Tus padres cumplen 75 años y siguen al volante del coche cada día. Tú empiezas a notar frenazos bruscos, dudas en rotondas, pequeños roces que antes no existían. No sabes cómo abordar el tema sin que suene a prohibición.
La Fundación Mapfre y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau publicaron en enero de 2025 un estudio que responde exactamente qué edad marca el punto de inflexión. Los datos son claros: a los 75 años, el deterioro cognitivo asociado a la conducción se dispara. A partir de ese momento, la prevalencia del deterioro se duplica cada cinco años. Esta cifra analiza casi 50 casos reales de personas que dejaron de conducir su coche precisamente a esa edad promedio.
Qué dice el estudio sobre los 75 años
El informe establece que los 75 años marcan una etapa crítica donde los conductores mayores deben someterse a evaluaciones psicofísicas más rigurosas. Según Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de Fundación Mapfre, a partir de esa edad la prevalencia del deterioro cognitivo se duplica cada cinco años.
Las cifras del estudio son contundentes: 41% de los mayores dejó de conducir por problemas de salud, 36% por dificultades de memoria, 32% por problemas para maniobrar y 23% tras diagnósticos de demencia. Una de cada cinco personas entre 80 y 85 años presenta algún grado de deterioro cognitivo.
El estudio también revela que el 30% de pacientes con demencia sigue conduciendo un año después de que se les recomiende dejarlo. Esto explica por qué la conversación familiar debe anticiparse.
Por qué explota ahora
El debate sobre conductores mayores escaló en enero de 2025 cuando la Fundación Mapfre publicó su estudio en colaboración con el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. La DGT recogió el informe en su web oficial, disparando la conversación pública. En paralelo, varios estados de EE.UU. anunciaron nuevas reglas para febrero de 2026 que endurecen requisitos para mayores de 65 años.
Los motivos de esta urgencia:
- Envejecimiento poblacional acelerado: España supera los 9,5 millones de personas mayores de 65 años con carnet vigente
- Aumento de siniestralidad en esta franja: Los accidentes relacionados con deterioro cognitivo crecieron en vías urbanas durante 2024-2025
- Presión social y familiar: El 45% de mayores dejó de conducir por presión de entorno, no por decisión propia
- Cambios normativos internacionales: EE.UU. implementa desde febrero 2026 exámenes médicos obligatorios para mayores de 65-70 años según estado
| Motivo abandono conducción | Porcentaje afectados | Fuente |
|---|---|---|
| Problemas de salud | 41% | Fundación Mapfre 2025 |
| Dificultades de memoria | 36% | Fundación Mapfre 2025 |
| Problemas maniobra | 32% | Fundación Mapfre 2025 |
| Diagnóstico demencia | 23% | Fundación Mapfre 2025 |
| Presión familiar/social | 45% | Fundación Mapfre 2025 |
Cómo afecta a la vida diaria
Dejar el coche no es solo perder un objeto. El estudio revela que el 44% de los mayores encuestados siente una pérdida de independencia tras abandonar la conducción. El 45% considera que ha abandonado sus actividades habituales.
Las consecuencias golpean la rutina: citas médicas que dependen de hijos, compras que se posponen, aislamiento social progresivo. Muchos mayores viven en zonas donde el transporte público no llega. El coche era su único vínculo con servicios básicos.
El estudio recomienda planificación anticipada: conversaciones respetuosas antes del deterioro grave, evaluaciones médicas preventivas, adaptación progresiva del uso del vehículo. La clave está en no esperar al accidente para actuar.
Qué implica más allá del individuo
El mecanismo detrás del deterioro cognitivo al volante revela algo importante sobre 2026: la movilidad de mayores es un problema sistémico, no individual. La DGT no establece límite de edad para conducir en España porque la legislación antidiscriminación lo impide, pero sí intensifica renovaciones cada cinco años a partir de los 65.
Esta contradicción genera vacíos: conductores con deterioro leve continúan porque aprueban exámenes médicos básicos, mientras familias carecen de herramientas legales para intervenir antes del accidente. El estudio de Mapfre funciona como orientación estadística, no como norma vinculante.
Además, abandonar la conducción supone costes adicionales en transporte alternativo, pérdida de movilidad laboral y caída en calidad de vida medible en euros. La política pública aún no ha diseñado alternativas específicas de movilidad para esta franja creciente.
Disipando dudas que todos tenemos
Las preguntas se repiten en consultas médicas, conversaciones familiares y foros online. Estas son las respuestas que el estudio y la DGT aportan:
P: ¿Hay límite legal de edad para conducir en España?
R: No. La DGT no establece edad máxima, solo aumenta frecuencia de renovaciones cada 5 años desde los 65.
P: ¿Los 75 años son obligatorios para dejar el coche?
R: No. Es una edad promedio estadística, no una norma. Cada caso depende del estado psicofísico individual.
P: ¿Qué señales indican que debo preocuparme por un familiar mayor al volante?
R: Problemas para hacer varias cosas a la vez, olvidos frecuentes, desorientación, dificultades de visión/audición, cambios de marcha torpes.
P: ¿Puedo obligar legalmente a mi padre a dejar de conducir?
R: No directamente. Puedes recomendar evaluación médica específica que certifique o no su aptitud para conducir.
Qué pasará en los próximos años
Mirando adelante, la tendencia es clara: más control, no prohibición. La DGT lanzó en abril de 2025 una guía para conductores mayores que propone autoevaluaciones con tests de riesgo según puntuación obtenida. El objetivo es que la familia y el conductor gestionen el abandono de forma programada y respetuosa, no drástica.
Los próximos pasos incluyen adaptaciones tecnológicas: vehículos con sistemas ADAS que compensan reflejos lentos, apps de movilidad compartida diseñadas para mayores, y servicios de transporte público bajo demanda en zonas rurales. Varias comunidades autónomas estudian bonos gratuitos para mayores que entreguen su carnet voluntariamente.
Mientras tanto, la conversación familiar sigue siendo la clave. Hablar del tema cuando tu padre tiene 70 años evita la urgencia traumática cuando cumpla 80. La edad exacta la marca su estado, no el calendario. Pero los 75 años son el punto donde la vigilancia debe intensificarse sin excusas.










