Ignacio Sánchez-Cuenca; el magistrado emérito del Supremo José Antonio Martín Pallín; la exvicepresidenta valenciana Mónica Oltra; la periodista Ana Pardo de Vera; y el periodista Jordi Évole, entre muchos otros nombres del ámbito cultural y mediático.
El texto reclama al Gobierno y a los grupos parlamentarios progresistas que «tomen nota de esta gravísima situación» y promuevan reformas legales que permitan sancionar y negar financiación pública a redes organizadas para difundir desinformación y odio con el propósito de estigmatizar o difamar a personas y colectivos vulnerables.
Asimismo, pide más medios y formación especializada para la Fiscalía, jueces y fuerzas de seguridad, con el fin de proteger a las víctimas de amenazas y persecución. Los firmantes advierten de que la «violencia institucional de corte racista» observada en las calles de Estados Unidos representa el final de un camino que algunos pretenden iniciar en España.
AMBIENTE TENSO
En las últimas semanas, algunos episodios han contribuido a tensar el ambiente La escritora y columnista Rosa Belmonte calificó públicamente a la analista Sarah Santaolalla como «mitad tonta y mitad tetas». Por otro lado, Dani Esteve, vinculado a la empresa Desokupa, lanzó amenazas en público contra el exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias.

También el Partido Popular ha sido señalado por los impulsores del texto por incorporar a su campaña aragonesa a figuras como Vito Quiles, que cuenta con una estrategia basada en la confrontación permanente y el hostigamiento a representantes de la izquierda.







