Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, desarrolla en Merca2 sus perspectivas para euro, dólar y oro.

El euro se ha apreciado desde comienzos de año, beneficiándose de la debilidad generalizada del dólar, impulsada por la recuperación de la narrativa de “Sell America”. Además, los datos macroeconómicos de la zona euro han mostrado mejoras recientes, generando vientos de cola adicionales para la divisa.
En su reunión de febrero, el BCE dejó los tipos de interés sin cambios, con la presidenta Lagarde reafirmando que la política monetaria se encuentra en una “buena posición”, mientras la inflación continúa estabilizándose hacia su objetivo a medio plazo del 2%.
La actividad económica en la zona euro debería acelerarse con el desembolso de los paquetes fiscales alemanes financiados con deuda destinados a infraestructuras y defensa, lo que favorecerá una convergencia del crecimiento con EE.UU. y permitirá al euro emprender otro tramo alcista.
El entorno actual para el oro, la plata y las acciones mineras es extraordinariamente atractivo
También esperamos que la diferencia de tipos de interés entre la Fed y el BCE siga reduciéndose, con la Fed preparada para aplicar nuevas medidas de relajación a lo largo de 2026 y con riesgos inclinados hacia el lado “dovish”. Sin embargo, un recrudecimiento de la crisis política en Francia, acompañado de un nuevo aumento de los diferenciales periféricos, sigue siendo un riesgo de debilitamiento para el euro.
A largo plazo, el euro debería beneficiarse de un aumento en las asignaciones hacia activos de reserva denominados en euros. Desde un punto de vista estructural, la divisa tendría una ventaja creciente frente al dólar, dada la erosión gradual del estado de derecho en EE.UU. y la indiscutible independencia del Banco Central Europeo.

El euro/dólar continuará su caída
Una serie de acontecimientos geopolíticos, incluyendo la captura del presidente venezolano Maduro y la renovada intención de la Administración estadounidense de adquirir Groenlandia, junto con amenazas militares, han erosionado la confianza en las instituciones de EE.UU. y han empujado al dólar a la baja frente a todas las divisas del G10 en enero. La moneda se recuperó algo tras el anuncio del presidente Trump de Kevin Warsh como sucesor de Powell al frente de la Fed. No obstante, no creemos que este rebote del dólar conduzca a una recuperación más sostenida.
Por otro lado, la ventaja de los tipos de interés estadounidenses frente a otras economías del G10 debería seguir reduciéndose en los próximos trimestres, dado que la Fed mantiene una orientación hacia la relajación monetaria, lo que representa un obstáculo para el dólar. También esperamos un aumento de la presión política sobre la Fed una vez que finalice el mandato de Powell en mayo de 2026.
En este contexto, somos menos propensos a esperar que el dólar se aprecie como consecuencia de una recesión global en esta ocasión. La propuesta de la Administración Trump de hacer que los activos de reserva en dólares resulten menos atractivos para tenedores extranjeros constituye otro riesgo de depreciación. Por el contrario, un cambio importante en la política estadounidense que restaurase la confianza en los activos de EE.UU. sería un riesgo a favor de la apreciación del dólar.
A largo plazo, la combinación de elevada incertidumbre política y las continuas grandes necesidades de financiación externa de EE.UU. implican un viento estructural en contra del dólar, por lo que la mayoría de las divisas del G10 y de los mercados emergentes ligados a materias primas deberían seguir apreciándose frente al dólar sobrevalorado.

El oro continuará su camino alcista
A corto plazo: desde comienzos de 2026, las políticas exteriores depredadoras de EE.UU. y los ataques de la Administración Trump contra la independencia de la Fed han llevado al oro a nuevos máximos históricos. Sin embargo, el metal sufrió una corrección del 15 % tras el gran descalabro de los metales preciosos el 30 de enero. Mientras tanto, parece que ya se encuentra en fase de recuperación.
Esperamos que el oro siga subiendo, dada la situación geopolítica actual. Además, la Fed debería mantener su sesgo hacia la relajación monetaria, proporcionando vientos de cola adicionales para el metal precioso. Las tenencias globales en ETFs se sitúan solo ligeramente por encima de los máximos de 2022, lo que sugiere que todavía hay margen para nuevas compras.
A medio plazo: creemos que el rally continuará mientras el oro siga infrautilizado. En principio, esperamos que inversores previamente inactivos continúen recurriendo al oro y construyan sus asignaciones. Los bancos centrales deberían seguir diversificando sus reservas alejándose de los activos en dólares. Esperamos que este grupo compre en las caídas de forma oportunista, proporcionando un suelo al precio del oro. El creciente interés de emisores de stablecoins y el cambio más amplio fuera de los cripto activos representan riesgos adicionales al alza.
A largo plazo, y dado su creciente papel en las asignaciones estratégicas de activos, es probable que el oro se estabilice a precios superiores a los del pasado. La compra por parte de bancos centrales ha aumentado desde 2022 y esperamos que esta tendencia estructural continúe.








