Lydia Lozano protagonizó uno de los errores más sonados del periodismo rosa español: afirmar que la hija desaparecida de Al Bano seguía con vida, sin pruebas verificables. Durante años defendió su tesis en platós de televisión, creando un conflicto mediático internacional que terminó en tribunales y lágrimas.
El escándalo explotó en 2005, cuando Lozano presentó su «exclusiva» en programas como Salsa Rosa y A Tu Lado. El cantante reaccionó con una demanda por injurias que cruzó fronteras. La periodista protagonizó uno de los momentos más bochornosos de la televisión española: su derrumbe en directo pidiendo perdón. Dos décadas después, el caso de Ylenia sigue siendo la piedra que ahoga su credibilidad profesional.
La desaparición que conmocionó a Italia
Ylenia Carrisi, hija de Al Bano y Romina Power, desapareció en Nueva Orleans el 1 de enero de 1994 con 24 años. La joven viajaba por Estados Unidos cuando se esfumó sin dejar rastro. Un guardia de seguridad afirmó haberla visto saltar al río Misisipi, pero su cuerpo nunca apareció.
La familia movilizó a policías y periodistas de medio mundo durante años. Romina Power siempre creyó que su hija seguía con vida, alimentando teorías y supuestos avistamientos. Al Bano, devastado, pidió en 2013 que Ylenia fuera declarada legalmente muerta, 19 años después de su desaparición.
Por qué explota en la televisión española
La tragedia se convirtió en show mediático cuando Lydia Lozano afirmó tener información exclusiva de que la joven residía en Santo Domingo. Programas como Salsa Rosa, A Tu Lado y Aquí Hay Tomate le dieron espacio para defender su tesis sin pruebas verificables. La insistencia escaló hasta convertirse en acoso informativo contra el cantante.
El caso explotó por tres factores:
- Credibilidad mediática: Lozano tenía años de trayectoria en prensa rosa, lo que dio peso inicial a sus afirmaciones
- Dolor público: Al Bano llevaba una década buscando a su hija; las declaraciones reabrían heridas constantemente
- Ausencia de pruebas: La periodista nunca mostró fotos, testimonios verificables ni ubicaciones concretas pese a prometerlas repetidamente
- Conflicto internacional: La demanda por injurias cruzó fronteras, convirtiendo el caso en problema diplomático entre España e Italia
La cosa se complicó cuando Al Bano decidió actuar legalmente en 2005, once años después de la desaparición. El cantante italiano acusó formalmente a Lozano de difamación y proporcionar informaciones falsas. La demanda amenazaba con sanciones penales y económicas que podían hundir a la periodista.
Cómo afecta a todos los implicados
Al Bano sufrió el dolor de revivir la tragedia cada vez que Lozano aparecía en televisión asegurando tener nueva información. El cantante confesó años después que aquellas declaraciones fueron «el dolor más grande» tras la desaparición de su hija.
Lydia se vio obligada a viajar a Santo Domingo para demostrar sus afirmaciones. El resultado fue devastador: su fuente resultó poco fiable y las supuestas pruebas nunca aparecieron. La periodista enfrentó reprimendas de los propios programas que la habían defendido. Su reputación profesional quedó marcada para siempre.
Romina Power, madre de Ylenia, mantuvo su convicción de que la joven seguía con vida. Las declaraciones de Lozano alimentaron esa esperanza, creando un conflicto adicional con Al Bano, quien necesitaba cerrar el duelo.
Qué implica sobre el periodismo rosa
Más allá del escándalo puntual, el caso reveló los límites éticos del periodismo de corazón en España. Lozano defendió durante años que seguía las pistas de una fuente, pero nunca desveló su identidad ni aportó verificación independiente. Esto expuso una práctica habitual: priorizar la exclusiva sobre la veracidad.
El mecanismo detrás es sencillo pero peligroso: las audiencias crecen con información sensacionalista, creando incentivos para arriesgar sin pruebas sólidas. Los programas amplifican las afirmaciones sin exigir verificación rigurosa, protegiendo al periodista hasta que el conflicto legal obliga a desvincularse.
Esto revela algo importante sobre la televisión de 2026 vs 2005: hace 20 años no existían redes sociales que permitieran contrastar información al instante. Hoy, un caso similar generaría fact-checking inmediato por parte de usuarios. El ecosistema mediático ha cambiado, pero las lecciones del caso Ylenia siguen vigentes: la credibilidad se construye en años y se destruye en segundos.
Disipando dudas que todos tenemos
Las preguntas sobre el caso persisten dos décadas después, alimentadas por la fascinación con tragedias sin resolver y escándalos mediáticos.
P: ¿Lydia Lozano fue condenada penalmente?
R: No. Al Bano retiró la demanda tras las disculpas públicas, pero nunca la perdonó personalmente.
P: ¿La periodista reveló quién era su fuente?
R: Nunca. Hasta hoy la identidad de su informante sigue siendo un misterio.
P: ¿Apareció finalmente Ylenia Carrisi?
R: No. Fue declarada muerta legalmente en 2013, casi 20 años después de su desaparición en Nueva Orleans.
P: ¿Al Bano ha hablado del tema recientemente?
R: En 2022 declaró que «el perdón se lo tiene que dar Dios», cerrando definitivamente cualquier reconciliación con Lozano.
Qué quedó del caso 20 años después
Al Bano cumplió 80 años en 2023 sin haber perdonado públicamente a Lydia Lozano. El cantante declaró en Sábado Deluxe que considera a la periodista «una gran actriz» haciendo «una película» con su dolor. La herida sigue abierta para él, quien perdió no solo a su hija sino años de paz mental.
Lydia continúa trabajando en televisión, pero el episodio de Ylenia la persigue en cada debate sobre ética periodística. Cada vez que surge una polémica sobre verificación de fuentes, su nombre aparece como ejemplo de lo que no debe hacerse. La credibilidad profesional tiene memoria larga.
Mirando adelante, el caso funciona como advertencia para periodistas jóvenes en la era de las redes sociales. Lo que antes se quedaba en un plató ahora se viraliza, archiva y recupera indefinidamente. El error de Lozano en 2005 sigue enseñando en 2026: sin pruebas verificables, no hay información publicable.










