Actualmente, la seguridad energética y la descarbonización son los principales problemas que afectan al panorama de la energía en Europa. En este sentido, la última nota de Capital Dynamics, firmada por Dario Bertagna, apunta a que si bien estos dos puntos siempre se han visto como elementos contrarios, el contexto actual indica que es una realidad posible. En este sentido la nota indica que “nunca ha habido un mejor momento para invertir en infraestructuras renovables locales, fiables y seguras que permitan afrontar estos retos.”
En Europa la seguridad energética ha pasado de ser una opción a una obligación
Uno de los ejes claves a los que apunta Capital Dynamics es que la seguridad energética se ha convertido en un recurso clave desde el estallido de la guerra de Ucrania, que produjo una crisis en los precios de la energía sin precedentes. Esta situación, según apunta el documento, generó una incertidumbre que obligó a los gobiernos a actuar con planes comunitarios como el Plan REPowerEU y Clean Industrial Deal, que se basan en que una independencia energética pasa por la inversión en energías renovables.
Por otro lado, desde los propios países han nacido iniciativas que buscan la implementación de la generación de las renovables a través de unos marcos regulatorios más competitivos. El informe cita como ejemplo a seguir las medidas implantadas por los países nórdicos para pasar a una liquidación de desvíos cada 15 minutos y a mecanismos armonizados de “precio único”, que están siendo observadas de cerca por el resto del mercado.
Es decir, el informe apunta a que hay soluciones para la implementación de estas energías, pero que es necesario “avanzar hacia un modelo que recompense la flexibilidad y las soluciones de mercado, junto con procesos de autorización más ágiles para nuevos proyectos en toda Europa”.
Una materia donde el caso español tendría mucho que aprender debido a los nudos que se dan en la red de distribución de la energía que se han convertido en uno de los principales frenos para el despliegue de nueva capacidad renovable. Además de que no solo constituye un problema para el propio país, sino para el resto de Europa, obstaculizando uno de los pilares básicos de la infraestructura europea como es el caso de la interconectividad.
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Para conseguir esos modelos más flexibles, el informe de Capital Dynamics apunta a que la clave está en tecnologías como las baterías o la hibridación de activos, que permiten mitigar la volatilidad de precios y reducir el impacto de fenómenos cada vez más habituales, como los precios negativos. Según el análisis, estas soluciones no solo mejoran la eficiencia del sistema, sino que refuerzan la seguridad del suministro en un contexto de creciente electrificación de la economía.
Desde el punto de vista del inversor institucional, este escenario refuerza la tesis de inversión en infraestructuras renovables. La transición energética europea se apoya en tendencias estructurales de largo plazo y en un respaldo político cada vez más claro, lo que convierte a estos activos en una alternativa capaz de ofrecer rentabilidad ajustada al riesgo, visibilidad de ingresos y generación de liquidez.
De esta forma se recompensa al inversor además de generar una dinámica por la que el mercado establece estructuras más eficientes y rentables que fomentan la des carbonización, al igual que la seguridad energética en Europa.
En definitiva, la nota de Capital Dynamics concluye que seguridad energética y descarbonización ya no son objetivos contrapuestos. Al contrario, la inversión en renovables se presenta como el punto de encuentro entre ambos, y como la vía más sólida para garantizar un suministro energético limpio, estable y competitivo para Europa en los próximos años.








