
Emprender en España suele implicar dudas, trámites y una inversión inicial que no siempre resulta sencilla de afrontar. Sin embargo, existe una herramienta poco conocida que puede marcar la diferencia para quienes están pensando en iniciar un negocio propio. Se trata de la capitalización del paro, un mecanismo que permite transformar el derecho al paro en un impulso económico real.
Para Guillermo Maravé, asesor fiscal, laboral y contable, muchas personas no son conscientes del valor que tiene esta posibilidad. “Si estás pensando en darte de alta como autónomo o crear tu propia empresa y tienes paro, tienes un tesoro”, afirma.
Qué es y cómo funciona la capitalización del paro

La capitalización del paro es un procedimiento administrativo que permite a una persona desempleada solicitar que el dinero pendiente de su prestación se abone de una sola vez o de forma parcial. El objetivo es claro: ayudar a quienes desean autoemplearse o poner en marcha una sociedad.
Maravé insiste en que este proceso solo puede utilizarse con un fin concreto: iniciar una actividad económica. “No es un dinero para cualquier cosa. Está pensado exclusivamente para emprender. No se puede pedir para gastos personales ni para otros proyectos que no estén relacionados con el trabajo por cuenta propia”, aclara.
Para poder acceder a esta ayuda existen tres requisitos básicos. El primero es, lógicamente, tener derecho a cobrar el paro. Sin ese reconocimiento previo no hay posibilidad de capitalizar nada. El segundo requisito es no mantener deudas pendientes ni con Hacienda ni con la Seguridad Social. Y el tercero, fundamental, es destinar el importe recibido a inversiones reales vinculadas al negocio.
Una vez concedido el paro, el solicitante puede elegir entre tres modalidades distintas. La capitalización total permite cobrar de golpe todo el dinero pendiente. La opción mixta combina un pago inicial para inversiones con la compensación futura de las cuotas de autónomos. Y, por último, está la alternativa de utilizar el paro únicamente para ir cubriendo esas cuotas mensuales.
Según el asesor, la modalidad mixta suele ser la más recomendable. “Es la forma más equilibrada. Te permite disponer de un capital inicial y, al mismo tiempo, te alivia durante meses el pago de autónomos”, explica.
Los pasos clave para no perder la ayuda
Uno de los mensajes en los que más insiste Guillermo Maravé es en la importancia de respetar el orden del procedimiento. Saltarse un paso puede suponer la pérdida del derecho a capitalizar el paro. El proceso comienza con la aprobación oficial de la prestación por desempleo. Solo cuando el paro está concedido se puede iniciar la solicitud de capitalización. A partir de ahí, el interesado debe presentar ante el SEPE dos documentos esenciales: un formulario con sus datos y una memoria económica detallando en qué va a invertir el dinero.
Desde hace un tiempo, además, se exigen presupuestos o facturas proforma que respalden esas inversiones. “No basta con decir en qué te lo vas a gastar. Hay que justificarlo con documentos reales”, señala el asesor. Una vez entregada la solicitud, el emprendedor puede darse de alta como autónomo en un plazo de 24 a 48 horas, incluso antes de recibir la respuesta definitiva. La resolución suele llegar en aproximadamente diez días y, si es favorable, el pago del paro capitalizado se realiza el día 10 del mes siguiente.
A partir de ese momento comienza otra fase importante: la justificación. Todo el dinero recibido debe destinarse exactamente a lo indicado en la memoria presentada. Guardar facturas y comprobantes es imprescindible para demostrar que se ha hecho un uso correcto del importe del paro.
El procedimiento cambia ligeramente cuando lo que se pretende es crear una empresa en lugar de darse de alta como autónomo. En ese caso, el dinero del paro se destina al capital social de la nueva sociedad y la justificación se realiza mediante las escrituras de constitución.
Maravé advierte de que la capitalización del paro no es un trámite inmediato. Requiere paciencia y planificación. “Si alguien necesita empezar a trabajar de un día para otro, quizá no sea la mejor opción. Pero para quien puede organizarse con tiempo, es una herramienta fantástica”, resume.









