La casa de lujo italiana Prada tras liderar la vanguardia creativa de la moda entre 2022 y 2024, ha visto sus acciones fluctuar, reflejando así el estancamiento del impulso de su marca principal y también una presencia mucho más discreta en cuanto al ciclo de tendencias frente a sus competidores.
En este sentido, los inversores se muestran recelosos por el estancamiento de los beneficios, y la continua debilidad en la Gran China, que obviamente sigue lastrando el sector. China no solo está afectando a la firma italiana, también hemos podido ver como perjudicaba las cuentas de Louis Vuitton, que presentaron el martes 27 de enero.
Sin ir más lejos, en diciembre de 2025, Prada adquirió Versace a un precio atractivo. Una adquisición que marcó un paso audaz hacia la diversificación y el crecimiento de la casa de lujo italiana. Dicha operación se hizo oficial en abril, por un valor total de 1.250 millones de euros, sobre una base de deuda y efectivo.
Pese a la adquisición de Versace, para Prada todavía persisten los obstáculos a corto plazo. El grupo está sentando las bases para una plataforma de lujo multimarca más equilibrada. El corto plazo puede poner a prueba la paciencia, pero el potencial a largo plazo se está redefiniendo discretamente.

LA INTENCIÓN DE ESTABILIZARSE POR PARTE DE PRADA
Desde 2023, Prada se ha destacado como una de las pocas marcas de lujo capaces de superar constantemente a sus competidores, gracias a una combinación de sólida dirección creativa, un estricto de control de la distribución y una sólida demanda en Asia y en los mercados turísticos. Si bien, esto culminó en el ejercicio fiscal de 2024 con un sólido crecimiento de los ingresos y márgenes que superaron ampliamente el objetivo a medio plazo del grupo del 20%.
No obstante, tal y como apuntan desde Alpha Value, «en 2025 han comenzado a aparecer signos de fatiga. La marca Prada ha registrado tres trimestres consecutivos de ventas minoristas, estancadas o ligeramente negativas. La desaceleración es más visible en Europa y Japón, donde los flujos turísticos se han normalizado desde niveles excepcionales, lo que expone la vulnerabilidad de Prada a un contexto macroeconómico menos boyante».
PRADA ESTÁ ENFRENTANDO CIERTA FATIGA ESTÉTICA PESE A LAS CONTINUAS INVERSIONES EN PERSONALIZACIÓN, PREMIUMIZACIÓN E INNOVACIÓN EN EL SECTOR
El posicionamiento de la casa italiana sigue dependiendo en gran medida de la clientela aspiracional y del gasto turístico, lo que la hace más vulnerable en un entorno de consumo cauteloso. Asimismo, la competencia interna de Miu Miu se ha intensificado, atrayendo cada vez más a un público más común.
Miu Miu ha sido el motor indiscutible del crecimiento del conglomerado italiano durante los últimos tres años. Una marca que ha captado una atención descomunal con su diseño vanguardista y su relevancia cultural, especialmente entre la Generación Z. El éxito de la tendencia de ‘superposición de minifaldas y lencería’ ha dado lugar a un impulso creativo y comercial sostenido.

Incluso en el contexto más desafiante de 2025, y frente a comparaciones extremadamente duras, Miu Miu mantuvo un sólido crecimiento de dos dígitos, con ventas que aumentaron un 29% en el tercer trimestre de 2025, después del 105% en el tercer trimestre de 2024. Su contribución ha aumentado a casi un tercio de las ventas minoristas del grupo.
No obstante, Miu Miu y Prada se encuentran en etapas muy diferentes dentro de su ciclo de vida. Miu Miu aún se beneficia de un importante espacio de mercado, especialmente en América y en zonas poco penetradas de Asia. «La expansión continúa y su visibilidad es sólida. Sin embargo, este crecimiento tiene un coste, la rentabilidad de la marca se mantiene por debajo de la media del grupo, probablemente aún por debajo de la de Prada, a medida que continúan la inversión en la marca y el despliegue de tiendas», apuntan desde Alpha Value.
LA OPORTUNIDAD DE CRECIMIENTO PARA PRADA
En abril de 2025 Prada anunció la adquisición de Versace por 1.250 millones de euros a Capri Holdings, lo que refleja un precio atractivo para los promedios históricos de transacciones de lujo, de 1,3 veces EV/Ventas sobre ingresos del año fiscal 2024 de 937 millones de euros. Estratégicamente el acuerdo tiene sentido.
Asimismo, Versace aporta escala, diversificación y un nuevo vector de crecimiento en un momento en que la marca principal de Prada se encuentra estancada y Miu Miu se acerca a una fase de crecimiento más madura. La plataforma industrial, la cadena de suministro, la ejecución minorista y la disciplina operativa de Prada proporcionan un marco sólido para estabilizar y relanzar gradualmente Versace.

Fuente: Alpha Value
Versace entra en el grupo tras un período de contracción de ventas de dos dígitos. Su posicionamiento es sustancialmente diferente al de Prada y Miu Miu. Mientras que Prada y Miu Miu se basan en una estética intelectual, juvenil y vanguardista, Versace encarna una identidad más barroca y burguesa. Esta divergencia limita las sinergias inmediatas, pero reduce el riesgo de canibalización de la marca.
«Hemos integrado Versace en nuestro modelo desde el año fiscal 2026. Si bien el acuerdo supone un aumento inmediato de los ingresos, prevemos una dilución inicial del margen en los años fiscales 2026 y 2027, ya que la marca requiere un aumento gradual en el marketing, la inversión en productos y la renovación de sus tiendas para restablecer su trayectoria de crecimiento», apuntan desde Alpha Value.
Si bien, hay que entender que la adquisición de Versace amplía significativamente el espectro estilístico y el alcance de sus clientes, creando una cartera más equilibrada y robusta. La ejecución será clave, pero los ingredientes fundamentales para la creación de valor a largo plazo ya están presentes.








