domingo, 15 febrero 2026

Irán: el enclave petrolero que volatiliza los precios del crudo 

Mientras continúe el régimen iraní, el riesgo con la escalada de los precios del petróleo sigue siendo patente

En estos últimos meses, el sector energético ha sido protagonista a nivel internacional de un nuevo choque de tensiones en Irán y Estados Unidos, al insistir el país de Oriente Próximo en desarrollar su propio programa nuclear para fines civiles, mientras que Estados Unidos y sus aliados tienen sospechas sobre las aplicaciones de este programa.

Estas tensiones, que ya son históricas, se reavivaron recientemente con las protestas contra el régimen teocrático iraní, poniendo en duda la autoridad de su gobierno. Esto se traduce en oscilaciones en el precio del crudo, ya que hay que recordar que Irán es uno de los mayores productores de petróleo de la OPEP+. Beatriz Gutierrez, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea, ha explicado en Merca2 las implicaciones de las tensiones en Irán en el precio de la energía. 

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Irán: más que un hervidero energético

Irán es uno de los grandes productores mundiales de petróleo. ¿Cómo influyen las tensiones con Israel y Estados Unidos en su capacidad real de exportación y, por extensión, en el precio del Brent?

Respecto a la producción de petróleo y capacidad de exportación, el riesgo para la exportación está vinculado a la estabilidad en el estrecho de Ormuz. En este sentido, la tensión fundamentalmente viene más determinada por la actuación iraní que por la escalada de tensión propiamente dicha, ya que tanto Israel como Estados Unidos están interesados en mantener estable esta zona crítica.

Maniobras militares como las del domingo y lunes 1 y 2 de febrero han sido motivo de expectación en tanto en cuanto pudieran constituir un riesgo para los navíos que discurren por la zona, puesto que podrían ser utilizadas como una herramienta encubierta de ataque u hostigamiento por parte de Irán. 

Las protestas en Irán tensan el mercado del petróleo

Por otra parte, la guerra del pasado mes de julio no afectó sustancialmente al tejido de la industria petroquímica iraní, cuya caída tendría un impacto global, por lo que todo apunta a que el interés internacional está en erosionar la legitimidad política y militar del régimen, pero tratando de mantener la producción de crudo lo más estable posible.

Los sucesivos paquetes de sanciones de EEUU, Unión Europea y Naciones Unidas han sometido a las exportaciones iraníes a un comercio fundamentalmente sumergido o encubierto;  por lo que esta escalada, mientras no se manifieste en acciones armadas concretas, presenta un impacto limitado en los mercados de petróleo legales.

Cada episodio de escalada verbal o militar en la región parece reflejarse de inmediato en los mercados energéticos ¿Estamos ante una prima de riesgo geopolítico permanente sobre el Brent?

Permanente, mientras el actual régimen iraní sobreviva. No podemos vaticinar si su caída está próxima o no, del mismo modo que tampoco se puede predecir qué gobierno sucedería al actual, porque a día de hoy ese cambio aún presenta demasiadas incógnitas. 

Pero en un contexto en el que Iraq cada vez es más estable, los países del Golfo incluso colaboran en mayor o menor medida con Israel a través de los acuerdos comerciales de Abraham, Hizbullah debilitado y con un gobierno conservador sunita en Siria que ha sustituido al anterior gobierno proxy iraní de Bashar al-Assad, el escenario en Oriente Medio -no solo crudo, sino oleoductos y refinerías- parece mucho más estable.  Salvo por Irán, lo cual afecta especialmente a la región del Golfo Pérsico de forma, ahora mismo, permanente.

El Estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico para el comercio energético mundial. ¿Cómo afectaría al suministro global y al Brent una escalada directa entre Irán e Israel en esta zona?

El riesgo de afectación en la zona de Ormuz viene fundamentalmente de la intervención estadounidense, con capacidades de despliegue naval muy superiores a las israelíes. La implicación de ambos, o al menos de EEUU en la región afectaría al comercio, del mismo modo que Irán podría actuar también contra los petroleros y cargueros que navegan por el golfo. No obstante, un elemento determinante sería qué tipo de campaña militar tuviese lugar, que a su vez determinaría las capacidades defensivas disponibles por parte de Irán y cuáles podría dedicar a actuar en el Golfo Pérsico y Estrecho de Hormuz.

¿Es creíble hoy la amenaza iraní de alterar el tráfico por Ormuz como respuesta a presiones de EE. UU. o ataques indirectos de Israel?

Irán ha tenido un éxito relativo en los últimos años en dificultar, más que interrumpir, el tráfico en Ormuz. Sin embargo, a pesar de la retórica militarista de Irán en los últimos meses, el país resultó en buena medida debilitado tras el conflicto armado del pasado julio, limitando sus capacidades y la velocidad para recuperarlas en términos de fabricación, ensamblaje y puesta en funcionamiento. No obstante, aspectos como el empleo de drones hace que el riesgo siga presente y la amenaza creíble, si bien valorando el nivel de la misma en su justo término.

¿Puede bastar una interrupción limitada o incluso el simple riesgo percibido para provocar subidas significativas del Brent?

Parece un hecho que no es necesaria ni siquiera una intervención, el riesgo percibido ya parece tener un impacto en la subida de precios.

¿Cree que los mercados energéticos están reaccionando más a la percepción de riesgo que a daños reales en la producción o el transporte de crudo?

Sí. Los primeros doce días de las protestas fueron brutales en términos de represión sobre los manifestantes, pero la respuesta internacional ha sido extremadamente limitada. Tras la guerra de julio, en el que la producción no se vio afectada, las decisiones internacionales han ido más en la línea de sanciones económicas que en la afectación real a infraestructuras o al propio transporte, el cual, además, tiene un componente de movimiento siguiendo canales de contrabando, especialmente con países como China.

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Por tanto, no se trata tanto de afectación real de la producción, sino de la percepción de una posible interrupción en la producción o en el transporte de crudo.

¿Estamos ante un escenario en el que el Brent se mueve más por titulares geopolíticos que por fundamentos de oferta y demanda?

Titulares geopolíticos que no necesariamente tienen correspondencia con la situación real que se produce sobre el terreno. Por ejemplo, las tensiones verbales y presión diplomática no necesariamente tiene correspondencia con una intervención militar, que es una situación mucho más compleja en términos de planeamiento y definición de objetivos a corto, medio y largo plazo.

Desde la perspectiva europea, ¿qué implicaciones tendría un agravamiento del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos para la seguridad energética y los precios?

La UE recibe de la zona del Golfo Pérsico alrededor del 20% de sus hidrocarburos, incluyendo petróleo y gas natural licuado. Fundamentalmente se vería afectada si el conflicto dañase las infraestructuras productivas o de transporte, que, a su vez, incrementaría la competencia en términos de demanda de productos con otros actores, y posiblemente los precios.

¿Está Europa hoy mejor preparada que en crisis anteriores para absorber un shock petrolero procedente de Oriente Medio.

Está mejor preparada en términos de diversificación. En las últimas dos décadas, Europa ha realizado un esfuerzo ingente en energías renovables y electrificación que, sin llegar a ser suficiente, sí puede mitigar la dependencia de los hidrocarburos frente a situaciones como la crisis de 1973.


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